Quiero comenzar agradeciendo al Gobierno hondureño su generosidad al ofrecerse para acoger la XXXI Cumbre Iberoamericana y asumir la Secretaría Pro Tempore de nuestra Comunidad durante el bienio 2026-2028.
Honduras ha demostrado a lo largo de estos años su adhesión al sistema de Cumbres y su voluntad de participar en los trabajos, reuniones y encuentros que componen la Conf. Iberoamericana. Esa constancia sostenida, que hoy reconocemos, es un sólido punto de partida para la responsabilidad que ahora asume y para la que cuenta con el respaldo de todos los países miembros aquí reunidos.
Una Cumbre es el resultado de un esfuerzo colectivo que comienza mucho antes de que nos sentemos a la mesa, y esta XXX Cumbre —que con tanta ilusión hemos preparado— ha sido posible gracias a la dedicación de todos los equipos nacionales y gracias al empuje y liderazgo de la Secretaria General Iberoamericana, con Andrés Allamand al frente. Ese trabajo en equipo nos ha permitido reafirmar el valor de un espacio que nos pertenece a todos, que forma parte de nuestra identidad compartida y que nos permite influir juntos en las transformaciones que nos afectan.
Cada país que asume la Secretaría Pro Tempore imprime un sello propio a las Cumbres. Y así debe ser, en un proceso que se enriquece con la diversidad de nuestras sociedades y con las ideas y prioridades que cada uno aporta. Estamos expectantes por conocer la orientación que Honduras dará a esta, su 1ª Presidencia, y las iniciativas con las que contribuirá a nuestra agenda común. Estoy seguro de que sabrá combinar la continuidad de los trabajos ya emprendidos con nuevas propuestas que reflejen las prioridades y aspiraciones de todos los iberoamericanos.
Honduras, con su historia, su cultura y su posición entre el Caribe y el Pacífico, tiene mucho que aportar a esta tarea compartida. Pienso en figuras como José Trinidad Reyes, el filósofo, el teólogo, el maestro; o en Lucila Gamero de Medina, la escritora y precursora del feminismo. Hombres y mujeres que abrieron espacios para la cultura y el pensamiento y nos ensancharon el horizonte; como hace también —en tantos ámbitos— la cooperación iberoamericana.
Señor presidente,
España acompañará a Honduras en el ejercicio de la Secretaría Pro Tempore y en la preparación de la XXXI Cumbre, junto con los demás Estados miembros, para que los trabajos de este bienio hagan avanzar nuestras prioridades y traduzcan los acuerdos en mejoras en la vida de millones de ciudadanos. Lo haremos con el convencimiento de que la continuidad de nuestra cooperación debe ir de la mano de la capacidad de renovarla.
Querido Presidente Asfura, le entrego este testigo con la confianza de que Honduras sabrá imprimir a la Sec. Pro Tempore su propio sello. Invito a los Estados miembros, a los Observadores y a los Invitados Especiales a que se sumen a este esfuerzo y a participar activamente en las reuniones ministeriales, foros y encuentros que precederán la XXXI Cumbre; será —estoy seguro de ello— un nuevo paso adelante para todos nosotros.
"...cada país que asume la Secretaría Pro Tempore imprime un sello propio a las Cumbres. Y así debe ser, en un proceso que se enriquece con la diversidad de nuestras sociedades y con las ideas y prioridades que cada uno aporta. Estamos expectantes por conocer la orientación que Honduras dará a esta, su 1ª Presidencia, y las iniciativas con las que contribuirá a nuestra agenda común. Estoy seguro de que sabrá combinar la continuidad de los trabajos ya emprendidos con nuevas propuestas que reflejen las prioridades y aspiraciones de todos los iberoamericanos... Termino con mi más sincera enhorabuena: hemos trabajado bien por Iberoamérica y hemos dado un ejemplo valioso en un tiempo complejo. Queda ahora desarrollar los acuerdos para que tomen vuelo, convirtiéndose en realidades tangibles, con la ayuda —siempre inestimable— de la Secretaría General Iberoamericana..."
Pongámonos ya rumbo a Honduras.
Clausura sesión plenaria
Como conclusión a los dos años de trabajo que median entre la cumbre de Cuenca y esta de Madrid, creo poder leer el sentimiento que ahora nos preside y resumirlo en una sola palabra: enhorabuena. O su equivalente en portugués: parabéns!
La palabra “enhorabuena" es, en español, tan de uso común que a veces se olvida que es una rareza semántica, pues se compone no de una, sino de tres palabras: “en", “hora" y “buena". Sirve para felicitar por un logro; pero también para expresar lo propicio del momento en que este se produce. Así que espero que mi “enhorabuena" suene con la rotundidad del objetivo cumplido y con la convicción de llegar en el tiempo en que más se necesita.
Somos —como dije en mi discurso inaugural— el contrapunto de un tiempo geopolítico marcado por los frentes, los bloques, la rivalidad y la competencia. No podemos cambiar las inercias globales, pero sí demostrar al mundo que la diplomacia multilateral sigue teniendo sentido. Que el diálogo da frutos. Que el espíritu de la cumbre de Guadalajara sigue siendo válido y útil 35 años después. Y eso es lo que hemos hecho: el espíritu de las cumbres sale reforzado de Madrid.
Hace dos años, en Cuenca, España asumió la Sec. Pro-Tempore con la idea de empezar a trabajar cuanto antes en cuestiones de elevado impacto en el día a día de nuestros ciudadanos. Creo que ese objetivo se ha cumplido con creces con —entre otros acuerdos— los alcanzados en torno a la Alianza IbAm de IA, la Carta IbAm de Movilidad Académica, la Carta IbAm de Cuidados y Apoyos o la Red IbAm de Reducción del Riesgo de Desastres y de Protección Civil.
Subrayo la aprobación de una nueva Estrategia de la Cooperación IbAm para el trienio 2027-2030, que nos va a permitir dotarnos de una cooperación más estratégica y concertada, con vocación global, que amplifique el impacto de la cooperación sur-sur y triangular y refuerce el trabajo en alianza bajo las premisas de la inclusión, la horizontalidad y el consenso que han hecho de la cooperación IbAm el motor y alma del sistema de Cumbres.
Queda ahora desarrollar los acuerdos para que tomen vuelo, convirtiéndose en realidades tangibles, con la ayuda —siempre inestimable— de la Secretaría Gen. IbAm —a la que agradezco, en la figura de su Secretario Gen. Andrés Allamand, el ingente trabajo realizado. Me temo, querido Sec.Gen., que ni para usted ni para su equipo va a haber mucho descanso, porque el final de esta cumbre es el comienzo de un bienio que se intuye —también— tan intenso como exigente.
La República de Honduras ha asumido la Secretaría Pro Tempore por 1ª vez en su historia, con la gratitud y el respaldo de nuestra Comunidad y la plena confianza en su buen hacer. El éxito de la cumbre de 2028 será —como lo ha sido esta de Madrid— el éxito de todos nosotros. Así que hagamos que los próximos dos años sean, también, fértiles en encuentros y en propuestas. Que se note que, siendo las cumbres bienales, se nutren de un compromiso y de un entusiasmo diarios.
Termino como empecé: con mi más sincera enhorabuena. Hemos trabajado bien por Iberoamérica y hemos dado un ejemplo valioso en un tiempo complejo. Con esa satisfacción —que, con toda seguridad, compartimos— declaro clausurada la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.
Muito obrigado.