Ya lo ha dicho Maiche: parece que un sábado -más o menos como éste pero hace más de 500 años-, apareció por aquí un tocaya mía y, por lo visto, quedó muy contenta con lo que vio. Aunque no sé yo si le bailaron un pericote todos los bandos juntos, con esos trajes preciosos de llaniscas y porruanos, o si le enseñaron igual de bien la capilla de Santa Ana o si probó las mejores anchoas… Igual a aquella Leonor no le explicaron con tanto detalle que aunque se lleven de maravilla…, una cosa son los madalenudos, otra los de San Roque y ya luego están los de la Guía… Quizá a esa Leonor que paseó por esta villa no le contaron que incluso antes de que ella llegara, hubo aquí, allá por el siglo XIV, un grupo de mujeres y hombres valientes que se unieron en aquella Cofradía de los Honrados Mareantes de San Nicolás. Y que durante siglos y hasta llegar a hoy, la Cofradía de Pescadores de Santa Ana trabajó mucho para merecer este premio al Pueblo Ejemplar. Porque no sólo contribuyen al desarrollo económico, hostelero y turístico de la zona. Es que además lo hacen conservando la forma tradicional de pesca artesanal y de bajura, con la explotación responsable y sostenible de las especies, el cuidado de los caladeros y la limpieza de nuestras costas.
Esta cofradía de Santa Ana es también motor social y organiza durante todo el año actividades culturales e iniciativas solidarias que contribuyen a preservar los valores y tradiciones de las villas marineras. A este gremio, al de los pescadores, le debemos mucho toda la sociedad. Porque es un sector que exige mucho sacrificio, y no sólo por la dureza del trabajo en la mar. Durante siglos, los hombres salían a faenar y las mujeres se colocaban el rodiellu en la cabeza y recorrían todo el concejo y más allá, a menudo empapadas y agotadas, con más de 20 kilos de pescado fresco para venderlo por los pueblos. Y remendaban las redes y las velas, atendían a los hijos. Aquellas mujeres tenían un remango… Hoy, el sacrifico pasa por lograr cada día salir adelante con la defensa de la pesca artesanal y respetuosa con el entorno, minimizando además el consumo de energía.
"...Durante siglos y hasta llegar a hoy, la Cofradía de Pescadores de Santa Ana trabajó mucho para merecer este premio al Pueblo Ejemplar. Porque no sólo contribuyen al desarrollo económico, hostelero y turístico de la zona. Es que además lo hacen conservando la forma tradicional de pesca artesanal y de bajura, con la explotación responsable y sostenible de las especies, el cuidado de los caladeros y la limpieza de nuestras costas..."
Me ha gustado escuchar a Maiche cuando dice que este premio es para todas las cofradías de pescadores de España, que se enfrentan a muchos desafíos de todo tipo y que tienen en el relevo generacional uno de los mayores retos. Gracias a todos los vecinos que formáis parte de la Cofradía de Pescadores de Santa Ana de Llanes. Gracias por vuestro cariño y vuestra acogida. ¡Y por nombrarme Marinera de Honor! Y vayamos ahora a probar ese guiso de pixín de la rula que han cocinado los alumnos de la escuela de hostelería del IES de Llanes.
Muchas gracias.