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Palabras de S.M. el Rey en el Foro de Comercio e Inversión España-Francia

Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. Madrid, 30.09.2026

L

a relación entre nuestros dos países es muy madura, sólida y cercana, y este foro nos brinda la oportunidad de seguir fortaleciéndola, con la mirada puesta en el futuro. Nos reúne, en definitiva, un objetivo compartido: seguir potenciando nuestros vínculos y avanzar hacia una mayor prosperidad y seguridad compartidas. Una relación cada vez más estrecha entre España y Francia es positiva para nuestros dos países y, desde luego, para la construcción europea y su papel en el mundo, un objetivo con el que ambos están plenamente comprometidos.

Este encuentro llega, además, en un momento en que las empresas y las sociedades europeas afrontan un entorno complejo e incierto, marcado por la competencia global y la transformación tecnológica, junto con la puesta en cuestión de las reglas hasta ahora fundamentales del comercio internacional. Precisamente por ello cobra más valor la notable asistencia de empresas españolas y francesas que hoy llenan esta sala: la mejor prueba de que, incluso cuando el contexto se vuelve más exigente, nuestros dos países responden buscando juntos nuevas vías de colaboración.

Y hay cifras que muestran bien esa prosperidad compartida de la que hablamos y conviene tenerlas muy presente. Nuestros intercambios de bienes y servicios superan ya los 130.000 M€. Francia es el principal mercado de exportación de España; y España, uno de los grandes socios económicos de Francia. Nuestras inversiones cruzadas superan los 100.000 M€. Detrás de esas cifras hay empresas que dan empleo, que arriesgan, que innovan, que invierten y que han echado raíces a uno y otro lado de los Pirineos.

Esa relación abarca muy diversos ámbitos. Las empresas españolas tienen una presencia destacada en Francia, desde las telecomunicaciones y las energías renovables hasta las infraestructuras, la industria y el transporte. Y las francesas también tienen una presencia muy relevante en España, especialmente en la automoción, la distribución comercial, los servicios financieros y la alimentación. Esta complementariedad nos ofrece un campo muy amplio para seguir creciendo.

Vivimos un tiempo exigente. Europa necesita ganar escala, reforzar su industria y su tecnología y aprender a apoyarse mejor en las fortalezas de cada uno de sus países. España y Francia tenemos, en ese empeño, la responsabilidad de contribuir juntas a una Europa más competitiva, más fuerte y mejor preparada para afrontar los desafíos de nuestro tiempo.

España cuenta hoy con unas condiciones que nos permiten seguir avanzando en esa dirección. En 2025 nuestro PIB creció un 2,8% y la previsión para 2026 es de un crecimiento del 2,6%. A ello se suman nuestras infraestructuras, nuestra capacidad energética, el acceso al mercado europeo y un ecosistema empresarial cada vez más orientado hacia la innovación y el talento.

Debemos seguir favoreciendo alianzas empresariales que nos permitan aprovechar mejor nuestras respectivas capacidades. Juntos seremos más competitivos y tendremos mayor capacidad para crecer en los mercados internacionales.

Contamos, a ambos lados de la frontera, con empresas líderes, con pymes innovadoras, con universidades y centros de investigación de enorme potencial en áreas determinantes para ser competitivos, relevantes y capaces de liderar, como la inteligencia artificial, los semiconductores…, ciberseguridad, espacio, tecnologías cuánticas y energías renovables. También en Defensa, donde conviene seguir explorando acuerdos industriales que impulsen la innovación y el desarrollo de tecnologías de vanguardia, reforzando la autonomía estratégica de la UE. Corresponde a las instituciones y a los Gobiernos seguir creando las condiciones para que todas esas capacidades puedan desarrollarse y encontrar nuevos espacios de cooperación. Y corresponde a nuestras empresas convertir esas oportunidades en inversión, innovación y empleo.

Y entre los proyectos que deben dar un nuevo impulso a nuestra cooperación están las interconexiones eléctricas y ferroviarias y los proyectos de hidrógeno. Quiero hacer hincapié en este punto. Son infraestructuras capaces de reforzar la integración de nuestras economías y contribuir de manera decisiva a una Europa más conectada, más segura y más competitiva. De ellas depende, en buena medida, nuestra seguridad, la estabilidad de los precios y la competitividad de nuestro tejido productivo. Son, en definitiva, un verdadero bien público europeo y debemos acometer estos proyectos con ilusión y determinación.

La transición energética abre, además, nuevas vías para seguir trabajando juntos. Nuestras empresas, especialmente las del ámbito de las energías renovables, cuentan con experiencia y capacidades que pueden contribuir a nuestros objetivos compartidos de electrificación y descarbonización. Aprovechemos este momento para impulsar estos proyectos y hacer de ellos una expresión concreta de nuestra voluntad de seguir avanzando en Europa.

Señoras y señores,

España y Francia compartimos una historia larga, una cultura viva y unos lazos humanos que se renuevan cada día en quienes viajan, estudian, trabajan e invierten en ambos países. De esa proximidad nace algo que ninguna cifra puede medir del todo: la confianza.

En un mundo que se ha vuelto incierto es importante contar con socios fiables. España y Francia lo somos el uno para el otro y tenemos la responsabilidad de contribuir juntos a una Unión Europea cada vez más integrada y cohesionada, más abierta al comercio y a la inversión, más comprometida con la cooperación internacional y más capaz de defender con firmeza sus intereses y sus valores.

Por eso, más que detenernos en lo ya conseguido, debemos preguntarnos qué corresponde hacer ahora: cómo invertir más, cómo innovar más, cómo reforzar nuestras cadenas de valor, cómo desarrollar nuevas tecnologías y cómo acceder juntos a nuevos mercados; nuestras empresas nos dan buenos ejemplos de ello cada vez que se abren camino y encuentran oportunidades, incluso en los momentos más difíciles.

Confío en que las conversaciones de este Foro ofrezcan respuestas concretas a estas preguntas. Que este encuentro sea un paso más en una relación que, como antes señalé, es ya tremendamente madura, y una nueva muestra de todo lo que España y Francia podemos seguir construyendo juntas.

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