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Palabras de S.M. el Rey en el VIII Congreso Nacional de Industria

Palacio Euskalduna. Bilbao, 04.02.2026

En primer lugar, me quería unir a las palabras del ministro, recordando a Iñaki López de Gandásegui, que falleció repentinamente ayer y ha sido un representante ilustre de esa proyección industrial, de esa vocación industrial, sin duda, de esta tierra, y en un sector enormemente complejo y complicado como es la aeronáutica, antigua Gamesa, hoy Aernnova, sin duda para ellos ha sido una pérdida importante, pero lo es para todos nosotros, así que un recuerdo y un homenaje a él.

Para mí, ministro, no solo un placer, sino también un honor vincularme con estos premios, con la excelencia, con el impulso a la industria española, en una tierra tan característica para la industria.

Es un placer entregar estos premios en una jornada inaugural del VIII Congreso Nacional de Industria; y hacerlo, aquí en Bilbao, una ciudad cuya modernidad debe mucho a la integración de un pasado industrial con la arquitectura, el urbanismo, el diseño, el emprendimiento, la innovación y la calidad de vida. La coherencia de ese discurso –y esa capacidad permanente de reinventarse– han hecho de ella una ciudad tan atractiva, un lugar especial para vivirlo y para visitarlo. Alcalde, es un placer estar aquí.

Otro símbolo claro de la síntesis entre pasado y presente, además de este Palacio Euskalduna en que nos encontramos, es el museo Guggenheim, no muy lejos de aquí, con esa piel de láminas de titanio y ese perfil de mercante fondeado en la ría; una metáfora, sin duda, de cómo la industria ha moldeado –y lo sigue haciendo- el carácter y el ser de Vizcaya y del País Vasco. Lo menciono especialmente, como homenaje también, porque hace pocas semanas falleció su creador, Frank Gehry.

Y lo sigue haciendo porque, aún hoy, los exponentes de una industria renovada –las metalúrgicas, las navales, las químicas, las de automoción, la máquina herramienta, por citar solo algunas– nos hablan de todo lo bueno que aporta el sector secundario a la sociedad: empleo, tecnología, investigación, educación superior, formación profesional, entre otras muchas cosas.

Si hubiera que concentrar en una palabra todo ese impacto positivo, podemos usar la palabra “orgullo". Orgullo de hacer, de fabricar, y de hacerlo bien. Ese es el lema de "Bien hecho en España". Es la seña de identidad de un sector que encuentra en este congreso nacional, y en los premios que llevan ese título, ese leitmotiv, tan evocador, un testimonio de presente y de futuro.

Queridos premiados: enhorabuena, zorionak, se dice aquí. Los premios son, bien lo sabéis, un modo de reconocer una trayectoria excepcional, y también de daros las gracias por esa trayectoria y por ser un ejemplo. Y así queremos que los veáis: como expresión de reconocimiento y de gratitud del conjunto de la sociedad española.

Sois un modelo de excelencia y mostráis un camino para tantos otros en las distintas categorías de estos premios: Calidad, Innovación y Transformación Digital, Autonomía Estratégica, Impacto Ambiental, Social y de Gobernanza y Emprendimiento Industrial.

Seguid así: sé que no hace falta pedíroslo, pero aun así lo hago porque necesitamos más industria en nuestro país, y seguir así, demostrándonos que, en las buenas ideas, el éxito empresarial y el valor social van siempre, de la mano.

Queridos premiados, y a también a todos los participantes en este VIII congreso,

La industria es un sector clave, no tengo que recordarlo, pero es importante decirlo alto y claro, es clave para nuestra economía; emplea a más de tres millones de personas, supone más del 15% de nuestro PIB y está en cabeza, muy importante, en términos de productividad.

"...La industria es un sector clave para nuestra economía; este congreso ofrece una ocasión necesaria para hablar de sus logros, retos e inquietudes...."

Este congreso ofrece una ocasión necesaria para hablar de sus logros, de sus retos e de sus inquietudes. Y, a vuestro diálogo, quisiera aportar, muy rápidamente, unas reflexiones sobre Europa, me uno un poco al mensaje del ministro.

Este año celebramos 4 décadas, como saben todos, de nuestra adhesión a las Comunidades Europeas de entonces. Hace quince días, en Estrasburgo, tuve el honor recordar a los Miembros del Parlamento Europeo la importancia decisiva de Europa en nuestra transformación, en la transformación, modernización de nuestro país, pero también tuve ocasión de recordar las aportaciones que nosotros hemos hecho a lo largo de los años para contribuir a la transformación europea.

Si echamos la vista aún más atrás, a los comienzos de este proceso de integración, comprobaremos que están firmemente enraizados en la industria. Los padres de la Europa unida tuvieron la idea preclara de poner en común las producciones, nada menos, del carbón y del acero en aquel primer experimento comunitario –la CECA– que contaba con 6 miembros, que progresivamente fueron creciendo: Francia, Italia, la República Federal de Alemania y los tres países del BENELUX.

Se trataba de propiciar la interdependencia integrando la producción de dos materias primas que eran esenciales para la industria, pero que también lo habían sido, nada menos para las dos guerras mundiales que asolaron nuestro continente. Es una idea hermosa, si bien lo pensamos un poquito más: la industria –que había sido un instrumento para el enfrentamiento– se convertía así en garante de paz y estabilidad.

Conviene tener muy presente esa capacidad de la industria de generar vínculos. Sobre todo, en un tiempo de tensiones internacionales, de prácticas proteccionistas y de desconexión de las cadenas de valor, que nos reafirma en la importancia de seguir creciendo unidos. Lo dijo Mario Draghi –reciente Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional– en el preámbulo de su informe sobre el futuro de la competitividad europea, presentado en septiembre del 2024. Permítanme una cita un poco larga, pero creo que es importante:

“Si Europa no logra ser más productiva, estaremos obligados a elegir. No seremos capaces de ser, al mismo tiempo, un líder tecnológico, un ejemplo de responsabilidad climática y un actor independiente en el escenario mundial. No seremos capaces de financiar nuestro modelo social. Tendremos que reducir algunas –sino todas- nuestras ambiciones. Es este un desafío existencial", hasta aquí la cita.

Las palabras clave son, por tanto, el crecimiento y la productividad. Y ese reto sitúa a la industria europea de nuevo, en el centro de una ecuación con múltiples incógnitas: innovación, incremento de la competitividad y reducción de la dependencia de otros países, entre otras cosas. Es una ecuación muy compleja, y resolverla requerirá –más que nunca- el compromiso de todos, porque el desafío es –insisto en ese adjetivo empleado por Draghi- el desafío es “existencial".

Queridos representantes del mundo de la empresa industrial,

La Europa unida hunde sus raíces en el mercado: se levanta a partir de la economía. Y ahí, en ese cimiento económico, está, por supuesto su industria. Ahí estáis todos, cada uno de vosotros.

Quiero recordar, al hilo de Europa y de la industria, que seremos, lo ha mencionado el ministro, el país invitado en la próxima feria industrial más importante de Europa, la Hannover Messe, en 2027.

Será esa, una magnífica ocasión para exponer nuestro potencial. De hablar de presente y de futuro, de tradición y de innovación, de conocimiento y de creatividad. Del orgullo de lo bien hecho: de esa excelencia que –bien lo saben, nuestros premiados- siempre va ligada a un extraordinario esfuerzo individual y colectivo.

Por eso también, aparte de los representantes de cada industria que ha recibido el premio, quisiera agradecer y felicitar a todos vuestros equipos, a todos vuestros trabajadores y colaboradores que al final son el corazón de que funcione, de que el proyecto empresarial navegue y navegue con buen viento. Os deseo a todos que sigáis alimentando –entre otros- el prestigio de nuestra industria, haya donde se encuentre en nuestro país, aquí, esta tierra tan industrial sin duda tiene un peso específico enorme, que sigáis su prestigio, porque en él se cifra buena parte de nuestro éxito: como economía, sin duda, pero también como sociedad, como país.

Muchas gracias. Zorionak. Eskerrik asko.

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Palabras de S.M. el Rey en el VIII Congreso Nacional de Industria. Entrega de la primera edición de los Premios Nacionales de Industria