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Palabras de S.M el Rey en el almuerzo ofrecido en honor de Su Excelencia el Presidente de la República de Colombia, Iván Duque Márquez, con motivo de su Visita Oficial a España

Palacio Real de Madrid, 16.09.2021

Permítanme, en primer lugar, darles hoy la más calurosa y cordial bienvenida en este Palacio Real de Madrid. A la Reina y a mí nos alegra profundamente poder recibirles, al fin, en España.

La pandemia, que tanto dolor ha causado y tantos planes ha truncado, tanto en Colombia como en nuestro país, nos ha obligado a posponer una visita que nos alegra profundamente poder retomar, ahora que las circunstancias lo permiten. Es para nosotros un honor y un placer acoger al amigo –a los amigos de España− y al máximo representante de la nación hermana de Colombia, con la que tantos vínculos nos unen.

Estos vínculos arrancan de una historia compartida de tres siglos, que fueron decisivos para forjar las identidades y la rica cultura de nuestros pueblos: porque ni España ni Colombia pueden comprenderse sin ese pasado común que nos define y que dio origen a un legado conjunto de valores, a visiones afines del mundo en las que españoles y colombianos nos reconocemos como miembros de la gran familia iberoamericana.

Actualmente vivimos una coyuntura muy compleja. Desde hace un año y medio, el mundo se ha visto azotado por una pandemia que, desgraciadamente, ha provocado y sigue causando numerosas víctimas, al tiempo que está teniendo consecuencias sociales muy serias por el grave deterioro de las economías de nuestros países. En estos momentos de dificultad, celebro que España haya podido concretar su apoyo a Colombia con la donación de más de un millón de vacunas contra la COVID-19, que esperamos contribuirán a acelerar la salida de la crisis socio-sanitaria en este país tan querido.

Señor Presidente, nuestro pasado común se manifiesta, en primer lugar, en un patrimonio histórico compartido que Vuestra Excelencia ha sabido reconocer y proteger. Comprende desde nuestra lengua común hasta la huella histórica que nuestros distintos pueblos han ido dejando a través de los siglos. Hoy en día ese patrimonio se manifiesta en el flujo constante y mutuamente enriquecedor de intercambios entre nuestros artistas, escritores o cineastas, del que es ejemplo el protagonismo colombiano en la Feria del Libro de Madrid que se celebra estos días.

"...los lazos que nos unen no miran únicamente hacia el pasado, sino que se proyectan decididamente hacia el futuro, marcando un camino conjunto a la hora de afrontar los grandes desafíos de la actual era global. España y Colombia comparten enfoques tan importantes como la necesidad de una reconstrucción verde, la apuesta por las energías renovables, o la igualdad entre hombres y mujeres como norte de las políticas públicas..."

Estos intercambios alimentan la llamada “economía naranja” que, como se ha señalado, “vincula estrechamente a las actividades creativas y a todos los productos y servicios que resultan de ellas”, y representa una dimensión de nuestra actividad económica con enorme proyección, que Vuestra Excelencia ha cultivado incansablemente. Tomando prestadas sus propias palabras, se trata de aprovechar la "oportunidad infinita" que nos ofrecen las industrias culturales y creativas.

En el centro de los intercambios entre nuestras naciones, Sr. Presidente, están las personas. En primer lugar, nuestros jóvenes, los miles de estudiantes colombianos que cada año eligen las universidades españolas para progresar en su formación y que enriquecen enormemente nuestro sistema educativo. Y, muy singularmente, nuestras comunidades residentes, que contribuyen al bienestar y prosperidad de las dos naciones: los centenares de miles de colombianos, muchos de ellos ya dobles nacionales, que viven y trabajan en España; y las decenas de miles de españoles residentes en Colombia, algunos de ellos desde hace décadas.

Por todo ello, podemos afirmar que los lazos que nos unen no miran únicamente hacia el pasado, sino que se proyectan decididamente hacia el futuro, marcando un camino conjunto a la hora de afrontar los grandes desafíos de la actual era global. España y Colombia comparten enfoques tan importantes como la necesidad de una reconstrucción verde, la apuesta por las energías renovables, o la igualdad entre hombres y mujeres como norte de las políticas públicas.

Coincidimos también en la determinación por afrontar la agenda global desde el diálogo y la cooperación entre naciones, apostando por la vía multilateral. En el empeño por proyectar estos valores encontrará siempre de su lado a España, Señor Presidente, tanto a sus líderes como a sus empresas, que han hecho una inversión estable y a largo plazo en Colombia, constituyéndose en una importante fuente de empleo y progreso para muchos colombianos.

Compartimos igualmente, señor Presidente, su prioridad por la acción humanitaria. España reconoce el gran paso que ha supuesto el Estatuto de Protección Temporal, que ha convertido a Colombia en un referente en Iberoamérica. Es una apuesta decidida y valiente por la dignidad y los derechos de cientos de miles de refugiados y migrantes que España reconoce y apoya. Al mismo tiempo, continuaremos liderando o contribuyendo a las iniciativas de la Comunidad Internacional para que realmente haya una respuesta solidaria, potente y sostenida de ayuda a Colombia y los demás países de la región en su gran esfuerzo para atender las necesidades de estos refugiados y migrantes.

Y, en este contexto, no quiero dejar de mencionar el valioso papel de la Cooperación Española, que actúa hoy en las zonas más desfavorecidas de Colombia implicándose en el desarrollo de sus comunidades, en el bienestar de refugiados y migrantes, o en la aplicación integral de los Acuerdos de Paz. El nuevo Marco de Asociación País que nuestros dos países suscribieron recientemente será, a buen seguro, un instrumento de gran valor para orientar las acciones de nuestra cooperación.

Señor Presidente, los firmes y antiguos muros de este Palacio que hoy nos alberga fueron construidos en el siglo XVIII y, por tanto, fueron testigos de una parte importante del pasado común al que me he referido.

Inspirados en ese pasado y proyectándolo hacia un futuro también común −que queremos más pacífico, próspero y justo−, permítame que levante mi copa con todos ustedes por el progreso de Colombia y España, y por la amistad y hermandad entre nuestras dos grandes naciones.

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