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Palabras de Su Majestad la Reina en el acto de inauguración del Curso Internacional de Avances en Medicina

Las Palmas de Gran Canaria, 26.02.1993

La celebración del Curso Internacional de Avances en Medicina, constituye una excelente oportunidad para hacer una reflexión sobre la transcendencia social de temas tan importantes como los que aquí van a ser tratados.

Corresponde a ustedes, científicos e investigadores, analizar desde un punto de vista técnico temas tan complejos como el Sida; la Hepatitis; las Drogodependencias; la Genética y la Biotecnología; y los Factores de Riesgo Cardiovascular. Yo por mi parte, prefiero llevar al ánimo de ustedes la consideración del tremendo impacto que el desarrollo y evolución de estas enfermedades tienen para nuestra sociedad.

Desde la óptica del enfermo, cualquier noticia producida sobre avances en el estudio y tratamiento de enfermedades, tiene una enorme repercusión en la forma de plantearse su actitud personal frente a la enfermedad.

De ahí la gran responsabilidad de los investigadores y científicos obligados a transmitir simultáneamente mensajes de esperanza y prudencia que ayuden a los enfermos a sobrellevar con dignidad su mal, en la confianza de encontrar en el tiempo más corto posible la solución a su problema.

Como componente de la sociedad española, quiero expresar mi agradecimiento por la impagable labor que llevan a cabo los investigadores y sus equipos de trabajo, en una tarea callada, sacrificada y tenaz, digna sólo de hombres y mujeres poseedores de un temple especial y un concepto auténtico de la solidaridad.
Gracias a ustedes, a su entrega anónima y ejemplar, ha sido posible enfrentarse con éxito en tiempos pasados a epidemias como la peste, el cólera y la viruela, que han diezmado la población de nuestro planeta.

Y al igual que ocurrió con sus predecesores, solo un sentimiento de amor ilimitado por el ser humano, unido al esfuerzo y genio creativo de la comunidad científica internacional, harán que las nuevas plagas de este final del siglo XX sean prontamente erradicadas del horizonte de nuestra sociedad.

La labor investigadora, clave del desarrollo, es una tarea que exige y merece el apoyo generoso y desinteresado de todas las instituciones y fuerzas sociales. El país que no investiga se ve obligado a no alcanzar jamás su mayoría de edad, viviendo tutelado en aquello que es más valioso para el ser humano: su libertad y su capacidad creativa, tan necesarias para el desarrollo de la humanidad.

Si acabo de referirme en términos genéricos a las consecuencias de algunas de las enfermedades objeto de este curso, no quiero finalizar mis palabras sin hacer una breve reflexión relativa al ambicioso proyecto científico sobre el genoma humano, dado su carácter fundamentalmente preventivo de las enfermedades.

Si todos los avances en investigación afectan en forma notable al hombre, acaso ninguno con la intensidad y profundidad de este proyecto. El encontrar la raíz biológica última de todo el hacer y acontecer humano, el conocer la clave unitaria de quiénes somos y por qué somos de una determinada forma, es tal vez el reto más apasionante al que jamás se haya enfrentado la Ciencia en toda su historia.

Con mi más cordial felicitación a la Universidad de Las Palmas por haber tenido el acierto de programar este Curso, así como por haber logrado la concurrencia de tan excelentes y renombrados profesionales, declaro inaugurado el Curso Internacional de Avances en Medicina.

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