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eñora Alcaldesa,
Deseo expresarle nuestro agradecimiento por sus amables palabras y su calurosa bienvenida y dar las gracias también en su persona a los ciudadanos de Liubliana por la hospitalidad y las muestras de afecto que nos han dispensado.
Eslovenia tiene en su capital un bello ejemplo de lo que ha sido la historia y la cultura de este país. Liubliana es ante todo una ciudad hecha a la medida del hombre, que ha sabido establecer un compromiso, siempre difícil de lograr, entre su dimensión urbana y humana, posibilitando un desarrollo armonioso de sus habitantes, en todas las facetas de la vida social, económica y cultural.
Liubliana es también una ciudad en la que se unen historia y naturaleza, ofreciendo un ejemplo de convivencia admirable. A todos nos ha fascinado la conjunción entre el pasado y el presente, aunando la herencia romana, el barroco y el modernismo, en un ejemplo de continuidad.
Hoy comprendemos que los elogios que de manera generalizada se tributan a Liubliana no son en absoluto exagerados. Porque vuestra ciudad, Señora Alcaldesa, es una ciudad abierta y encantadora, que seduce y cautiva a los visitantes y que dejará en nuestra memoria un gran recuerdo.
Muchas gracias.