S
eñor Presidente,
Iniciamos una sesión de trabajo con muchos asuntos. De nuevo muchas gracias por vuestra cordial y generosa acogida.
Nuestras Cumbres nos han permitido grandes avances en el diálogo político y la concertación. Queda, sin embargo, mucho por hacer. Nada que afecte al mundo es ajeno a nuestra Comunidad. Iberoamerica debe poder proyectarse con plenitud como actor eficaz y solidario en un mundo, globalizado y dividido, que deseamos mejor.
En San José debemos aprobar el Estatuto de la Secretaría General Iberoamericana. Con ello, y con el nombramiento de un Secretario General, las Cumbres ganarán en visibilidad y en eficacia al servicio de nuestros ciudadanos.
Aspiramos al logro de avances más concretos y palpables por parte de nuestra Comunidad. Coincidimos en que se trata de un proyecto necesario y beneficioso para todos. Para ello, debemos redoblar nuestra voluntad política, nuestro esfuerzo, tiempo y dedicación de modo que progresemos hacia su plena realización.
En tal objetivo, cuenten con toda mi ilusión y empeño, unos sentimientos con los que desde ahora nos aprestamos a preparar la próxima Cumbre de Salamanca. Bien saben que, para todos los españoles, para mi Gobierno y para mí, será un motivo de gran alegría recibirles en Salamanca en octubre de 2005 con motivo de la Decimoquinta Cumbre Iberoamericana.
Cedo la palabra al Señor Presidente del Gobierno,