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Palabras de Su Majestad el Rey en el encuentro Cotec Europa 2019

Nápoles (Italia), 07.05.2019

Es un auténtico placer estar hoy en Nápoles, en esta gran Teatro di San Carlo y después en el Palacio Real que nos recuerdan y simbolizan tantos vínculos históricos con España y con mis antepasados. Un año más, las comunidades innovadoras de Italia, Portugal y España se reúnen para compartir su agenda y trabajar conjuntamente en el foro Cotec Europa. Una reunión que, por su naturaleza público-privada, multidisciplinar y transnacional, invita al intercambio de ideas y experiencias, que es la materia prima con la que se fabrican las innovaciones más disruptivas y también las más beneficiosas para el progreso de nuestras sociedades.

Hoy se reúnen en este foro empresarios que manifiestan con su acción y presencia una profunda convicción europeísta. Esta creencia en los valores europeos es común a nuestra ciudadanía, en los tres países, y se manifiesta en nuestro sentimiento de unidad en la diversidad, en nuestra convivencia cívica, conscientes siempre de formar parte de un todo más grande que el que abarcan nuestras fronteras.

Y este año, el tema elegido ─“Innovar en el sector público”─ inspira más que ningún otro esa oportunidad de aprendizaje mutuo y de fertilización cruzada entre sectores y agentes, y reivindica el papel de Administraciones e instituciones no solo como promotores de innovación sino como sujetos innovadores en sí mismos.

No es una cuestión menor: la eficiencia y la eficacia del sector público están en juego, y también su capacidad para anticiparse a la sociedad a la que deben servir, así como su propio atractivo para atraer y promover el talento entre sus profesionales. Como vienen recordando estas reuniones, las máquinas nos superan ya en muchas rutinas, pero no en empatía y creatividad; que han de ser tenidas en cuenta especialmente en la formación y promoción de los empleados públicos en un contexto cada vez más automatizado y digital, y en un escenario de cambio socio-tecnológico global y acelerado.

Solo desde las personas puede liderarse este cambio y son ellas, con su actitud, el verdadero motor de la innovación, por mucho que las tecnologías, las relaciones y los procedimientos tengan que evolucionar y acompañar ese esfuerzo.

A lo largo de esta jornada hemos conocido recomendaciones y también casos de éxito que demuestran que este cambio no solo es posible, sino que ya está produciéndose, aunque de manera todavía heterogénea.

En particular, Cotec España ha traído al debate común sus propuestas para incorporar diferentes herramientas que permitan a las Administraciones regular de forma más innovadora y a la vez más segura y previsible. Ensayo, simulación, pruebas piloto, demostración, muestreos, sondeos y otros mecanismos que faciliten información ─datos─ en tiempo real son conceptos que pueden integrarse en los procesos normativos y de gestión en todos los ámbitos y niveles de la Administración.

En particular, creemos que existe en una gran oportunidad en el fomento de laboratorios de políticas públicas donde pueda probarse en situaciones controladas el efecto de ciertas regulaciones o políticas.

Señoras y señores,
Durante cerca de dos décadas, el discurso de Cotec Europa se ha construido principalmente desde la reflexión del sector privado, y la mayor tarea de promoción y análisis de la innovación que han llevado a cabo las organizaciones en nuestros tres países ha tenido como foco prioritario la empresa.

"...hoy se reúnen en este foro empresarios que manifiestan con su acción y presencia una profunda convicción europeísta. Esta creencia en los valores europeos es común a nuestra ciudadanía, en los tres países, y se manifiesta en nuestro sentimiento de unidad en la diversidad, en nuestra convivencia cívica, conscientes siempre de formar parte de un todo más grande que el que abarcan nuestras fronteras..."

Reconocer su papel central en los sistemas de innovación era necesario y sigue siéndolo…, pero quizá ha llegado el momento de que el mensaje trascienda más allá y de que, a la vez que animamos al sector público a innovar más, reconozcamos también el papel que las Administraciones han tenido en muchos de los grandes saltos tecnológicos que explican nuestro desarrollo actual. Conocer y reconocer mejor esa historia de liderazgo público innovador es fundamental para abordar de forma justa e inclusiva los grandes temas de nuestro tiempo.

A finales del año 2016, el Comisario Moedas, responsable europeo de ciencia e innovación, solicitó a un grupo de diez expertos, entre ellos, la presidenta de Cotec España, Cristina Garmendia, recomendaciones para el diseño de la política de I+D+I continental más allá del horizonte 2020. Su trabajo, sintetizado en el Informe Fab-Lab-App Investing the Future Europe We Want, se despliega en torno a una idea central: es posible y oportuno situar la agenda de ciencia e innovación en el corazón de las políticas comunitarias, pero para ello no basta con que la ciudadanía europea ─y en particular sus líderes políticos, sociales y empresariales─ conozcan y apoyen esta agenda, deben “apropiarse” de ella, hacerla suya.

De acuerdo con los expertos, para lograr esta Europa unida por la innovación, además de reconsiderar las prioridades y las herramientas de gestión, hay que abordar aspectos como la gobernanza política de los procesos de innovación o la elaboración del relato más adecuado sobre la necesidad de la innovación como factor de progreso de las sociedades con el objeto de que pueda ser ampliamente compartido por los ciudadanos.

En el citado informe, frente a una política de ciencia e innovación fragmentada y difusa, emerge el llamado enfoque “misional”. Un enfoque que, como muchos ya habrán escuchado, tiene como referente la hazaña tecnológica más icónica de nuestro pasado reciente. Un gran proyecto de iniciativa pública y ejecución público privada: El programa Apolo.

La idea es sencilla. De hecho, la sencillez es precisamente su principal virtud: si en el pasado los sucesivos programas europeos de investigación se referían a temáticas como el medioambiente o la salud; y el actual Horizonte 2020 nos señala los grandes retos del cambio climático y el envejecimiento, ahora se recomienda dar un paso más en la concreción y fijar para Europa algunas misiones concretas, medibles y evaluables a semejanza del programa que, durante la década de los 60, posibilitó que el ser humano pisara la Luna.

Las misiones así descritas no son un instrumento más sino un salto cualitativo. Sabremos que una misión lo es, si es susceptible de fracasar; sabremos que es ambiciosa, si traspasa el control estricto de un departamento o Administración e involucra, bajo un mismo liderazgo, esfuerzos múltiples. Sabremos que son inclusivas si el ciudadano las conoce, e incluso si participa en su selección y evaluación.

Acertar con la misión adecuada para cada contexto no es algo trivial. En cierto modo, podría decirse que llegamos a la Luna “antes de tiempo”, con un plus de buena suerte que compensó una tecnología precaria para el reto abordado, y con un coste y riesgo inasumibles para los estándares actuales. Pero se logró en un determinado contexto geopolítico que acertó en sustituir el conflicto violento por una lucha ritual e indolora: la conquista del espacio.

Veinte años después, nuestra civilización habría dispuesto de tecnologías más seguras y baratas para alunizar, pero con el fin de la guerra fría quizá se hubiera perdido “el momento”. Las misiones tienen mucho de “cuanto antes” pero también hay algo de “ahora o nunca”.

Las futuras misiones europeas habrán de centrarse en retos cuya complejidad va mucho más allá de la técnica, como ha puesto de manifiesto la economista de referencia en este ámbito, la italiana Mariana Mazzucato. Retos que se caracterizan por estar ligados a cuestiones sociales, culturales y políticas, para las que la ciencia y la tecnología nunca van a tener todas las respuestas.

Estos problemas, y las misiones que se dirijan a solucionarlos, se beneficiarán sin duda de nuevos descubrimientos e invenciones, pero todavía más de regulaciones adecuadas y de cambios de conducta en la ciudadanía. Son, por tanto, también y sobre todo, procesos de innovación social.

Señoras y señores,
Quando sono trascorsi 500 anni dalla morte di una delle figure più innovative della storia, Leonardo da Vinci, è ora di affermare che la nostra missione oggi, come quella del genio italiano di cinque secoli fa, sta nel saper coniugare innovazione e società in tutte le aree. Uma missão que nossas três nações promovem juntamente com determinação e visão do futuro. A Cotec Europa é uma boa prova disso.

Muchas gracias, grazie mille, muito obrigado.

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