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Intervención de Su Majestad la Reina en la clausura de la tercera edición del Máster de Formación Permanente en Reporterismo Internacional

Alcalá de Henares. Madrid, 12.03.2026

Muy buenos días y muchas gracias a todos los que habéis querido estar aquí para acompañar a esta promoción de periodistas, de reporteros profesionales del reporterismo internacional en ciernes, que se van a lanzar ya a sus trabajos de fin de máster y a sus prácticas.

Vamos a suponer que estáis ya con un trabajo estupendo, bien remunerado, y que el medio de comunicación en el que trabajáis decide invertir recursos y os manda, por ejemplo, a Jartum a explicarle al mundo qué está pasando para que más de 11 millones de personas se hayan desplazado en aquella guerra.

En este ejercicio de imaginación vamos a pensar que se vuelve loco este medio de comunicación y que decide que en vez de unos días, que hay que estar allí por lo menos tres o cuatro meses para (como dice vuestro padrino de promoción, el periodista salvadoreño Carlos Dada) atestiguar, documentar y narrar la realidad aquella realidad, la sudanesa en el caso de que a alguien le interesara.

Y como sois jóvenes con ganas y habéis atendido muy bien a las explicaciones del máster, pues preparáis el viaje con un gran equipaje intelectual, hacéis contactos, os documentáis bien y os presentáis en el terreno para, en palabras de Kapuściński, defender a los más débiles y contar su historia.

"...yo no sé de dónde he leído, creo que alguno de vuestros profesores, que son todos muy buenos, que probablemente la inteligencia artificial pueda sustituirnos en muchas cosas, pero que el reportero que siente lo que otros viven, que es capaz de palpar su realidad, que observa el lenguaje no verbal, que no hace periodismo de tierra quemada con un testimonio detrás de otro sin sentido, que observa y analiza lo que le rodea de forma reposada, con lo rápida que es la IA, ese reportero valiente y honesto que tiene sensibilidad, inteligencia y capacidad de discernimiento, con ese reportero, la IA lo tiene complicado..."

Y llegáis allí y os encontráis con personas que sufren, que huyen, personas desamparadas, desesperadas, olvidadas. Y tocáis, veis, sentís su realidad, la masticáis, pero también aplicáis rigor, sensibilidad, presencia, reflexión, porque tenéis tiempo, porque sois honestos y porque entendéis qué es lo que tiene importancia; y es que esas personas se muestren con generosidad ante vosotros y os entreguen un pedazo de su vida, que es lo que hace poco mencionaba el último premio Iris al Mejor Corresponsal Extranjero Marc Campdelacreu.

Yo no sé de dónde he leído (creo que a alguno de vuestros profesores, que son todos muy buenos) que probablemente la inteligencia artificial pueda sustituirnos en muchas cosas, pero que el reportero que siente lo que otros viven, que es capaz de palpar su realidad, que observa el lenguaje no verbal, que no hace periodismo de tierra quemada con un testimonio detrás de otro sin sentido, que observa y analiza lo que le rodea de forma reposada ¡con lo rápida que es la IA! ese reportero valiente y honesto que tiene sensibilidad, inteligencia y capacidad de discernimiento, con ese reportero la IA lo tiene complicado.

Y además se acordará la inteligencia artificial del día después, de cuando se apagan las luces y los grandes acontecimientos y la actualidad decae, pero es ese tiempo en el que se fraguan y se asientan los verdaderos cambios y las transformaciones.

Querida tercera promoción de este máster, bienvenidos a una profesión “que se extingue”. Esto lo dice Rosa María Calaf, no lo digo yo, y creo que lo dice ahora la vamos a escuchar en conversación con Armada​ por aquello de la reflexión y del análisis del buen informador leído y formado.

Bienvenidos a una profesión que se extingue, en palabras de la Calaf, pero una profesión necesaria y extremadamente valiosa para explicar lo que somos y cómo somos.

Los cínicos, ya sabéis, no sirven para este oficio. Buenos días y buena suerte.

Gracias.

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