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Palabras de S. M. el Rey en la entrega de los Premios Nacionales de Cultura 2020

Museo Nacional del Prado. Madrid, 13.07.2022

Antes de comenzar quiero trasladar, junto a la Reina, nuestras más sinceras condolencias y todo nuestro afecto y cariño a la familia y seres queridos de José Guirao Cabrera, ex ministro de Cultura y Deporte que, como saben, ha fallecido este pasado lunes. Además de gran servidor público, fue siempre un apasionado de la Cultura. Para él, sin duda, la Cultura fue su vida.

Señores y señoras,
Es un placer, para la Reina y para mí, volver a este imponente Claustro de los Jerónimos de nuestro querido Museo Nacional del Prado, que siempre nos recibe con las puertas abiertas y nos acoge para celebrar juntos la excelencia de la Cultura en nuestro país.

Y es un placer este regreso para la entrega de unos premios con los que rendimos homenaje a la cultura española, encarnada en vosotros: en este formidable grupo de premiados que, con vuestro trabajo —riguroso, exhaustivo y minucioso—, contribuís a impulsar, consolidar y también a honrar nuestra cultura, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Concedidos en 2020, hemos tenido que esperar dos años para esta entrega. Una demora que no hace sino acrecentar la admiración que os profesamos; una demora que hace, si eso es posible, aún más merecido el reconocimiento que hoy recibís. Dos años inéditos en los que vuestros libros, poemas, dibujos, diseños; vuestras canciones, obras de teatro, fotografías, composiciones, fueron más importantes que nunca. Dos años en los que la cultura se ha revelado como un componente esencial para nuestra vida.

Los artistas, creadores, pintores, escritores, historiadores, periodistas, ilustradores, o músicos, alumbráis los días grises e impregnáis de esperanza el futuro. Sois motivo de orgullo, magníficos embajadores de nuestro país, archiveros de nuestra historia, dibujantes de nuestro porvenir. Con vuestro arte plantáis las semillas de la España que somos.

Queridos premiados, queridas premiadas,
Con nuestro cariño y admiración, solo puedo expresar nuestra enhorabuena a todos, y daros muy especialmente las gracias por extender con vuestro trabajo las fronteras de nuestra existencia.
Porque la cultura crea riqueza espiritual, y también material; genera empleo y construye imaginarios compartidos; nos ayuda a entender nuestro presente, y también a transformarlo para lograr un porvenir mejor. Podemos hablar, desde luego, de la cultura en los grandes números que la describen: los casi 700.000 empleos del sector o el 3,4% que aporta el sector al PIB de nuestro país.

Números, sin duda, importantes, que dan muestra del peso material que tiene la cultura en el desarrollo y la prosperidad de nuestro país.
Números que se muestran incapaces de valorar, por otro lado, vuestra enorme aportación al bienestar colectivo e individual; incapaces, también, de describir el impacto íntimo de un libro en sus lectores, o de un cuadro en sus espectadores.

Porque no hay cifra capaz de medir cómo vuestro trabajo nos hace mejores. Porque la cultura es, en definitiva, prosperidad y nos engrandece como individuos y como sociedad. Una sociedad culta es también una sociedad más próspera, más libre, más feliz, en definitiva, más sana.

"...unos premios con los que rendimos homenaje a la cultura española, encarnada en vosotros: en este formidable grupo de premiados que, con vuestro trabajo —riguroso, exhaustivo y minucioso—, contribuís a impulsar, consolidar y también a honrar nuestra cultura, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras..."

Es indudable que seguimos viviendo tiempos difíciles. Tiempos que requieren de esfuerzos sin precedentes; también en nuestro compromiso con el arte, los artistas y la creación. A la pandemia que remite, sin abandonarnos, se ha unido una guerra en el corazón de Europa, que pone en riesgo lo que creíamos consolidado.

En estas circunstancias, el arte y la cultura nos recuerdan que somos humanos, y que el respeto y la convivencia forman parte de nuestra identidad como españoles y como europeos.

Recordamos este año el 50 aniversario del fallecimiento de uno de nuestros más grandes artistas, Pablo Picasso, que fue además director de este museo que hoy nos acoge. Pues qué mejor que recordar su célebre Guernica, símbolo ayer, hoy y siempre de la barbarie, el dolor, y la crueldad de cualquier guerra.

Volver a Picasso es entender lo que de inhumano e injusto tienen las guerras. Volver a Picasso, y con él a vuestro trabajo, es entender que el arte nos ayuda a mantenernos unidos, firmes en la defensa de nuestros valores, en la lucha por una sociedad libre y respetuosa.

Todo lo que probablemente José Guirao —permitidme que lo recuerde de nuevo en este punto— quería poner de manifiesto como responsable de la conmemoración del fallecimiento de Picasso.

Por todo ello, es imprescindible sumar fuerzas, y caminar mano a mano con la cultura. Y orgullosos de nuestro patrimonio y de nuestros creadores, debemos reivindicar la cultura como parte imprescindible de nuestra sociedad; reivindicarla como el espejo del país que somos, y del que nos merecemos.

Ahora que felizmente nos encontramos de nuevo en los cines, en los teatros, en las exposiciones o librerías, es el momento de volcarnos con el arte y la cultura. Es necesario un impulso por parte de toda la sociedad y especialmente por parte de los poderes públicos, de las instituciones, y del sector privado, para devolver a la cultura lo que ella nos aporta. Queremos que vean la luz los versos por escribir, los cuadros por pintar, las obras por representar. Y nos reafirmamos en la permanente necesidad de un compromiso excepcional con nuestro patrimonio común, que nos une y nos vincula.

Queridas premiadas, queridos premiados,
Espero y deseo que estos premios que habéis recibido ─con retraso, pero con todo nuestro agradecimiento─ sean un estímulo para impulsar vuestro trabajo, y para animar también a quienes sueñan con seguir vuestros pasos.

Entendedlos como un reconocimiento y admiración, pero también como parte de ese compromiso al que aludía antes que, en definitiva, es por el futuro de la cultura, el arte y la creación en nuestro país. Y entendedlos, sobre todo, como un sincero agradecimiento de toda la sociedad española por vuestro trabajo, entrega y vocación.

Muchas gracias, y felicidades.

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