on Felipe ha presidido la celebración del Centenario de la creación de las Confederaciones Hidrográficas, organismos pioneros en la gestión del agua por cuencas hidrográficas y referentes internacionales en gobernanza participativa de los recursos hídricos, organizado por la Dirección General del Agua del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Durante el acto, Su Majestad el Rey ha estado acompañado por la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen; la ministra de Ambiente y Energía de la República Portuguesa, Maria de Graça Carvalho; y los presidentes de las Confederaciones Hidrográficas.
Tras la proyección de un vídeo sobre el legado y el futuro de las Confederaciones Hidrográficas, Don Felipe ha hecho entrega de los reconocimientos:
- Reconocimiento a la trayectoria (a título póstumo) a Manuel Lorenzo Pardo, quién fue un ideólogo de las Confederaciones Hidrográficas. Ha recogido el reconocimiento su nieto.
- Reconocimiento por su centenario a la Confederación Hidrográfica del Ebro. Ha recogido el reconocimiento el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Carlos Arrazola.
- Reconocimiento por su centenario a la Confederación Hidrográfica del Segura. Ha recogido el reconocimiento el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, Mario Andrés Urrea.
Posteriormente, el Rey ha tomado la palabra subrayando que “Durante este siglo las Confederaciones Hidrográficas han contribuido a la consolidación de una cultura del agua basada en la planificación, el conocimiento y la responsabilidad compartida. Su continuidad y proyección internacional —que ha servido de referencia para otros países y ha contribuido a configurar algunos de los principios que hoy inspiran la gobernanza europea del agua— son, probablemente, la mejor prueba de su vigencia. Ese es el legado que hoy celebramos”.
El 5 de marzo de 1926, dos reales decretos dieron lugar a la creación de las Confederaciones Sindicales Hidrográficas y a la constitución de la primera de ellas en la cuenca del Ebro. Se inicia así un nuevo modelo de gestión del agua basado en la unidad natural de la cuenca hidrográfica y en la participación de los usuarios en la toma de decisiones. Con la creación de la Confederación Hidrográfica del Ebro, España se convirtió en el primer país del mundo en organizar la gestión del agua con un enfoque que posteriormente ha sido adoptado en numerosos países y que constituye hoy uno de los principios básicos de la política europea del agua.
A lo largo de estos cien años, las confederaciones hidrográficas han desempeñado funciones de planificación hidrológica, gestión y protección de los recursos hídricos, adaptándose de forma flexible a las exigencias y complejidades de cada época y consolidándose como elementos clave para el desarrollo económico, la protección de los ecosistemas y el bienestar de la sociedad.
En la actualidad, las nueve confederaciones hidrográficas que gestionan las cuencas intercomunitarias del país son organismos autónomos adscritos al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la Dirección General del Agua. Siguen desempeñando las funciones que justificaron su creación, pero ahora incorporan además una visión de futuro que integra los desafíos actuales relacionados con las nuevas demandas de agua y los riesgos asociados al cambio climático, las sequías o las inundaciones.