Su Majestad el Rey pronunció unas palabras en las que destacó que “...los consensos globales no se producen por azar. Más allá de la voluntad política, necesitan legitimidad, confianza y rendición de cuentas. Y aunque la comunidad internacional se compone de una diversidad de sistemas de gobierno —cuya participación es fundamental para lograr acuerdos universales— las democracias son el sistema que mejor ha aprendido a producir esas tres cosas. Porque ningún otro pone a la persona y su dignidad tan en el centro. Y es, precisamente, en ese ejercicio de reconocimiento del otro, donde se sustenta la posibilidad misma de comunidad internacional...”.