M'alegra tornar a aquest Reial Monestir de Santa María de Poblet. Aquest monument que Josep Pla va descriure com «un món de formes, de tradicions i de símbols». Os agradezco vuestra presencia en este Patronato, en particular a los cuatro Presidentes, pues —hablando de símbolos— esta imagen expresa, mejor que ninguna otra, el valor que hay siempre en la búsqueda conjunta del bien común.
Santa María de Poblet es un testimonio vivo de nuestra historia y un recordatorio permanente de la responsabilidad que implica −para todos− estudiarla, preservarla y divulgarla.
En este monasterio —bien lo sabéis— confluye la historia de Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y las Illes Balears. Descansa aquí el Rey Jaime I el Conquistador, Rey de Aragón y de Valencia. Su figura nos remite a una época en la que los territorios de la Corona compartían instituciones, intereses y horizontes de expansión. Poblet fue también un centro espiritual compartido, que contribuía a unir esos territorios por encima de las fronteras internas de los reinos.
Esos vínculos se reflejaron también en la capacidad de la Corona de Aragón para crear cauces de intercambio diplomático, comercial y cultural con otras ciudades del Mediterráneo. Bajo Alfonso V el Magnánimo, con la corte establecida en Nápoles, esa proyección alcanzó su punto álgido, cuando el Mediterráneo fue, también, un espacio para el intercambio y la circulación de conocimientos y formas artísticas.
De ello encontramos rastros indelebles en el Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona, así como en el patrimonio románico y cisterciense —los monasterios de Poblet, Santes Creus y Piedra —, itinerarios como la Ruta del Císter o tradiciones como la del Santo Cáliz en Valencia.
"...en este monasterio —bien lo sabéis— confluye la historia de Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y las Illes Balears. […] Poblet fue también un centro espiritual compartido, que contribuía a unir esos territorios por encima de las fronteras internas de los reinos […] Ahí también había una estructura nodal y colaborativa; una voluntad de progreso basada en la noción de que el intercambio y la puesta en común benefician a todos […] Con el patrimonio como pretexto, con la cultura como punto de partida, os animo a que, como Patronato, deis continuidad a todo ese entramado de relaciones e intereses comunes que fue, en su día, el núcleo de este monasterio...."
Ahí ya estaba la idea de las redes; aunque lo que hoy entendemos por “redes” —un concepto esencialmente tecnológico— no pudiera ni soñarse en aquel lejano medievo. Pero, si nos fijamos, ahí también había una estructura nodal y colaborativa; una voluntad de progreso basada en la noción de que el intercambio y la puesta en común benefician a todos.
Creo que es una idea que podemos y debemos rescatar con el objetivo que hoy nos une: la conservación y difusión de este enorme patrimonio cultural que es el Monasterio de Santa María de Poblet.
Hay aquí, también, un enorme potencial de cooperación entre los territorios que hoy ocupan comunidades autónomas representativas de algunas de las áreas más prósperas y desarrolladas de nuestro país, con más emprendimiento, con más investigación, con una sociedad civil más activa y comprometida.
Todo ello puede traducirse en iniciativas muy diversas (rutas, campañas de promoción, programas didácticos, intercambios entre museos). Y estas iniciativas conjuntas, aun partiendo de un monasterio fundado a mediados del siglo XII, pueden y deben llevarnos a hablar de presente y de futuro.
Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y las Illes Balears, aquí reunidas e inseparables de la realidad de España, conectan el litoral y el interior, grandes áreas urbanas e industriales con territorios rurales, puertos y corredores logísticos con destinos turísticos de primer nivel. Y afrontan retos comunes en materias como el agua, la energía, la innovación, la sostenibilidad y la cohesión territorial.
Todo ello ofrece un enorme espacio para el diálogo y la puesta en común de ideas. Así que, con el patrimonio como pretexto, con la cultura como punto de partida, os animo a que, como Patronato, deis continuidad a todo ese entramado de relaciones e intereses comunes que fue, en su día, el núcleo de este monasterio.
Subrayo de nuevo —y aunque todos los presentes lo sabéis muy bien— el valor de ejemplo de esta iniciativa, y mi satisfacción, que no puedo ocultar, por veros aquí reunidos. Así que, con imaginación, con creatividad y con ganas, pongámonos a la obra porque, como también dijo el maestro Josep Pla, la misión de toda cultura es continuar.
Con este ánimo, damos comienzo a la reunión.