Me alegra volver a encontrarme con todos vosotros en esta querida Casa de América —la casa de nuestra comunidad iberoamericana— para la cuadragésima tercera edición de los Premios Internacionales “Rey de España” de Periodismo, que reconocen la excelencia del periodismo en español y en portugués y ponen en valor una manera de ejercer la profesión basada en el rigor, la independencia y el servicio a los ciudadanos.
Somos testigos de una época singular. Nunca habíamos tenido acceso a tanta información ni había sido tan fácil compartirla. Pero la abundancia no siempre trae claridad; a veces añade nuevas capas de complejidad a nuestra comprensión del mundo.
La revolución tecnológica ha hecho más patente la necesidad del juicio humano, tan ligado a la capacidad de escuchar, de contrastar y de interpretar los hechos. Y es ahí donde el trabajo de los periodistas es insustituible. Porque ninguna tecnología puede remplazar la intuición de quien detecta una historia donde otros solo ven datos. Ni la sensibilidad para escuchar y comprender, o para analizar desde otros puntos de vista, otras subjetividades. Ni tampoco la capacidad de formular la pregunta adecuada; o la responsabilidad de contrastar los hechos antes de compartirlos.
El periodismo ayuda a formar criterio, fortalece el espíritu crítico y contribuye a que los ciudadanos puedan ejercer plenamente su libertad. Frente a la simplificación, aporta matices. Frente a la desinformación, contrapone evidencias. Y frente a la indiferencia, nos recuerda que hay personas concretas detrás de cada noticia, con nombres, rostros y circunstancias que merecen ser comprendidas. Es, el periodismo, en cuanto al ejercicio de la libertad de información y opinión, una de las columnas maestras de nuestra vida democrática.
"...el periodismo ayuda a formar criterio, fortalece el espíritu crítico y contribuye a que los ciudadanos puedan ejercer plenamente su libertad. Frente a la simplificación, aporta matices. Frente a la desinformación, contrapone evidencias. Y frente a la indiferencia, nos recuerda que hay personas concretas detrás de cada noticia, con nombres, rostros y circunstancias que merecen ser comprendidas. Es, el periodismo, en cuanto al ejercicio de la libertad de información y opinión, una de las columnas maestras de nuestra vida democrática..."
Los premiados de esta edición sois un fiel reflejo de esos valores. Vuestro trabajo recorre esas zonas de frontera —a menudo imprecisas— de la existencia humana y de la vida en sociedad: habéis abordado temas como los límites de la vida; los efectos del desarraigo; las interacciones entre la naturaleza y la acción humana; la distancia entre el mundo de la creación y la cultura del consumo; el camino que va de la devastación a la reconstrucción; o entre la manipulación y la información veraz y contrastada.
Son trabajos muy distintos entre sí, pero su denominador común radica en ayudarnos a interpretar mejor el mundo. Esta vocación de servicio tiene un enorme potencial si hablamos de Iberoamérica. Un espacio donde no solo compartimos lenguas, historia y una inmensa riqueza cultural, sino también desafíos —que requerirán aún más cercanía y cooperación— y, desde luego, grandes oportunidades. No las dejemos pasar: serán tanto mayores cuanto más tomemos conciencia de que somos una verdadera comunidad.
La próxima Cumbre Iberoamericana, que acogeremos en Madrid, en noviembre, bajo el lema “Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo”, representa una oportunidad para renovar y reforzar nuestra ambición colectiva. La Comunidad Iberoamericana no es únicamente un legado compartido; es también un activo para el futuro. Un espacio de diálogo, de cooperación eficaz y de construcción de consensos en torno a desafíos que afectan a nuestras sociedades. En un contexto internacional marcado por la fragmentación, cobra aún más valor el acervo de confianza, afinidades y valores que hemos construido durante décadas: un capital común que nos permite hablar al mundo con una voz propia y respetada.
Mi reconocimiento a la Agencia EFE, a la AECID, a los miembros del jurado, a los patrocinadores y a todos aquellos que, año tras año, hacen posible estos premios.
Y, de manera muy especial, mi felicitación a los galardonados, a los presentes, a sus colaboradores y a los medios que les acogen o en los que realizan su trabajo, en España, Portugal, Brasil, México y Honduras.
El gran Gabriel García Márquez dijo, en una célebre conferencia pronunciada a mediados de los años noventa, que el periodismo era, a su juicio, el mejor oficio del mundo. A la vista de vuestros trabajos, de vuestra vocación y de vuestro compromiso con la verdad y la libertad, no es difícil entender por qué lo dijo.
Enhorabuena.