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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega de los Premios Nacionales de investigación 2023 y Premios Nacionales de Investigación para Jóvenes

Palacio Ducal de los Borja. Gandía (Valencia), 14.03.2024

Bon dia,

En primer lloc, vull donar les gràcies, de tot cor, a la ciutat de Gandia, per la calidesa i qualitat de la seua acollida.

Per a la Reina i per a mi, és un autèntic honor visitar hui, per 1ª vegada de forma oficial, la ciutat dels Clàssics: d’Ausiàs March, Joanot Martorell i Rois de Corella. Una ciutat de llinatge, culta, amable, moderna i innovadora, amb tanta solera com prometedor futur.

Es un placer para nosotros estar en este magnífico Palacio Ducal de los Borja. Impresiona, de verdad, esta Sala de Coronas, que emana grandeza e historia en cada rincón. Cada friso, vidriera o azulejo, nos habla también de la belleza que permanece o se recupera, gracias al talento y al ingenio humano. Cada rincón nos habla de ciencia y conocimiento.

Porque Gandía es una ciudad de ciencia. Aquí, Francisco de Borja fundó la 1ª universidad de los jesuitas de Europa. Y casi 5 siglos después, Gandía continúa siendo referente de vanguardia con su Campus de la UPV (Universidad Politécnica de Valencia). Quiero, por cierto, aprovechar esta ocasión para felicitar a la ciudad y a la comunidad universitaria por las tres décadas que este año celebra el Campus de Gandía.

Estamos, por tanto, en un escenario idóneo para rendir homenaje a los mejores investigadores de España. Con estos Premios Nacionales de Investigación 2023 se premia a hombres y mujeres —de edades diversas, de perfiles distintos, de múltiples disciplinas— cuya excelente labor, no solo contribuye al progreso y bienestar de la sociedad, sino también al fortalecimiento de nuestro país. La Reina y yo os damos nuestra más sincera enhorabuena. Vuestro trabajo y dedicación merecen la admiración, gratitud y estima de toda la sociedad.

Las personas que hoy reconocemos, veteranas y jóvenes, son necesarias —lo sois—; sois un orgullo y, sobre todo, sois futuro para un país que tiene, precisamente, ambición de futuro y prosperidad.

El “futuro”, como una aspiración de mejora, es una noción muy poderosa que no siempre ha existido. Cuando Alfons el Vell empezó a levantar este palacio, todavía en el siglo XIV, para muchos el porvenir se asociaba con el apocalipsis, como un desenlace terrible e inevitable.

Casi dos siglos después, fue precisamente el auge de los avances científicos lo que contribuyó decisivamente a cambiar esa visión. Poco a poco, el determinismo dio paso al voluntarismo; y una inexorable decadencia a un desarrollo continuo, gracias al desempeño de hombres y mujeres trabajando en sociedad.

"...podemos sentirnos muy orgullosos aún sin conformarnos de todo lo conseguido por nuestro país gracias tanto al esfuerzo personal de nuestros grandes hombres y mujeres de ciencia y a sus equipos, como al esfuerzo colectivo, institucional y de mecenazgo. Hoy España ostenta relevantes liderazgos científicos y tecnológicos: somos líderes mundiales en ensayos clínicos, que darán pie a la nueva medicina personalizada de precisión; además, referentes en energías renovables, gracias en buena medida a nuestra posición geoestratégica privilegiada y a la riqueza natural de nuestro territorio; y nos encontramos también entre las principales economías de la UE en digitalización y conectividad..."

En este contexto, en el seno de la Ilustración, nació el concepto de “progreso”.  Las ideas de “progreso” y “futuro” se convertirían, hasta hoy, en el motor de las grandes transformaciones de Europa.

También hoy, por supuesto, el futuro de nuestro país está íntimamente ligado a la investigación científica. Y debe estarlo para que se pueda llevar a cabo la principal misión colectiva que en la actualidad tenemos: legar el mejor mundo posible a las próximas generaciones. Que las condiciones de vida en el Planeta mejoren y también lo haga la convivencia.

Permítanme que, en este punto, tome prestada una frase de Vicent Andrés Estellés, en el centenario de su nacimiento. El poeta consideraba la palabra como “la clau que obri tots els panys”. Eso es también la ciencia: la llave que abre todas las cerraduras.

La ciencia no dará todas las respuestas, pero sí plantea las preguntas más adecuadas y revolucionarias para avanzar como sociedad. No adivinará el porvenir, pero sí prevendrá problemas, anticipará situaciones, enfermedades o amenazas, desde la base del conocimiento adquirido durante décadas e incluso siglos de investigación sobre todo aquello que nos rodea. Y ese conocimiento, fruto de una ardua y noble carrera de relevos de transición entre generaciones, es la raíz de las soluciones a los retos globales y locales de nuestro tiempo.

La sociedad española es cada día más consciente del valor de la ciencia y muestra confianza creciente en la comunidad científica. Según la Federación Española para la Ciencia y la Tecnología, la mayoría de los españoles considera que los científicos investigan por el bien común, y que la Ciencia y la Tecnología son clave para lograr la resolución de problemas sociales tan variados como la propagación de enfermedades infecciosas, el cambio climático y el precio de la energía.

Por ello, y aunque pueda parecer un mantra —si me permiten la expresión—, es necesario reiterar que invertir en ciencia es invertir en futuro.

Señoras y señores,
Podemos sentirnos muy orgullosos aún sin conformarnos de todo lo conseguido por nuestro país gracias tanto al esfuerzo personal de nuestros grandes hombres y mujeres de ciencia y a sus equipos, como al esfuerzo colectivo, institucional y de mecenazgo. Hoy España ostenta relevantes liderazgos científicos y tecnológicos: somos líderes mundiales en ensayos clínicos, que darán pie a la nueva medicina personalizada de precisión; además, referentes en energías renovables, gracias en buena medida a nuestra posición geoestratégica privilegiada y a la riqueza natural de nuestro territorio; y nos encontramos también entre las principales economías de la UE en digitalización y conectividad.

Pero nuestro país aún debe afrontar importantes desafíos como el envejecimiento de la población, el crecimiento de las ciudades y la despoblación rural, o la gestión de los recursos naturales, incluida el agua, y la progresiva des-carbonización de la economía, o incluso el impacto de la IA y nuestra ambición de desempeñar un papel más importante en todo lo relacionado con el espacio…, y tantos más. Retos a los que podremos responder gracias a nuestro capital más valioso; un capital que debemos seguir cuidando y conectando con la sociedad y con el tejido productivo; un capital que no es otro que nuestra extraordinaria comunidad científica: verdadero ejemplo de humildad y ambición, paciencia y esfuerzo, espíritu emprendedor, predisposición a la colaboración, curiosidad y compromiso…, entre otras muchas cualidades.

A todos los premiados, jóvenes y menos jóvenes, muchas gracias y, de nuevo, enhorabuena. Felicidades, por supuesto, a vuestros equipos y colaboradores, a vuestras familias que, sin duda, son una parte muy importante de vuestros éxitos; que también lo son de todo un país. Mucho ánimo y sabed que tenéis nuestra admiración y confianza, así como el apoyo firme y permanente de la Corona. España os necesita.

Cada paso en la senda del conocimiento ─conocimiento con conciencia─, lo es en la solución de problemas y en la grandeza de la humanidad.

Gracia.

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Palabras de S.M. el Rey en la entrega de los Premios Nacionales de Investigación 2023

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