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Permeteu-me començar expressant el meu agraïment al cercle d’Economia per la seva invitació i a Barcelona per la seva acollida. Al llarg dels anys, aquesta reunió s’ha consolidat com un espai especialment valuós per a la reflexió i el diàleg sobre algunes de les grans qüestions econòmiques, socials i europees del nostre temps.
Este año celebramos 40 años de la adhesión de España a las entonces Comunidades Europeas, una decisión histórica que transformó profundamente nuestro país y dio forma a una convicción de fondo: la vocación plenamente europea de España; uno de los grandes consensos políticos que todavía hoy perduran con mayor fuerza en la sociedad española.
Como recordé el pasado mes de enero ante el Parlamento Europeo, Europa ha sido un factor decisivo en la modernización y apertura de nuestro país. Y España también ha contribuido y, en no pocos ámbitos, liderado el avance del proyecto común. Porque Europa ha sido −y sigue siendo−, ante todo, una construcción basada en la voluntad, la confianza y la responsabilidad compartida entre los Estados miembros. Y digo (afirmo) esto sin contradecir lo expuesto con brillantez y realismo por Martin Wolf…
Quiero recordar eso que dije ante el Parlamento Europeo y mi convicción aquí, en Barcelona, ciudad que históricamente ha representado una de las grandes puertas de España hacia Europa; en el comercio, en el pensamiento, en la cultura. Y hacerlo, además, en el Cercle d’Economia, una institución que, fiel a su vocación fundacional, ha contribuido durante décadas a enriquecer la reflexión pública sobre el papel de España en Europa y sobre los grandes retos económicos y sociales de nuestro tiempo.
La cuestión que se plantea este año —“Autonomía estratégica de Europa: mito o realidad”— resulta especialmente sugerente. Mucho se ha debatido acerca de si ese término de “autonomía” es o no una quimera, pero a los más escépticos habría que recordarles que una de las constantes de la construcción de la Europa unida ha sido convertir en realidad aquello que parecía una aspiración lejana, incluso una utopía. Todo el proceso de integración ha sido un viaje de lo improbable y lo extremadamente complejo a lo real y lo tangible.
Así ocurrió con la reconciliación entre antiguos adversarios; con la construcción del mercado común; con la moneda única; con las sucesivas ampliaciones que consolidaron un espacio compartido de convivencia, libertad y prosperidad en Europa…; con algunas medidas ante las crisis financieras, pandémicas o de suministros.
Y este premio, que alcanza ya su 6ª edición, se ha consolidado como un prestigioso reconocimiento a quienes han fortalecido, desde distintos ámbitos, el proyecto europeo: Mario Draghi, en momentos decisivos para su estabilidad económica; Ursula von der Leyen, desde el liderazgo institucional; Rafał Trzaskowski, en defensa de los valores democráticos europeos; BioNTech, desde la ciencia al servicio del bien común; y el Programa Erasmus, creando generaciones de europeos conscientes de una ciudadanía compartida. Hoy, con Martin Wolf, reconocéis una dimensión igualmente esencial: la del pensamiento independiente y el debate público de calidad, encuadrados en las libertades fundamentales de expresión de opinión y de prensa, que sustentan nuestras democracias.
"...hoy, con Martin Wolf, reconocéis una dimensión igualmente esencial: la del pensamiento independiente y el debate público de calidad. Durante décadas, desde las páginas del Financial Times, Martin Wolf ha encarnado una de las formas más exigentes del periodismo: aquélla que no se limita a narrar los acontecimientos, sino que contribuye a interpretarlos y a situarlos en perspectiva..."
Durante décadas, desde las páginas del Financial Times, Martin Wolf ha encarnado una de las formas más exigentes del periodismo: aquélla que no se limita a narrar los acontecimientos, sino que contribuye a interpretarlos y a situarlos en perspectiva.
Su análisis resultó especialmente esclarecedor durante la crisis financiera internacional que estalló en 2008, al ayudarnos a comprender que no nos encontrábamos únicamente ante una perturbación coyuntural, sino ante desequilibrios más profundos en el funcionamiento de la economía global.
También durante la consiguiente crisis del euro, cuando sus reflexiones pusieron de relieve la importancia de dotar a la integración europea de la solidez institucional necesaria para afrontar desafíos de enorme magnitud.
Y con ocasión del Brexit, al abordar sus implicaciones económicas e institucionales, e incidir en la importancia de la cohesión política de Europa, su lugar en el mundo y las condiciones necesarias para preservar el proyecto europeo en una etapa de creciente incertidumbre internacional.
A lo largo de los años, Martin Wolf ha explicado con claridad el valor de las economías abiertas, sin dejar de advertir sobre aquellas vulnerabilidades capaces de erosionar su legitimidad. Sus artículos —y también sus obras — han contribuido a iluminar algunas de las cuestiones más decisivas de nuestro tiempo: la transformación del orden internacional, la creciente fragmentación geopolítica o la necesidad de preservar la confianza institucional y la cohesión social en democracias cada vez más interdependientes.
Martin Wolf no es únicamente un observador privilegiado de nuestro tiempo. Es, sobre todo, —ya lo he señalado—, un intérprete lúcido de sus complejidades; alguien que, desde la independencia intelectual, el rigor analítico y la claridad de pensamiento, contribuye a enriquecer un el debate público indispensable en toda sociedad abierta y democrática.
Y esa aportación adquiere un valor singular en tiempos como los nuestros, cuando ayudar a comprender el alcance de los cambios que vivimos constituye una verdadera forma de servicio público. Porque un periodismo capaz de explicar la complejidad sin desnaturalizar su esencia, al simplificarla, resulta hoy indispensable para la calidad del debate público y la fortaleza de nuestras democracias.
Como lectores, como ciudadanos y como personas atentas —y preocupadas— por el presente y por el futuro, le damos las gracias. Que este premio del Cercle d’Economía sea una expresión de esa gratitud y de nuestro reconocimiento.
Enhorabuena.