Es muy grato para mí presidir este acto de inauguración y dar la bienvenida a los Ministros y acompañantes que se reúnen en esta relevante Conferencia. A todos les acogemos con ilusión y esperanza, ya que España comparte su vocación y sus inquietudes iberoamericanas con todos los pueblos de esta gran Comunidad de Naciones.
Este es un acto entrañable, pues se realiza en un marco inigualable como es el Monasterio de Guadalupe, símbolo de una tierra y de un pueblo como el de Extremadura que contribuyó con su esfuerzo colectivo al descubrimiento y encuentro de ese nuevo mundo de civilizaciones y culturas que en este año especial conmemora su Quinto Centenario.
Las relaciones entre nuestros respectivos países han ido profundizándose a lo largo del tiempo, e incorporando a su historia los elementos de progreso que nos enriquecen mutuamente.
La educación, reto común y trascendental al que nos enfrentamos es parte sustancial del proyecto de cooperación iberoamericana, que se basa en la solidaridad y en la coordinación de actuaciones.
Les corresponde a ustedes, como Ministros de Educación, una importante responsabilidad en la mejora constante de los sistemas educativos de nuestros países, para configurar un futuro de progreso en beneficio de generaciones venideras.
La reunión que ahora comienza tiene, por ello, una especial importancia y les deseo fervientemente acierto en sus reflexiones y éxito en los resultados de sus propuestas, para el progreso de los pueblos de Iberoamérica.
Con ello, declaro inaugurada esta Conferencia Iberoamericana de Ministros de Educación.