Es mi deseo siempre qué salgo de mi Patria, incluso en visitas como ésta de carácter privado, reservar un hueco de honor para compartir momentos entrañables con todos los compatriotas que, a pesar de la distancia, llevan a España en sus corazones.
Me alegra, en particular, estar con vosotros después de cinco años, pues recuerdo siempre a este maravilloso país, que llevo en mi corazón, y muy especialmente por comprobar que vosotros constituís una colectividad unida y pujante, digna representación de nuestra querida España.
Con mi presencia aquí quiero expresar mi homenaje personal y sincero a todos los que un día determinado, por una u otra razones personales, profesionales, religiosas, económicas, dejasteis la tierra española para trabajar esforzadamente en beneficio del pueblo boliviano, así como por el mayor estrechamiento de las relaciones entre ambos países, que en el año en que conmemoramos el Quinto Centenario he podido comprobar son más sólidas y esperanzadoras que nunca.
Por vuestro trabajo, y por la acogida que me brindáis en estos momentos, muchas gracias a todos.