Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
ACTIVITATS I AGENDA
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin

Palabras de Su Majestad el Rey en la clausura del XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano

Plaza de Toros de Las Ventas. Madrid, 04.11.2026

​Cerramos hoy en Madrid el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano, en vísperas de la XXX Cumbre Iberoamericana. Quiero agradecerles su presencia a quienes han llegado aquí desde todos los rincones de nuestra querida Iberoamérica. España les recibe con el cariño de siempre, y creo firmemente que su trabajo es una aportación fundamental a la cumbre que hoy comienza.

E permitam-me dirigir também algumas palavras aos nossos amigos de língua portuguesa. O português é também um dos grandes ativos da nossa comunidade, não só pela riqueza cultural que representa, mas também pela capacidade de aproximar empresas, mercados e pessoas. É uma língua que nos une e que reforça as oportunidades de cooperação entre os nossos países.

Quiero también aprovechar esta ocasión para agradecer las múltiples muestras de solidaridad y cariño que España ha recibido desde Iberoamérica durante estos últimos días tras la tragedia ferroviaria del pasado 28 de octubre en Urda (Toledo). Es un gesto de amistad que no olvidaremos. Deseo, además, manifestar públicamente mi profunda tristeza por el fallecimiento en dicho accidente de Fátima Báñez, que fue Ministra de Empleo y Seguridad Social de España durante 7 años y era en la actualidad la presidenta de la Fundación CEOE; hoy nos habría acompañado en este acto.

El Encuentro Empresarial —algo más joven que las Cumbres— nació en 2005 a partir de la convicción de que la Comunidad Iberoamericana necesita de todos los actores para avanzar y, en particular, de la colaboración público-privada. Dieciséis ediciones después, este foro es el gran espacio de diálogo público-privado de nuestra región. Quiero agradecer a la Sec.Gen. Iberoamericana, a CEOE y al Consejo de Empresarios Iberoamericanos su extraordinario trabajo.

Señoras y señores,
Nos reunimos en un momento de gran incertidumbre y profundas transformaciones. La competencia por la energía, la tecnología y las cadenas de suministro está redibujando el mapa de la economía mundial, mientras que la fragmentación geopolítica y las tensiones comerciales ponen a prueba las reglas que durante décadas nos han brindado estabilidad y prosperidad.

Sabemos que la mejor respuesta a esta deriva no está en el repliegue ni en el proteccionismo, sino en una economía abierta, basada en reglas iguales para todos y en la cooperación entre socios que comparten valores. Las cadenas de suministro se redefinen, crece la demanda de energía limpia y se buscan socios fiables. Y ahí, nuestra región, Iberoamérica, puede desempeñar un papel fundamental.

Tenemos, los iberoamericanos, recursos y capacidades, un enorme potencial energético, una función clave en la seguridad alimentaria mundial y una biodiversidad única, con minerales críticos y tierras raras esenciales para la transición verde y la tecnología. Durante mucho tiempo, por ejemplo, se han exportado materias primas sin retener suficiente valor añadido: ahí está el margen, con más inversión, más innovación y mayor cooperación, para integrarnos en las cadenas de valor.

"...espero que esta XXX Cumbre Iberoamericana sea recordada como un lugar de nuevas alianzas, nuevas inversiones e iniciativas capaces de generar prosperidad para millones de ciudadanos. Si somos capaces de avanzar aún más juntos, concertando recursos, talento y voluntad, haremos realmente más grande y más próspero el espacio iberoamericano..."

Vivimos una transformación tecnológica sin precedentes. Bien aprovechada, puede reducir las desigualdades territoriales, abrir los mercados internacionales a miles de pymes y crear empleo de alto valor añadido. Para ello hacen falta más infraestructuras digitales, más formación y mejores marcos regulatorios, que favorezcan la innovación sin renunciar a la seguridad ni a los derechos de los ciudadanos.

En ese empeño contamos con el enorme activo de dos lenguas, que son nuestras y son globales, que nos unen y nos hacen más grandes. Son lenguas de cultura, pero también de ciencia, de negocio y de innovación. Que la IA “piense, entienda y cree” empleando, también, esas lenguas es una cuestión económica y estratégica de primer orden.

El progreso al que aspiramos debe ser, además, sostenible e inclusivo. La sostenibilidad es ya una condición de competitividad, y las empresas que lideren la transición verde, liderarán también los mercados del futuro. Y el crecimiento solo es duradero si es inclusivo: el talento está ampliamente repartido en nuestra Comunidad; lo que no siempre está —pero debe estar igualmente repartido— son las oportunidades.

Todo ello exige entornos estables, seguridad jurídica e instituciones sólidas y transparentes; aquello que favorezca y asegure la necesaria confianza que permita un compromiso sólido y a largo plazo de las empresas con un país. La confianza es uno de nuestros activos más valiosos y —permítanme decirlo— también uno de los que más fácilmente podemos perder.

El lema de este Encuentro, “Iberoamérica ante los desafíos de la economía global: fortalecer la colaboración público-privada”, nos recuerda que ninguno de estos retos puede afrontarse en solitario. A los gobiernos les corresponde garantizar infraestructuras, educación y formación de calidad, y apoyo decidido al emprendimiento; a las empresas —grandes, pymes y emprendedores individuales—, invertir, innovar y generar empleo digno y, además de ser rentables, tener propósito social y contribuir al bienestar común.

Esta cooperación debe encontrarse también en las relaciones entre regiones. Es necesario seguir fortaleciendo los vínculos entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, como demuestran las recientes renovaciones de los acuerdos con Chile y México y el acuerdo UE-Mercosur. Y pueden tener la certeza de que España siempre trabajará para que esa relación sea más ambiciosa y cercana a las empresas y a los ciudadanos de ambas orillas.

Queridos representantes de los países iberoamericanos, queridos empresarios,
Enhorabuena por los compromisos alcanzados: su valor se medirá por lo que hagamos con ellos a partir de mañana. Que sean un punto real de partida, no de llegada. Felicito también a los galardonados con el Premio Iberoamericano de la Calidad, un valioso ejemplo de excelencia sin fronteras. Mi reconocimiento también a Antonio Garamendi por su dedicación al frente de la Secretaría Permanente del Consejo de Empresarios Iberoamericanos, y mis mejores deseos para Anabel Gallardo Ponce, presidenta del COHEP, que ahora toma el testigo de la presidencia.

Espero que esta XXX Cumbre Iberoamericana sea recordada como un lugar de nuevas alianzas, nuevas inversiones e iniciativas capaces de generar prosperidad para millones de ciudadanos. Si somos capaces de avanzar aún más juntos, concertando recursos, talento y voluntad, haremos realmente más grande y más próspero el espacio iberoamericano. Creo en ello, y confío en que es posible porque hay fundamentos para lograrlo.

Pues con esa aspiración y esa confianza en nuestro mejor futuro, tengo ahora el honor de declarar clausurado el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano.

Muchas gracias. Muito obrigado.​

Torneu a discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin

Vídeos

Palabras de Su Majestad el Rey en la clausura del XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano (EEIB)

Activitats