Muchísimas gracias por sus bellas y emotivas palabras y por la entrega de la Medalla de Oro de su Fundación, que recibo con orgullo.
La contemplación de esta Medalla, en los años venideros, me transportará siempre a este Carmen de belleza inigualable, testigo evocador de una cultura milenaria, y en el que a diario los granadinos tienen el gran privilegio de vivir momentos irrepetibles.
Con el deseo de que la labor que viene desarrollando esta Fundación se active e incremente más cada día para beneficio de la cultura y la educación, le expreso mi felicitación más cordial por estos cincuenta años de fecunda actividad cultural.