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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la reunión internacional de Presidentes de Academias de Medicina Europeas

Madrid, 20.06.1996

Q

​uiero, en primer término, saludar muy cordialmente a  los Señores Académicos de las Academias Nacionales de Medicina Europeas y hago extensivo el saludo  a las autoridades de sus respectivos países y a sus pueblos, con los que siempre queremos compartir la cultura y el progreso.

Igualmente aprovecho esta ocasión para saludar a los Académicos Españoles, tanto de la Real Academia Nacional de Medicina como de las distintas Academias de Distrito Universitario o Autonómicas que se reúnen hoy para desarrollar dos jornadas de trabajo intenso y, sin duda, positivo.

Es muy satisfactorio comprobar que en cumplimiento de una de las funciones encomendadas a las Academias de Medicina, van ustedes a conocer y analizar la organización y la enseñanza de la salud en los distintos Estados para poder ofrecer después a las autoridades la información adecuada para sus fines legislativos.  La importancia de la salud es un factor de primera consideración en las responsabilidades de los médicos y de los gobernantes, por tratarse del bien más preciado.

Tienen  ustedes una de las misiones más hermosas que existen y con ello una de las obligaciones más exigentes en esfuerzo y sacrificio. Por eso, es un hecho muy positivo conocer y coordinar con otros pueblos estas funciones, como expresión de una conciencia colectiva en favor de la humanidad.

Históricamente, la Corona ha ejercido el patrocinio sobre la Academia de Medicina y otras áreas de la cultura por ser consciente de la elevada misión que les está encomendada y, con ello, de manera indirecta, ese patrocinio ampara y protege el ejercicio acertado de prevenir y curar las enfermedades y procurar el bienestar de las familias, que son objetivos humanamente maravillosos.

Les deseo que tengan mucho éxito en sus trabajos y me permito agradecer a todos los eminentes doctores europeos el apoyo que su presencia y sus enseñanzas representa para la medicina española. Al mismo tiempo, estimulo a los doctores españoles a que acentúen la relación humana y profesional, como expresión cabal de la nueva unión europea.

Me siento muy agradecido por las muestras de su adhesión y afecto.

Declaro inaugurado el primer encuentro de Academias de Medicina Europeas.

Se levanta la sesión.

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