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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega de los Premios Príncipe Felipe a la Excelencia Empresarial

Madrid, 04.07.1995

E

​l acto que hoy nos reúne tiene para mí una especial significación, ya que, gracias a la iniciativa de los Ministerios que lo promueven, vincula mi nombre al reconocimiento hacia las empresas galardonadas, que han mejorado con éxito su competitividad, y con ello la de nuestra estructura productiva.

Vivimos en un mundo cada día más abierto, menos intervencionista y donde la libertad de mercado ocupa un lugar decisivo. A estos factores hay que añadir los rápidos avances tecnológicos, que conforman un escenario cada vez más globalizado y competitivo.

En este contexto, la tarea de la gestión empresarial se vuelve mucho más compleja y requiere un nuevo modelo de organización y una serle de estrategias innovadoras, que combinan factores individuales y colectivos, económicos y sociales, públicos y privados.

La movilización adecuada de estos recursos tiene como objetivo la excelencia empresarial, a la que van dedicados estos premios. Su entrega, en este acto que celebramos, pone de relieve el esfuerzo de quienes la han alcanzado y la promoción y estímulo que a  ese objetivo prestan los poderes públicos.

Las recompensas que acabamos de entregar subrayan la importancia de los factores de innovación. El diseño y la calidad industrial son producto de la creatividad y también de una disciplina que los hace atractivos para una clientela exigente en un mercado fuertemente competitivo.  La incorporación de la tecnología es hoy una herramienta imprescindible y cada día más valorada en el proceso de producción, al que añade los resultados de la investigación más avanzada y un espíritu de superación y progreso de consecuencias casi ilimitadas.

Son también signos de renovación la cuidadosa utilización de la energía y la atención a los problemas medioambientales. La empresa de nuestros días es una realidad social, cuyas decisiones económicas se relacionan estrechamente con su entorno y están condicionadas por la opinión pública. La imagen y aceptación de la actividad empresarial dependen en gran parte de su sensibilidad ante una serie de exigencias que  garantizan el futuro del proceso productivo y del mundo en que vivimos.

Todos estos vectores contribuyen a reforzar nuestras posiciones en un ámbito internacional que se caracteriza por una serie de cambios profundos en los sistemas y estructuras económicas vigentes. Tenemos que encontrar un lugar propio en este contexto, al que debemos aportar nuestra específica experiencia, sobre todo en los que son nuestros mercados naturales, sea por nuestra proximidad geográfica o por nuestra geográfica o por nuestra afinidad cultural.

Los empresarios hoy galardonados han sabido destacar en sus ámbitos respectivos con un tesón y un esfuerzo ejemplares, que les hacen acreedores de nuestro reconocimiento. Al felicitarles sinceramente por su merecido éxito, les animo a perseverar en esta tarea y estoy seguro de que su ejemplo servirá de estímulo a cuantos emprendan o sigan el camino que ellos han recorrido.

Permitidme, por último, extender mi felicitación a los hombres y mujeres cuya eficacia profesional y espíritu de equipo han sido fundamentales para conseguir los resultados que hoy celebramos/su trabajo es el fruto de un estilo avanzado de gestión empresarial, y sienta las bases de un futuro prometedor en el área de un empleo duradero y especializado, que nuestra economía tanto necesita.

Muchas gracias a todos.

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