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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias ante los jóvenes empresarios en Oviedo

Oviedo, 25.11.1994

E

​n la tarde de hoy rendiré homenaje en Gijón a la memoria de Gaspar Melchor de Jovellanos, en la clausura de los actos organizados a lo largo del año con motivo del doscientos cincuenta aniversario de su nacimiento. Tal vez sea oportuno, por ello, que mis palabras aquí tengan una afectuosa y admirada referencia a él, que siempre, con tanta sabiduría y patriotismo, alentó a los asturianos a hacer lo mejor y que, como vosotros, quiso una nueva Asturias.

En carta a un amigo se dolía Jovellanos de que, desde fuera de las montañas que la protegían, era común ver a Asturias como una provincia pobre y miserable. Sin embargo, vislumbraba para ella un futuro de prosperidad. Depositaba sus esperanzas -y así lo escribió- "en el genio industrioso de los asturianos, a los que veía buscar con ansia todos los medios de mejorar en fortuna sin perdonar en diligencia ni trabajo".

Me complace mucho que se me brinde la oportunidad de dirigir unas palabras a unos empresarios que, además de heredar aquel genio creador e industrioso al que se refirió Jovellanos son, por su juventud, una esperanzadora promesa de un futuro próspero para nuestra querida Asturias.

En tiempos difíciles para la economía nacional, cuando se lucha en muchos frentes por salir de una prolongada recesión, el papel de los jóvenes empresarios es decisivo.

Algunas de las virtudes que son propias de la juventud resultan imprescindibles en la tarea de recuperación emprendida: la creatividad, la energía, la ilusión por cambiar las cosas o la capacidad para asumir ciertas dosis de riesgo.

Además, los jóvenes somos, por naturaleza, proclives a asimilar con facilidad las nuevas tecnologías, y la importancia de éstas en la economía moderna es insoslayable. Los incesantes avances de la ciencia, la informática y los sistemas de comunicación están revolucionando las formas de producción y los intercambios comerciales en todo el mundo. Un adelanto decisivo s-e ha dado con las autopistas de la información, que permiten compartir al instante experiencias y conocimientos entre personas y sociedades de cualquier extremo del mundo, contribuyendo a afianzar el proceso de deslocalización empresarial que nuestra generación está viviendo.

Mediante las nuevas tecnologías Asturias puede romper el aislamiento qUe a lo largo de la historia impidió su progreso. Nuestra región puede, por ello, ser un lugar tan bueno como el mejor para crear y lanzar al mercado internacional servicios y productos.

Tampoco hay que olvidar que la audacia más valiosa es la que se apoya en la reflexión, la prudencia y el conocimiento. Por ello, es deseable que aprendáis de la experiencia de quienes antes os han precedido en el camino de la actividad empresarial. Asturias es tierra de rica tradición industrial; conocer bien su pasado es la única forma de conservar todo lo bueno que nos ha legado y, a la vez, de evitar la repetición de errores y la insistencia en fórmulas agotadas.

La formación continuada, el entrenamiento en las técnicas más modernas de gestión y el intercambio de experiencias con empresarios de otros lugares y países son también factores fundamentales para que vuestros proyectos alcancen el éxito deseado, y para contribuir a la consolidación de un nuevo tejido económico e industrial para Asturias.

Todos estos poderosos, rápidos e irreversibles cambios tanto en la gestión como en el entorno en el que se mueve la empresa de hoy no deben desorientarnos e impedirnos ver que hay que construir sobre cimientos que nunca dejarán de ser los más seguros, la honradez, la lealtad al compromiso, el espíritu de trabajo, la austeridad, en fin, la ética. La empresa, que es una actividad fundamental de nuestro tiempo, no puede tener sólo por objetivos la producción de bienes y servicios y la obtención de beneficios. Ha de ser al mismo tiempo, un recinto para la cooperación, estímulo para la renovación social, la solidaridad, la alegría de crear, el desarrollo humano y el bien moral.

Precisamente por ello, la empresa y los empresarios tienen hoy una responsabilidad especial ante la lacerante situación de paro que viven muchos de nuestros compatriotas.

Ya los Ilustrados de los tiempos de Jovellanos reclamaban este derecho de las personas cuando decían que el de trabajar para vivir era el más firme, el más inviolable, el más sagrado que tiene el hombre.

El trabajo significa mucho más que una fuente de ingresos para nuestras sociedades. Produce la solidaridad, la integración social, la esperanza en el futuro, la estabilidad de las familias y dignifica a la persona. El paro, por el contrario, está en el origen de muchas de las calamidades que amenazan a nuestra sociedad, y causa estragos especialmente entre la juventud.

Ante esta realidad, es justo recordar que una buena parte del empleo total del país se genera en las; pequeñas y medianas empresas. Por ello, la creación y consolidación de un sólido entramado de iniciativas empresariales promovidas por jóvenes emprendedores como vosotros es un elemento clave para la salida de la crisis en nuestra región, y una acción muy importante de lucha contra el paro.

Dentro de unos años Asturias será en buena parte lo que vosotros y vuestros compañeros de generación queráis que sea. Yo os animo a hacer frente a esta responsabilidad.

Si tenéis la mente abierta, sabiendo detectar las tendencias del mercado nacional e internacional, respondiendo con eficacia a sus demandas, concibiendo productos innovadores y competitivos, y poniendo en pie las necesarias estructuras de comercialización, nuestro Principado será la tierra próspera y creativa que Jovellanos siempre deseó.

Muchas gracias.

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