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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de inauguración de la exposición “La Real Fabrica de Cristal de La Granja” en Estrasburgo

Estrasburgo, 11.02.1991

M

​es premiers mots seront de salutation et de reconnaissance a la ville de Strasbourg, qui accueille dans son musée des Beaux Arts L’Exposition de Verre et des Cristaux de la Manufacture Royale de La Granja, organise a l'occasion de la présidence espagnole au Comité des Ministres du Conseil de l'Europe. Mes remerciements iront également a toutes les personnes qui avec dévouement et enthousiasme ont rendu possible l'exposition de cette collection d'objets produits a La Granja au cours des XVIIIe et XIXe siècles, ici, au cœur de l'Europe et dans une zone de sr haute tradition cristallière.

El recuerdo de lo que fueron las Reales Fábricas Españolas y, de manera especial, las manufacturas de tapices de Santa Bárbara de cristal de La Granja y de porcelana del Buen Retiro, cobra una dimensión especial en el ámbito del Consejo de Europa, la más antigua de las instituciones europeas, cuya aportación al proceso de construcción y de integración europeo se realiza a partir de una determinada concepción del hombre y de la sociedad. Una concepción inspirada en la tradición humanista que caracteriza nuestra cultura, en el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales así como en los principios de tolerancia y de pluralismo que son propios de toda sociedad multicultural.

Uno de los grandes privilegios que tenemos los europeos a la hora de afrontar ese futuro común y solidario que nos marca el destino, es la conciencia de compartir un mismo sistema de valores, una identidad cultural de la que todos participamos por igual. Identidad que hemos de entender como el resultado de un pasado rico y valioso y al mismo tiempo, como una voluntad política de proyección hacia el futuro.

La exposición que hoy se inaugura está situada, precisamente, en esa perspectiva de construcción europea y de identidad cultural. En un momento como el presente, cuando las nuevas generaciones tienen ante sí la tarea de restablecer, en toda su envergadura, el espacio cultural europeo. Creo oportuno recordar aquí esos establecimientos que nos permiten hablar en el siglo XVIII de la Europa de las manufacturas, como antes hubo una Europa de las catedrales o una Europa del Camino de Santiago.

Estas manufacturas se crean en un momento particularmente lúcido de nuestra historia común y de nuestra cultura cuando la Europa ilustrada se mueve impulsada por un afán de progreso, de conocimiento y de estudio, cuando el perfeccionamiento tecnológico, el desarrollo de la industria y del comercio, la apertura a otras culturas y formas de vida, buscaban un objetivo, primordial: lograr el bienestar de los pueblos y de los individuos, ya afirmados en toda su dignidad de personas humanas.

Al hilo de esa utopía, surgen en Europa toda clase de manufacturas y se configura un incipiente proceso de industrialización. las cortes europeas no permanecen ajenas a este fenómeno, alentado además por el afán de producir objetos artísticos, cuya belleza y calidad tenían también como meta la conquista de mercados muy sustanciosos.

En España, son los primeros reyes de la Casa de Borbón, los que introducen estos centros. Poco a poco, y no sin dificultad, se va tejiendo entre las diferentes manufacturas una red de interrelaciones y de influencias mutuas, de intercambio y de competencia, de técnicas y de habilidades, que confieren una rara movilidad y, también, una nueva consideración social a los oficios artesanos.

Las vicisitudes de la historia pusieron fin a estas manufacturas en España, con una sola excepción: la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, que este año conmemora -precisamente- su doscientos setenta aniversario. Por su parte, la manufactura de La Granja, objeto de esta exposición, conoce en nuestros días una renovación que quisiera mencionar por su carácter ejemplar y particularmente significativo por el papel que el patrimonio cultural está llamado a desempeñar en la sociedad actual y futura.

La fundación "Centro Nacional del Vidrio”, bajo la presidencia de honor de su Alteza Real el Conde de Barcelona, ha iniciado una nueva época en la historia de esta manufactura, con tres objetivos fundamentales, además de la restauración del edificio: presentar, en un museo ya abierto al público, el testimonio de lo que fueron su producción y técnicas de fabricación; crear un centro de investigación y documentación histórica y promover, a través de la escuela del vidrio, la formación de artesanos, tanto en los oficios tradicionales como en el ámbito de la creación contemporánea. Me complace subrayarlo aquí, en presencia de la Secretario General, porque esta política responde fielmente a la preocupación del Consejo de Europa por nuestro patrimonio histórico y cultural.

En souvenir de la présidence espagnole il nous est agréable de faire don aux musées de la ville de Strasbourg, pour ses collections de cristaux, de deux pièces parmi celles qui figurent dan s cette exposition.

Et maintenant je déclare ouvert l’exposition.

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