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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración del Centro Botín

Santander , 23.06.2017

Para la Reina y para mí es una verdadera alegría estar de nuevo en Santander, en esta tierra cántabra que, orgullosa de sus firmes raíces y consciente de la necesidad de abordar los desafíos con espíritu innovador, sabe proyectarse con fuerza y optimismo hacia el futuro.

Esto es algo que conocemos bien pero que, en el día de hoy, tenemos la satisfacción de comprobar una vez más.

Por un lado, precisamente esta mañana teníamos previsto visitar el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, cuya historia, arte y la fe que los envuelve, nos recuerdan la profundidad de las mismas raíces milenarias de España, así como el valor incalculable del patrimonio histórico cultural y religioso de nuestro país. Pero desgraciadamente, como saben, por razones meteorológicas no hemos podido hacer hoy esa deseada visita.

Esperamos que próximamente podamos volver a intentarlo, lo antes posible y, sobre todo durante este año tan especial como lo es el año Jubilar Lebaniego, el Año Santo. Recordemos que junto a otros cuatro lugares en toda la Cristiandad (Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz) tiene el privilegio de celebrar su particular Año Santo desde 1512.

Por otro lado, en este momento nos encontramos en lo que, con toda seguridad, será un nuevo motor e icono de la cultura y el progreso para nuestra sociedad, el Centro Botín; y, más tarde, en el Palacio de La Magdalena, tendremos oportunidad de conocer nuevos proyectos y logros en materia de innovación y emprendimiento con “sello” cántabro.

El Centro Botín ─a la vista está─ se presenta como un espacio ciudadano para el arte, la formación y la cultura con vocación de excelencia y ánimo participativo; como un verdadero foco de desarrollo para Cantabria y para toda España.

Por ello y con ello, creo que todos estamos de enhorabuena, todos ganamos; y por tanto debemos dar todos unas gracias inmensas a la Fundación Botín por haberlo hecho posible. Muchas felicidades, porque no es fácil convertir grandes ideas en realidades tangibles y lo habéis conseguido. Agradecemos y felicitamos también a las instituciones públicas, organizaciones sociales y empresas que han participado en este proyecto de iniciativa privada; y felicidades a todos los cántabros y santanderinos que ya lo han hecho suyo.

Hoy la Fundación Botín, después de más de 50 años de acción filantrópica trabajando en los ámbitos de la educación, la ciencia, la defensa del patrimonio o el desarrollo rural, decide hacer una apuesta definitiva por la cultura y, específicamente, por el arte. Y es que el arte es un indudable motor de desarrollo social y de desarrollo personal. Sin el arte, sin las artes, nuestra vida no sería completa. El arte es además un claro exponente de la riqueza tangible e intangible de las naciones. España es buena prueba de ello, pues el patrimonio artístico y cultural que los españoles hemos construido a lo largo de los siglos define a nuestro país, le da solidez, al tiempo que impulsa con fuerza y prestigio nuestra imagen en el exterior

La Fundación Botín ha decidido que su misión es explorar formas nuevas de generar riqueza y desarrollo, al tiempo que ha apuntado hacia la necesaria colaboración como estrategia innovadora. Porque la respuesta a los retos de nuestro tiempo, que no son pocos ni sencillos, precisa de una actitud colaborativa entre los distintos sectores de la sociedad.

En este contexto, las fundaciones se presentan como instrumentos idóneos cuando son expresión del compromiso con el bien común y el interés general. Son entidades que a menudo se muestran en disposición de trabajar con una visión de largo plazo, de forma que pueden combinar la respuesta a las necesidades de cada momento con la inversión sostenida en actividades que sean auténticos vectores de crecimiento y desarrollo.

Hoy la Fundación Botín, después de más de 50 años de acción filantrópica trabajando en los ámbitos de la educación, la ciencia, la defensa del patrimonio o el desarrollo rural, decide hacer una apuesta definitiva por la cultura y, específicamente, por el arte. Y es que el arte es un indudable motor de desarrollo social y de desarrollo personal. Sin el arte, sin las artes, nuestra vida no sería completa.

El arte es además un claro exponente de la riqueza tangible e intangible de las naciones. España es buena prueba de ello, pues el patrimonio artístico y cultural que los españoles hemos construido a lo largo de los siglos define a nuestro país, le da solidez, al tiempo que impulsa con fuerza y prestigio nuestra imagen en el exterior.

Pero este patrimonio no es una realidad estática, sino que sigue construyéndose día a día, con creatividad y con trabajo. La fundación que nos acoge lo ha entendido perfectamente al explorar nuevas formas de entender el arte y de aprovechar las posibilidades que surgen del encuentro de las artes con otros ámbitos, especialmente con el de la formación. Precisamente, este proyecto tiene muy clara la dimensión educativa del arte y su capacidad para influir en las emociones de las personas potenciando su creatividad.

La relación entre arte, emociones y creatividad es innovadora, aunque sus bases vengan de lejos. Por eso es tan importante que, en la sociedad del conocimiento actual, pongamos la mayor atención en ello.

El Centro Botín es, ciertamente, un proyecto innovador con una apuesta a largo plazo que se caracteriza por una visión de excelencia: Excelencia del lugar, del cual, estando frente a esta magnífica bahía, poco se puede añadir; excelencia de un edificio y unas instalaciones diseñadas por el arquitecto Renzo Piano (en colaboración con Luis Vidal y Arquitectos), que ha vuelto a demostrar aquí su compromiso con el entorno y su capacidad para generar espacios de encuentro que mejoren las ciudades y la vida de las personas; y, sobre todo, excelencia de una idea que se concreta en un programa artístico, formativo y cultural, establecido por un patronato y un equipo firmemente comprometidos, que situará al Centro Botín, a Santander y a Cantabria en el mundo del arte como una referencia insoslayable.

La excelencia, en definitiva, que siempre quiso volcar en este proyecto Emilio Botín, a quien hoy recordamos con especial reconocimiento, y que también sigue proyectando de tantas maneras Doña Paloma O’Shea, especialmente aquí en Santander.

Con estas palabras, termino ya mis palabras en esta jornada inaugural del Centro Botín al que le deseamos y auguramos un gran éxito. Enhorabuena de nuevo, y muchas gracias.

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