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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración de la sexta edición del “Foro Europeo para la Ciencia, Tecnología e Innovación, Transfiere”

15.02.2017

En poco más de una semana hoy es la cuarta ocasión en la que tengo la oportunidad de participar en un acto que tiene como uno de sus ejes centrales la innovación. El ministro y la Secretaría de Estado saben bien que soy un convencido de este tema, que es capital para todos y para todo. Y que, como sabemos, tanto tiene que ver con la Educación, como insistiré en ello más adelante.

Permitidme que haga una breve mención de estas recientes actividades, y compartirla con todos los presentes, porque nos puede dar una idea aproximada de dónde estamos en España respecto de la ciencia, la tecnología y la innovación, los ejes centrales de este Foro Europeo que nos convoca hoy en Málaga, en esta querida tierra andaluza y mediterránea.

Una ciudad que además de todas sus cualidades y atractivos, ciertamente ha hecho del dinamismo su bandera y ha apostado no sólo ahora sino desde hace ya tiempo por la innovación en muchos ámbitos. Lo cual nos alegra especialmente porque, junto a otras muchas iniciativas en otras ciudades de Andalucía, vincula esta comunidad tan querida de forma clara y sólida con el desarrollo tecnológico y la innovación. De ello he conocido y he sido testigo de muchos y buenos ejemplos en los últimos años y es una tendencia que hay que seguir impulsando tanto aquí como en toda España.

Pero, volviendo a esas cuatro citas o actos que mencionaba, con esa concentración aparente, alguien podría pensar que estamos en la “semana de la innovación”; pero no: justamente uno de los aspectos más interesantes de esta coincidencia es que no se ha tratado de una programación premeditada, sino simplemente del hecho incuestionable de que, cada vez más, la innovación, la ciencia y la tecnología son elementos que impregnan nuestras vidas y condicionan nuestro futuro. Son vitales para las personas y las sociedades, y son estratégicas para un país, para su economía y su posicionamiento en el mundo.

Y  cuando digo que condicionan el futuro lo hacen para bien en la gran mayoría de los casos y siempre que tengamos claro que deben ir siempre encaminados a mejorar nuestras condiciones de vida, salud, seguridad…entorno ambiental; a mejorar el funcionamiento de las diversas organizaciones y de las administraciones públicas; a permitir mayor accesibilidad e inclusión de todas las personas en el progreso y avance social y tecnológico; incluso a reducir costes, consumo energético, residuos…; o simplemente para saber y comprender más y mejor el mundo que nos rodea. El mejor porvenir de nuestros ciudadanos pasa necesariamente por el desarrollo de estos tres factores (C,T,I) que debemos dominar, apoyar e impulsar.

Los Premios Nacionales de Innovación y Diseño, entregados este año en Alcalá de Henares la semana pasada −como todos los años−, pusieron de manifiesto la importancia de la innovación para el progreso de nuestra sociedad, distinguiendo ejemplos de excelencia protagonizados por personas y entidades muy concretas de nuestro país, que además son capaces de fomentar vocaciones innovadoras en nuestros jóvenes.  Como aquí también se quiere lograr.

El Encuentro COTEC Europa, celebrado en Madrid pocos días después –el viernes pasado− con la participación de los presidentes de Italia y Portugal,  junto a representantes políticos, empresariales y científicos de los tres países y algunos de otros países europeos interesados, puso el foco y en la necesidad de impulsar un desarrollo sostenible para realmente garantizar el futuro mismo de la Humanidad. Una sostenibilidad efectiva que solo podremos alcanzar aplicando medidas innovadoras que miren al largo plazo y por el interés de las siguientes generaciones. Entre esas medidas, permitidme recordar e insistir, destaca la implementación de una “economía circular” innovadora que supere los esquemas tradicionales basados en la pauta lineal “extracción, producción, uso y desecho”...

debemos conseguir que la sociedad en su conjunto sea más consciente de la importancia de la investigación, y que sepa ligar o conectar sus avances con el particular bienestar de cada persona individual; que los jóvenes tengan la referencia del emprendimiento y de la actitud innovadora como motores de su desarrollo profesional, laboral y socio-económico; que las Administraciones hagan las normas precisas para que los grandes esfuerzos desarrollados en materia científica e investigadora no acaben malgastados o perdidos por falta de un necesario apoyo sostenido

Con la Reina visité el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), institución científica de referencia, dirigido por el Dr. Valentín Fuster. Quiero decir que nos impresionó y llenó de orgullo ver tantos jóvenes científicos españoles de excelencia en la vanguardia de un ámbito médico de tanto impacto para la salud de los ciudadanos. Y es también un magnífico ejemplo de colaboración pública y privada.

Y hoy, por último, nos convoca el Foro Transfiere que me honro en presidir desde sus comienzos y en sexta edición liga todas estas cuestiones en torno a un concepto fundamental: la necesaria transferencia del conocimiento que, aplicado a la investigación, hace posible el desarrollo de la ciencia y la tecnología; y que, sumado a una actitud y una metodología innovadoras, es capaz de provocar saltos cualitativos en la evolución de las sociedades que se traduzcan en el bienestar de las personas.

Y aquí hay que subrayar el papel clave del sistema educativo y de los ámbitos académico y universitario como impulsores y catalizadores del talento investigador. Es preciso destacar igualmente la importancia de la comunidad científica e investigadora, que es esencial para la prosperidad de un país y que debe representar una auténtica prioridad para las Administraciones e instituciones.

Por ello, también en la sociedad, a los maestros, a los Doctores e investigadores, les debemos dar la mayor estima y consideración, el mayor prestigio; debemos conocer y reconocer aún más a nuestros grandes científicos y tecnólogos, y apoyar las iniciativas que les motivan, que les sustentan y que les permitan fructificar.

Por tanto, estas actividades realizadas en los últimos días, que he querido esbozar brevemente, nos dan, en cierto modo, una buena perspectiva de por dónde transita actualmente la sensibilidad española y cuáles son los logros alcanzados en estos terrenos. Nos han hecho recordar que nuestra preocupación sobre estas materias no es reciente, como lo demuestran décadas de trabajo del proyecto COTEC; que nuestros avances científicos son verdaderamente notables, como lo muestra también la excelencia contrastada del CNIC; y que sabemos reconocer a quienes impulsan la innovación.

Asimismo, somos conscientes en todo momento de la importancia de la cooperación internacional, una colaboración constructiva que, como vemos en este foro con la participación de países de diferentes continentes y con Portugal de país invitado, facilitamos y fomentamos en todos los ámbitos. Y aunque somos perfectamente conocedores de las relaciones de competitividad que imperan en este mundo tan globalizado, también sabemos que el conocimiento es acumulativo y que debemos compartir y sumar esfuerzos porque estamos firmemente convencidos de la deseable universalidad del progreso que queremos para todos los pueblos del planeta.

Pero, siendo cierto todo lo anterior, queda, sin embargo, mucho por hacer y en todos los aspectos que he mencionado. No podemos negarlo.

Debemos conseguir que la sociedad en su conjunto sea más consciente de la importancia ─insisto─ de la investigación, y que sepa ligar o conectar sus avances con el particular bienestar de cada persona individual; que los jóvenes tengan la referencia del emprendimiento y de la actitud innovadora como motores de su desarrollo profesional, laboral y socio-económico; que las Administraciones hagan las normas precisas para que los grandes esfuerzos desarrollados en materia científica e investigadora no acaben malgastados o perdidos por falta de un necesario apoyo sostenido.

En fin, hay todavía muchos retos por delante. Por ello, quiero felicitar al Foro Transfiere, a todos los que lo hacen posible y a todas las personas y empresas que participan, por esta iniciativa tan positiva que es expresión de la mejor colaboración público-privada y que fomenta la interconexión entre el tejido productivo y el sector de la investigación con el objeto de impulsar y poner en valor la innovación.

Este es el camino. Muchas gracias.

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