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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega de las Becas y Ayudas a la Investigación de Iberdrola

Edificio Iberdrola. Madrid, 05.07.2016

Esta cita que convoca la Fundación Iberdrola con la formación y la investigación, se ha convertido ya en tradición; es habitual en nuestro calendario por estas fechas de fin de curso. Pues, sinceramente, para nosotros es una ocasión que nos ilusiona y en la que agradecemos poder participar. De modo que a Iberdrola y a su Fundación, muchas gracias por vuestra invitación; y a los protagonistas, junto a sus familias, enhorabuena. Da gusto ver en vuestras caras la expresión del que, tras superar una gran prueba ―y con el premio en la mano― tiene ante si nuevas puertas abiertas para lograr el futuro que ambiciona.

Celebrar con todos vosotros un paso tan determinante ―para la mayoría― en vuestra trayectoria vital, formativa y profesional, impulsado por la generosidad y la visión de futuro de una Fundación Empresarial―, es algo que además nos alegra y nos da esperanza.

Hay que tener en cuenta que estas becas y ayudas a la investigación que acabáis de recibir o renovar, son un auténtico referente educativo y científico en el ámbito energético; son una apuesta doble, por el desarrollo sostenible y por el progreso socioeconómico, en un terreno esencial para cualquier sociedad moderna comprometida con el bienestar de sus ciudadanos; bienestar que, en definitiva, que pasa también por la búsqueda cada vez mayor del cuidado y equilibrio medioambiental.

Junto a la Reina ―y con todos― quiero dar las gracias a Iberdrola por este esfuerzo sostenido de responsabilidad y compromiso social que se consolida en cada edición.

Este esfuerzo, particularmente enfocado al estudio y desarrollo de una energía ecológica y sostenible, nos sugiere siempre una reflexión sobre ese necesario equilibrio que mencionaba, entre la salud del Planeta y el desarrollo económico de las sociedades; una cuestión que, en sí misma, constituye uno de los desafíos más grandes y críticos que hoy tiene la Humanidad entre manos ―y por mucho tiempo― hasta poder frenar y comenzar a revertir el deterioro sufrido por la acción humana.

El acuerdo alcanzado en la Cumbre y Conferencia del Clima, de París, el pasado mes de diciembre, es una muy buena noticia y, también, es una muestra clara de la preocupación compartida por las diferentes naciones de la Tierra. El compromiso de España con este reto que interpela al conjunto de la Comunidad Internacional es evidente en los hechos y también en los gestos, como bien lo demuestra la reciente concesión del Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional a la Convención de NNUU para el Cambio Climático y al Acuerdo de París.

La mejor formación proporciona la obtención de mayores conocimientos y capacidades profesionales, pero también debe estimular el espíritu de emprendimiento que es clave para poder abrirse camino en los diferentes entornos profesionales y laborales. Y esto es especialmente importante en un contexto en el que la creación de empleo constituye una verdadera prioridad para nuestro país, para nuestros jóvenes, para todos los ciudadanos

Pero otra cuestión fundamental, que debemos abordar y que tanto resalta este acto de hoy, es la importancia del apoyo a la educación especializada de posgrado y a la investigación. Una sociedad desarrollada que ambiciona cotas más altas de prosperidad y de progreso debe procurar siempre la excelencia, la permanente innovación y mejora. Por eso, tras una sólida formación de Grado, las maestrías específicas y los doctorados representan en el contexto académico instrumentos necesarios e idóneos para alcanzar esos objetivos. Y esto es cierto en todas las disciplinas, como bien ha sabido ver Iberdrola, que no solo impulsa la investigación en las materias más relacionadas con su propio sector o especialización empresarial, sino que también abre sus ayudas a otros campos diferentes, como la restauración museística o el deporte.

La mejor formación proporciona, eso es evidente, mayores conocimientos y capacidades profesionales, pero también debe estimular el espíritu de emprendimiento que es clave para poder abrirse camino en los diferentes entornos profesionales y laborales. Y esto es especialmente importante en un contexto en el que la creación de empleo constituye una verdadera prioridad para nuestro país, para nuestros jóvenes, para todos los ciudadanos.

Para los jóvenes que las habéis conseguido, estas becas y ayudas tan prestigiosas ―estoy seguro de que lo sabéis― suponen ya un punto de inflexión en vuestras trayectorias. Las habéis logrado con vuestro esfuerzo y vuestro talento, sin duda, pero ahora sabéis ─como tuve ocasión de señalar hace pocos días en los Premios de la Fundación Princesa de Girona─ que el talento y la educación se “retroalimentan”; que se potencian recíprocamente para abrir un horizonte más prometedor a cada joven en la búsqueda de las legítimas expectativas personales y profesionales para sí mismo, y en beneficio del conjunto de la sociedad.

De este modo, tenéis el deber de obtener el mayor rendimiento de esta oportunidad que se os ofrece y, al mismo tiempo, sabéis que un día, podréis corresponder con gratitud a la generosidad que habéis recibido y revertir responsablemente en la sociedad de la que formáis parte mucho de lo que habéis obtenido , así podréis ampliar  y continuar con este ejemplo tan provechoso para la sociedad. Al fin y al cabo, todo lo mejor que edificamos en esta vida lo construimos siempre desde los mejores valores.

No quiero terminar mis palabras sin referirme al Programa de Voluntariado de Iberdrola, que celebra este año su X aniversario. La existencia y creación de este Programa es sin duda un acierto y una manifestación más de responsabilidad social, eficaz y tangible. Mi enhorabuena a los voluntarios, que ponéis de relieve uno de los grandes valores que caracterizan a la sociedad española: la solidaridad.

España se construye día a día por muchas personas y de muy diferentes formas y maneras. Ayudar a los jóvenes a obtener la capacitación precisa para obtener un empleo y ser un ejemplo de compromiso social con quienes más lo necesitan, son, sin duda, unas formas muy potentes ―y eficaces, al mismo tiempo― de contribuir a que España avance y sea más sólida, más atractiva.

Con todo nuestro ánimo y nuestro afecto, la Reina y yo os deseamos el mayor aprovechamiento de estas becas y ayudas que habéis logrado con gran mérito; y expresamos nuestro reconocimiento a los más de 1.700 empleados que integran el Programa de Voluntariado. Esperamos ―y deseamos también― que Iberdrola pueda dar continuidad a este ejemplo de visión de futuro y de responsabilidad social.

Muchas gracias.

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