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Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración del XVIII Congreso Nacional de la Empresa Familiar

Bilbao, 26.10.2015

E

​gunon.  Niretzako plazer handia da berriz ere zuekin Bilbon, Enpresa Familiarraren Kongresu honetan egotea.

Buenos días a todos,

Un nuevo Congreso Nacional de la EF comienza hoy y sinceramente me alegra poder acompañaros nuevamente, siquiera por unas horas. Y me alegra también que vuestro encuentro anual arribe oportunamente a la ciudad de Bilbao, que tanto puede presumir en el ámbito empresarial e industrial. Puede, lo hace y sabemos que lo hace con el orgullo, y con el estilo, propios de los bilbaínos…a lo grande.

Es verdad que, en general, también los vizcaínos y toda Euskadi pueden presumir de ello. Por eso será muy interesante lo que aquí habléis, no solo respecto de la situación económica y de la vida de las sociedades familiares en España y en el contexto europeo e internacional, sino respecto de las circunstancias particulares que se dan aquí en el País Vasco.

Más de veinte años de trabajo del IEF en los que habéis conseguido consolidaros como el interlocutor de referencia sobre la empresa familiar en España, aglutinando a un centenar de empresas líderes en sus sectores de actividad. Ello ha sido posible gracias a la labor, la ilusión y el esfuerzo de muchas personas, especialmente las que han sido hoy mencionadas aquí y a las que quiero rendir un homenaje lleno de afecto y reconocimiento.

Enhorabuena al IEF por esa trayectoria, por este continuado esfuerzo y ejercicio de participación y reflexión, con los que promueve la divulgación y la deliberación sobre las buenas prácticas en estrategia corporativa y en gestión y gobierno empresarial familiar a través de expertos de reconocido prestigio mundial. En esta ocasión, habéis elegido el importante tema del papel que tiene o debe tener el empresariado familiar en la recuperación económica.

Al igual que otras iniciativas emprendedoras, las empresas familiares desempeñáis una función fundamental como agentes generadores de riqueza y de creación de empleo. Pero, en vuestro caso, lo hacéis además con la impronta propia y el empuje característico que os da ese sentido familiar que tan bien os singulariza y que os predispone naturalmente al emprendimiento y a la innovación conservando, al mismo tiempo, las mejores tradiciones transmitidas de generación en generación. Las empresas familiares, con su ejemplo y su experiencia, pueden aportar mucho a otras firmas y al conjunto de la economía.

En esta oportunidad, me gustaría destacar el reciente pronunciamiento del Parlamento Europeo por el que se insta a la Comisión Europea y a los Estados Miembros de la Unión a avanzar en el reconocimiento específico de lo que conocemos como “empresa familiar”. Ello, entre otros objetivos, con el fin de elaborar una definición común y de mejorar la regulación que afecta a la transmisión empresarial entre generaciones, incluyendo lo relativo a la fiscalidad.

Sin duda, entre vuestros retos concretos se encuentra todo lo relacionado con la continuidad generacional esto es constante y en cada congreso le dedicáis un tiempo; pero también otras cuestiones igualmente esenciales para las empresas en general, como son la continua innovación tecnológica e industrial, el incremento del tamaño de las firmas y la internacionalización. En este sentido, quiero felicitar a vuestro Instituto por la iniciativa de realizar un estudio amplio y riguroso para conocer con la mayor precisión posible el peso específico de las empresas familiares en el conjunto de la economía española y el modo en que estas han reaccionado ante la crisis económica.

Me consta que durante este Congreso trataréis los resultados de ese trabajo, lo que permitirá arrojar luz sobre aspectos fundamentales de vuestras empresas y sobre algunas ideas preconcebidas que a veces se tiene de ellas. Me refiero a la idea de que generalmente son pequeñas o de que no disponen de suficiente voluntad de crecimiento. En realidad, como bien lo demuestran las propias entidades integrantes de este Instituto, muchas de las grandes empresas españolas son empresas familiares que han sabido compatibilizar su naturaleza familiar con un mayor tamaño.

Por ello, en un entorno como el actual donde el tamaño y la presencia internacional son factores determinantes, conviene volver la vista atrás para observar cómo se ha producido un cambio significativo en el patrón de crecimiento de la economía española. Solo en los últimos seis años se han elevado las exportaciones en 12 puntos del PIB y se ha ampliado el número de empresas exportadoras españolas en un 50%. Es preciso profundizar en este patrón de crecimiento y, en ello, las empresas familiares podéis ser decisivas.

Efectivamente, es un hecho contrastado que la dimensión empresarial mejora la productividad, la innovación y la exportación, y que también permite mejorar la capacidad de acceso a diferentes vías de financiación. No entraré a valorar cual es el tamaño óptimo, o incluso si lo hay… Muchos expertos presentes nos lo podrán aclarar, porque creo que en esto hay mucho debate, muchas experiencias y teorías que contrastar según los sectores y los mercados a los que se dirija cada empresa.

Pero, lo que es evidente ya es que, cuanto mayor sea el número de empresas exportadoras y más amplia, también, la diversificación geográfica de esas exportaciones, mayor será su aportación al PIB y a la creación de empleo en la economía española. Y todo ello nos dará una mayor fortaleza en nuestra economía y, por tanto una mayor capacidad de resistencia y superación ante cualquier potencial crisis.

Otra cuestión que también hay que tener muy en cuenta es la mayor facilidad de acceso al comercio internacional que abre el desarrollo tecnológico. Internet, la digitalización, la logística más eficiente y los sistemas de pago electrónico son, entre otros factores, impulsores potenciales de una mayor presencia internacional de las empresas familiares.

Tras estas reflexiones y para terminar, quiero pediros a todas las grandes empresas familiares que participáis en este Congreso Nacional, que ayudéis también a nuestras PYMES familiares a hacer frente a los retos que he mencionado.

No solo porque son desafíos que nos afectan a todos y cuya superación beneficia al conjunto de la economía española, sino porque las pequeñas y medianas empresas, como es bien sabido, son actores claves del tejido productivo español que generan la mayor parte de los puestos de trabajo. Y la generación de empleo es ahora nuestra meta más urgente e importante. 

Con estas palabras y con el deseo de que tengáis unas sesiones de trabajo muy provechosas aquí en Bilbao, declaro inaugurado el Decimoctavo Congreso Nacional de la Empresa Familiar.

Muchas gracias. Eskerrikasco.

Las empresas familiares desempeñáis una función fundamental como agentes generadores de riqueza y de creación de empleo. Pero, en vuestro caso, lo hacéis además con la impronta propia y el empuje característico que os da ese sentido familiar que tan bien os singulariza y que os predispone naturalmente al emprendimiento y a la innovación conservando, al mismo tiempo, las mejores tradiciones transmitidas de generación en generación. Las empresas familiares, con su ejemplo y su experiencia, pueden aportar mucho a otras firmas y al conjunto de la economía

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