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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de entrega de despachos a la LXV Promoción de la Carrera Judicial

Barcelona, 23.07.2015

Muy buenos días, bon dia a tothom.

Es un verdadero honor y me alegra mucho presidir en Barcelona este acto de entrega de Despachos de la 65ª Promoción de la Carrera Judicial y felicitar a los 35 nuevos Jueces que la integran. Como saben no es la primera vez que lo hago, pero sí es la primera que lo hago como Rey, como Jefe del Estado. Por eso, no les oculto que es algo que emociona; tanto por el especial simbolismo que supone; como por compartir, evidentemente, un día tan importante para vosotros, los nuevos jueces y vuestras familias —que lo es también para el futuro de la Justicia y, por lo tanto, para toda la sociedad.

Es un momento también para agradecer la gran labor de la Escuela Judicial que forma a nuestros jueces en la excelencia y desde los valores de nuestra Constitución. Felicidades por ello.

Soy muy consciente del gran esfuerzo que los nuevos jueces, mujeres y hombres de todos los rincones de España, habéis tenido que realizar para estar hoy aquí. Por eso, además de la enhorabuena, merecéis el reconocimiento de todos por vuestro sacrificio en la dura preparación y selección que habéis pasado para perseguir vuestra vocación de servir a la sociedad desde la noble función de Juez. Esos años, esa etapa de formación que ahora culmina, es un gran aval que os permitirá contribuir a la permanente necesidad de fortalecer el Poder Judicial en nuestro país. Al veros hoy, al conocer vuestros méritos y vuestra formación, se refuerza mi convicción de que el futuro de nuestro Poder Judicial está en buenas manos.

Quiero también incluir en esta felicitación a vuestras familias y a todas las personas que os han acompañado y apoyado en la etapa de preparación y prácticas. Sé que no olvidaréis nunca su apoyo. A ellos les debéis, también, un homenaje lleno de gratitud.

Este acto representa no solo un reconocimiento público a vuestro esfuerzo; no representa solo el fin de una etapa —de formación inicial— y el comienzo de otra —de andadura profesional—, sino que implica asimismo algo de la mayor relevancia: vuestro ingreso “de pleno derecho” en el Poder Judicial.

El artículo primero de la Constitución —nuestra Ley Fundamental que ha presidido una de las etapas más largas de estabilidad y progreso de nuestra historia— establece, como bien sabéis, que España se constituye en un Estado Social y Democrático de Derecho que propugna la justicia, junto a la libertad, la igualdad y el pluralismo político, como uno de los valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico.

Efectivamente, sin justicia -y sin una Justicia independiente- no existiría verdaderamente el concepto de una comunidad política democrática. Y a vosotros, jueces y magistrados, que sois independientes, inamovibles, responsables y estáis sometidos únicamente al imperio de la ley, os corresponde impartir justicia. Vais a tener así el honor, pero sobre todo la inmensa responsabilidad, de participar en una tarea que es esencial para la convivencia pacífica de los ciudadanos, y de ser los actores principales en la justa y ordenada resolución de conflictos.

para el Poder Judicial, como para el resto de las instituciones del Estado, el respeto a la ley nunca ha sido -ni es ni debe ser- un simple trámite, una mera formalidad; una alternativa. En su raíz más profunda, respetar la ley es la fuente de legitimidad y la exigencia ineludible para una convivencia democrática en paz y libertad

En ese recorrido deberán acompañaros siempre la sabiduría, el talento y la prudencia; la serenidad, la templanza y la mesura; la integridad, la honestidad y la imparcialidad. Virtudes, valores y principios que no debéis olvidar ni comprometer, como referentes que seréis para los ciudadanos.

A partir de hoy os integráis, como he subrayado, en una de las columnas vertebrales del Estado y, de esa manera, tenéis también, junto a sus demás Poderes e Instituciones, la obligación de preservar ese Estado Social y Democrático de Derecho con el que nuestra Constitución comienza sus primeras palabras.

Su conquista ha sido una aspiración larga y legítimamente sentida y deseada por todos y su plena vigencia es imprescindible para el funcionamiento de nuestra comunidad política y para nuestro desarrollo económico y social. Porque a través del Estado de Derecho, los ciudadanos encuentran la garantía de sus libertades ante los Poderes Públicos. Porque los Poderes Públicos, de esa manera, se ven sometidos al imperio de la ley y, respetándola, garantizan el ordenado funcionamiento del Estado.

Para el Poder Judicial, como para el resto de las instituciones del Estado, el respeto a la ley nunca ha sido -ni es ni debe ser- un simple trámite, una mera formalidad; una alternativa. En su raíz más profunda, respetar la ley es la fuente de legitimidad y la exigencia ineludible para una convivencia democrática en paz y libertad.

Tenéis, sin duda, en el ejercicio de vuestra función jurisdiccional, la gran responsabilidad de velar por la observancia del Estado de Derecho. Responsabilidad que compartís con las demás instituciones, cada una dentro de sus respectivas competencias. Formar parte de esas instituciones es un inmenso privilegio pero también comporta un gran deber: el del compromiso cívico y moral con los ciudadanos y con nuestro País.

Estáis en el punto de partida de un largo camino, de una gran misión. Y tenéis que ser conscientes de que, como suele ocurrir en las grandes causas, no siempre será fácil y habrá momentos duros, de desánimo y a veces de incomprensión. Tenéis que estar preparados para ello y afrontarlo con fortaleza y profesionalidad. Vuestra tarea es compleja, sin duda; pero al mismo tiempo es enriquecedora y gratificante… y es vuestra vocación.

La ilusión que hoy os llena debe acompañaros durante toda vuestra carrera profesional. No perdáis de vista vuestro sueño, y que el coraje que os ha hecho llegar hasta aquí se mantenga intacto durante toda vuestra vida.

Os deseo de corazón todo el éxito que merecéis en esta andadura profesional que hoy comenzáis, porque vuestro éxito será el éxito de todos.

Disfrutad de este día con vuestras familias y amigos y, a partir de ahora, dedicad cada jornada de trabajo en los Tribunales a continuar con la labor de tantos que os han precedido y que han hecho de España un país cada día mejor.

Muchas gracias. Moltes gràcies i de nou, felicitats.

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