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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega de las Becas de La Caixa

Fundación "la Caixa". Barcelona, 10.04.2015

Comienzo mis palabras dándoos a todos, con la Reina,  nuestra enhorabuena más sincera por estas becas que habéis recibido hoy; por el éxito extraordinario que supone haber conseguido ─con gran esfuerzo y merito─ esta ayuda tan importante proporcionada por La Caixa, que busca promover el progreso de nuestra sociedad a través de la educación y el fomento de la excelencia en todos los ámbitos y disciplinas. Felicidades de corazón.

En segundo lugar, felicitamos naturalmente a La Caixa, por su generosidad, por su visión de futuro y su determinación de apoyar la educación de nuestra juventud para hacer de España un país cada día más prospero y avanzado.

Esta es la primera ocasión que presidimos la entrega formal de estas becas, una ceremonia que desde hace 25 años han presidido con entusiasmo mis padres los Reyes Juan Carlos y Sofía. Por ello también quiero transmitiros su recuerdo lleno de afecto y de esperanza permanente en nuestra juventud, cada día mejor formada y capacitada para desenvolverse en un mundo que cambia, se amplía y se complica sin parar.

Muchas de las cosas que puedo deciros quizas las habéis oído ya, o las conocéis bien. Pero quiero aprovechar esta oportunidad para reiterar y compartir unas reflexiones con vosotros sobre cuestiones que nos afectan a todos, a toda la sociedad; en la que pronto deberéis destacar por vuestras aportaciones y por vuestro compromiso.

Estáis realizando o vais a realizar estudios en diferentes naciones del mundo, en el resto de Europa, en América del Norte y en Asia, sobre materias muy específicas. Al elegir estos destinos demostráis tener también una clara visión de la realidad actual y de cómo orientarnos en ella.

Una realidad que viene definida por la creciente globalización y por el conocimiento consciente de que el mundo, —el mundo en su conjunto—, no es algo externo y ajeno a nosotros, sino que constituye nuestro más amplio entorno. Es decir, el mundo es ahora nuestro campo de acción, no solo en un contexto económico y político sino, verdaderamente, en todos los ámbitos: cultural, educativo, profesional, social, personal.

Deberéis formaros siempre, seguir aprendiendo en todo momento, adaptándoos a las nuevas necesidades y desafíos. Y, también, ayudando a otros a hacerlo; otras personas que, en muchos casos y como bien sabéis, luchan por conseguir un puesto de trabajo y por labrarse un porvenir. Ahora sois más conscientes de que el beneficio que habéis recibido y merecido no es únicamente para vosotros, sino para el conjunto de la sociedad. Porque España la construimos entre todos, no solo las instituciones sino sobre todo las personas. Y vosotros estáis llamados a participar de un modo especial en este esfuerzo colectivo desde el liderazgo que vuestra posición y vuestros conocimientos os proporcionarán en ámbitos muy diversos.

Viviréis, en diferentes países donde estudiaréis y, en algunos casos, trabajaréis. Desde nuestro país, o desde otros lugares, estableceréis fuertes vínculos profesionales y laborales con colegas de todo el mundo; os relacionaréis con personas de todos los continentes con las que afirmaréis fuertes lazos de amistad y de todo tipo.

Este es el mundo en el que vivimos y que debemos edificar con colaboración, con más entendimiento y solidaridad entre las personas y los pueblos. Pero para que estos valores positivos sean posibles es necesario abrirnos al conocimiento en el sentido más amplio de la palabra. Sin él, no podría crecer el afecto entre las personas, ni el respeto, ni la mayor solidaridad entre las naciones.

En esta nueva realidad interconectada e interdependiente —y también competitiva—, hay que tener presente que la formación es un proceso ineludible que no se puede dar nunca por concluido. Vosotros lo estáis viendo. Tras años de estudios brillantes, desarrollados con mucho esfuerzo, os descubrís ahora en una nueva etapa que os exige nuevos sacrificios y os hace ver ya que el camino que habéis iniciado con tanto éxito solo está empezando.

Deberéis formaros siempre, seguir aprendiendo en todo momento, adaptándoos a las nuevas necesidades y desafíos. Y, también, ayudando a otros a hacerlo; otras personas que, en muchos casos y como bien sabéis, luchan por conseguir un puesto de trabajo y por labrarse un porvenir.

Ahora sois más conscientes de que el beneficio que habéis recibido y merecido no es únicamente para vosotros, sino para el conjunto de la sociedad. Porque España la construimos entre todos, no solo las instituciones sino sobre todo las personas. Y vosotros estáis llamados a participar de un modo especial en este esfuerzo colectivo desde el liderazgo que vuestra posición y vuestros conocimientos os proporcionarán en ámbitos muy diversos.

En vuestras manos también está la España del futuro. Sé que sabréis revertir en la colectividad lo que habéis recibido de ella, en este caso particular, desde el magnífico instrumento que representan las becas de La Caixa.

Aprovechad este tiempo de extraordinaria formación de experiencias vitales de apertura de horizontes y, en España o desde donde estéis creciendo personal y profesionalmente, no dejéis de contribuir al progreso de nuestro país recordando y agradeciendo siempre la oportunidad que se os ofreció y que supisteis ganaros con vuestra valía y vuestro trabajo.

Muchas gracias.

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