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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la Cena ofrecida a Su Alteza Imperial el Príncipe Heredero del Japón con motivo del Año Dual España-Japón

Palacio Real de Madrid., 12.06.2013

Alteza, sed bienvenido a España. Es un honor teneros de nuevo con nosotros en nuestro país. (Párrafo pronunciado en Japonés)

Quiero comenzar mis palabras reiterándoos, esta vez con la Princesa, nuestra bienvenida más cordial a España. Es un honor que nos visite y nos alegra especialmente volver a teneros junto a nosotros. No han sido pocas sus visitas –tanto oficiales como privadas- y sabemos que tiene un aprecio especial por nuestra cultura y por nuestra historia; además he comprobado personalmente, en tantas ocasiones en las que nos hemos encontrado en diferentes lugares, que sigue con interés los asuntos principales de nuestra actualidad.

Vuestra última visita a nuestro país fue en 2008, encabezando la delegación oficial de Japón para visitar la Exposición Internacional de Zaragoza sobre “Agua y Desarrollo Sostenible”, disciplina sobre la que tenéis una autoridad reconocida.

Durante estos días estamos dando inicio al Año Dual España Japón con el que nuestros dos países desean conmemorar el IV Centenario de la Embajada Keicho que discurrió entre 1613 y 1620. Se trata de un hito histórico y singular en nuestras relaciones bilaterales que ha sido considerado como la primera misión diplomática realizada desde Japón a Occidente. Fue una iniciativa del daymío o Señor de Sendái, Date Masamune, puesta en marcha con el objetivo de establecer relaciones con España y el Papado.

Su principal protagonista fue el samurái Hasekura Rokuemon Tsunenaga quien, al frente de ciento ochenta personas a bordo del galeón “San Juan Bautista”, atracó en Acapulco al término de tres meses de ardua navegación por el océano Pacífico siguiendo la ruta abierta por Andrés de Urdaneta en 1565 y surcada desde entonces ininterrumpidamente por el Galeón de Manila hasta bien entrado el siglo XIX. Tras cruzar México, Hasekura arribó a Sanlúcar de Barrameda el 6 de octubre de 1614, fue después recibido por el Rey Felipe III en enero de 1615. De esta expedición quedan en España para nuestra memoria los descendientes de un grupo de japoneses que permanecieron sobre todo en la localidad sevillana de Coria del Río, a quienes vais a conocer estos días y que hoy siguen portando con gran orgullo el apellido Japón.

La Embajada Keicho no fue un hecho aislado en nuestra relación bilateral. Fue en realidad la culminación de un  fructífero periodo de más de sesenta años de duración, coincidiendo con el establecimiento de España en las Islas Filipinas, durante el cual misioneros jesuitas, dominicos y franciscanos ibéricos desarrollaron una intensa labor de evangelización dejando una impronta cultural muy notable en Japón. Las primeras impresiones sobre Japón nos habían llegado ya a España a través de la correspondencia de San Francisco Javier, el primer español que pisó y predicó en ese país entre 1549 y 1551 y que nos legó la siguiente descripción de los japoneses:

“De toda la gente que hemos encontrado hasta ahora son en mucho la mejor de todos los países descubiertos. Y me parece que nunca encontraremos un pueblo entre los no cristianos igual al de Japón. Tienen excelentes modales, no son maliciosos, son hombres de honor, que lo anteponen a todas las cosas”.

Años más tarde nuestro Baltasar Gracián añadiría que “los japoneses son los españoles de Asia”.

El llamado Siglo Ibérico en Japón alumbraría una influencia mutua fructífera en los ámbitos cultural, lingüístico y artístico. Una de sus manifestaciones más notables fue el Arte Namban, esa primera gran síntesis artística entre Japón y Occidente a través de la absorción de la iconografía religiosa ibérica en el arte japonés. Esta misma mañana habéis inaugurado en el Museo de Artes Decorativas una exposición sobre esa corriente artística tan bella y singular.

Tanto España como Japón son naciones que han puesto de manifiesto a lo largo de la Historia su capacidad para sobreponerse a las dificultades. Por eso tengo el convencimiento de que ambos superaremos sin duda nuestros respectivos desafíos. En este empeño tenemos que saber explorar todas las oportunidades que nos ofrece la cooperación mutua, especialmente en el ámbito económico en el que nuestras empresas, punteras en muchos sectores, cuentan con gran capacidad de liderazgo a nivel internacional.

Finalmente la promulgación de los edictos de seclusión, o Sakoku, dio lugar a una larga interrupción de nuestras relaciones, si bien hay que destacar que permanecimos como vecinos y libres de conflictos durante dos siglos y medio.

Alteza Imperial,

En 2018 se cumplirá el 150 aniversario del reinicio de nuestros contactos con motivo del establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y Japón en 1868, circunstancia que coincidió con el comienzo de un período de apertura en vuestro país y de importantes transformaciones en ambas sociedades.

Hoy como entonces seguimos siendo viejas naciones con una larga historia y una probada capacidad de superación ante los retos del futuro. Nos siguen uniendo una fuerte atracción cultural en todos los campos y unos lazos sólidos de amistad. En los últimos decenios Japón ha contribuido además a modernizar la economía española y su base industrial. Siempre hemos apreciado su confianza en España y hemos considerado a Japón como un socio estable con el que compartimos valores y deseamos seguir cooperando en distintos ámbitos en los que tenemos visiones e intereses comunes.

Los dos países nos encontramos de nuevo en un momento muy importante de cara a la afirmación de nuestro papel en este mundo cambiante del siglo XXI. Japón está acometiendo un esfuerzo extraordinario para impulsar su economía y para reponerse de la terrible devastación acaecida el 11 de marzo de 2011 en la región de Tohoku, tragedia que tanto impresionó a todos los españoles y por la que me congratulé de poder entregar el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a los “Héroes de Fukushima”. Los Héroes de Fukushima son sin duda una viva muestra de la entereza y las virtudes demostradas una vez más por el admirado pueblo japonés.

España, por su parte, ha experimentado en las últimas décadas un rápido proceso expansivo de modernización y de avance económico en un contexto de convergencia europea. En la actualidad, no obstante, afrontamos serios retos económicos y un grave problema de desempleo que afecta muy especialmente a nuestros jóvenes.

Tanto España como Japón son naciones que han puesto de manifiesto a lo largo de la Historia su capacidad para sobreponerse a las dificultades. Por eso tengo el convencimiento de que ambos superaremos sin duda nuestros respectivos desafíos. En este empeño tenemos que saber explorar todas las oportunidades que nos ofrece la cooperación mutua, especialmente en el ámbito económico en el que nuestras empresas, punteras en muchos sectores, cuentan con gran capacidad de liderazgo a nivel internacional.

Ayer tuvimos ocasión de inaugurar la reunión del Comité Bilateral de Cooperación Empresarial Hispano-Japonés que establece el marco idóneo para que las empresas japonesas y españolas concreten intereses estratégicos compartidos en nuestros dos países y también en terceros mercados en los que ya están presentes. En este sentido quiero subrayar la existencia de proyectos conjuntos en Iberoamérica y Asia, hecho que demuestra que España y Japón sabemos trabajar juntos desde la excelencia contribuyendo al desarrollo económico global.

Nuestros Gobiernos han acordado acciones concretas para revitalizar nuestras economías, reforzar nuestras relaciones bilaterales y contribuir a la estabilidad y la prosperidad en Asia, Europa y otras regiones del mundo. Los recientes contactos de alto nivel entre nuestras autoridades han señalado una hoja de ruta para la singladura que estamos impulsando en nuestras relaciones.

Esperamos que pronto pueda fijarse la fecha conveniente para que la Princesa y yo podamos corresponder en el 2014 a vuestra visita de estos días y en el mismo contexto del año dual, de la conmemoración histórica y de la nueva e ilusionante etapa de nuestros vínculos empresariales, culturales, universitarios, científicos y tecnológicos. Sin duda será para nosotros una magnifica oportunidad también para compartir un tiempo valioso con vuestra Alteza Imperial y querido amigo, con la Princesa Masako y con los miembros de la Familia Imperial. A todos ellos os rogamos que trasladéis nuestro recuerdo y nuestro saludo más cariñoso, especialmente –y con todo respeto y afecto- a vuestros padres SSMMII El Emperador y la Emperatriz del Japón.

Termino ya mis palabras, Alteza, deseándoos que disfrutéis de vuestra estancia y os propongo, con la Princesa y con todos nuestros invitados, un brindis por el éxito de vuestra sexta visita a España y por la larga y creciente amistad y cooperación entre nuestras dos grandes naciones.

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Vídeo

Cena ofrecida en honor de Su Alteza Imperial el Príncipe Heredero del Japón