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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias a la XLI Asamblea anual de antiguos alumnos del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE).

Madrid, 22.11.2002

M

e alegro de encontrarme con vosotros con motivo de la Asamblea anual de antiguos alumnos del IESE, un centro cuyo fin es dar a los empresarios y directivos una visión moderna, eficaz y humanista de su trabajo, y en el que se conciertan claves esenciales de nuestro tiempo: formación de calidad e investigación, responsabilidad social y proyección internacional.

Cuando se visitan otros países y se conecta con personas de otras latitudes, se palpa el crecimiento del prestigio de España y los españoles. Entre otras cosas, se observa la admiración por el extraordinario cambio político, social y económico de nuestro país en las últimas décadas. Son muchas las instituciones y las personas que han trabajado para conseguirlo. Y es evidente que la empresa española, sus dirigentes, sus componentes y las instituciones que la rodean, han sido unos de los protagonistas en este cambio.

Nos sentimos orgullosos de que así sea, de que la sociedad española en su conjunto haya participado y pueda, por tanto, reclamar justamente los méritos que corresponden a cada uno de sus sectores e instituciones en nuestro éxito colectivo.

Las Escuelas de Negocios han tenido un papel destacado en este proceso, como centros prestigiosos que proporcionan una formación especializada, y los recursos necesarios para materializarla en la actividad profesional de sus antiguos alumnos.

A todos ellos, y en particular a los que acudís a esta Asamblea, os animo a continuar este empeño de búsqueda constante de la excelencia y de cultivo de métodos innovadores para alcanzarla, a través de la mejora de los procesos empresariales. Y, sobre todo, en la profesión de determinadas actitudes, que vertebran y completan los conocimientos puramente técnicos, y de las que quiero destacar tres: el de la mejora profesional; el de la apertura hacia la innovación y otras geografías y culturas; y el de la responsabilidad ante la sociedad.

La formación continuada es hoy una exigencia necesaria para la supervivencia y el progreso. En este campo, los directivos de empresa tienen una responsabilidad esencial, comprometiéndose personalmente con un continuo reciclaje, a través de programas básicos o de continuidad. Y también promoviendo y apoyando el de quienes dependen de ellos.

Sin innovación es imposible competir. Por eso, hemos de estar continuamente inventando, y la empresa española tiene un indudable papel en este campo, apoyándose en el trabajo de base que se realiza en la Universidad, y el esfuerzo de sus profesores e investigadores.

Nuestras empresas han intensificado su proyección internacional desde hace década y media. Es ésta una forma de hacer más y mejor negocio. Pero, sobre todo, es la verdadera manera de contribuir al desarrollo de otras geografías. La mejor cooperación, desde el ámbito en que os movéis, es construir con otros, y para ellos, empresas fuertes, productivas, creadoras y distribuidoras de riqueza y trabajo. El desarrollo de los demás es la mayor garantía de nuestro bienestar. Por el simple pero importantísimo hecho de que así ampliamos los mercados y alejamos los desequilibrios y los riesgos.

En este sentido, IESE se ha empeñado en proyectos internacionales de largo alcance. Primero, en su programa MBA, nacido en 1964 de una alianza académica con la Harvard Business School, y en su colaboración con prestigiosas escuelas norteamericanas, como el MIT y la Universidad de Michigan.

Y además, en la creación e impulso de instituciones similares en otros países: seis escuelas en Iberoamérica y una en Nigeria, sin olvidar sus programas en común con otras instituciones europeas para profesores y directivos de la Europa del Este y China.

En el programa que vais a seguir en esta Asamblea hay una parte importante dedicada al estudio de los criterios de buen gobierno y de la acción social de las empresas. Dos cuestiones que conectan directamente con otra más amplia: la responsabilidad de la empresa ante la Sociedad. Son sin duda temas de gran actualidad, pero está claro que son fundamentales para el futuro del mundo empresarial y para el progreso colectivo.

Hoy en día las empresas constituyen uno de los componentes mas dinámicos de la Sociedad; son destacadas impulsoras de los procesos de cambio. Ello ha supuesto que los ciudadanos en general, conscientes de este hecho, sean cada vez mas exigentes con la empresa, con su desenvolvimiento en la vida económica y con sus directivos.

Por ello, me parece un acierto el título de esta Asamblea : "Building better companies. Renewing corporate governance", en la que vais a analizar las normas de buen gobierno que faciliten las buenas prácticas empresariales. Tarea que deben acometer las propias empresas, en virtud de su autonomía y capacidad de autoorganización, y también los Poderes Públicos, en defensa de los intereses generales, asegurando conjuntamente a la Sociedad un gobierno corporativo responsable.

Por otra parte, estamos asistiendo en la actualidad a una progresiva ampliación de los objetivos de las empresas: hoy en día no sólo se les exige un beneficio económico que garantice su permanencia y viabilidad en el tiempo, sino también que procuren un trabajo a sus empleados digno y compatible con su desarrollo personal y familiar, que produzcan bienes y servicios de calidad para sus consumidores, y más recientemente, que respeten al medio ambiente, que participen en acciones y programas de solidaridad con los menos favorecidos y que ejerzan el mecenazgo de las artes y de las ciencias. En definitiva, que se involucren y ofrezcan soluciones a los problemas de las personas de su entorno para, de esa manera, no sólo ser creadoras de valor económico, sino también de "valor social" que al fin y al cabo, es también valor económico pero compartido y con una visión más a largo plazo.

Así lo vienen entendiendo los países y círculos más avanzados, los que anticipan las tendencias por las que va a discurrir el futuro de nuestra civilización global.

Y esa precisamente es la lección permanente que el IESE viene dando desde su fundación. Un propósito que a buen seguro vais a renovar con el trabajo de estos días. Os deseo mucho éxito en este empeño y para vuestro trabajo futuro.

Declaro inaugurada la Cuarenta y Una Asamblea anual de Antiguos Alumnos del IESE.

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