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Brindis de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido por el señor Janez Drnovsek, Presidente del Gobierno esloveno

Eslovenia(Liubliana), 04.07.2002

S

eñor Presidente del Gobierno,Señoras y señores,

Muchas gracias, Señor Presidente, por sus afectuosas palabras, que ponen de manifiesto, una vez más, su sincera amistad hacia España, de la que ha dado continuas muestras a lo largo de los últimos años. Su conocimiento del español y de la actualidad española son ejemplos de esta cercanía que tanto nos honra.

En los diez años, casi ininterrumpidos, en los que ha desempeñado responsabilidades de Gobierno, Eslovenia ha experimentado una extraordinaria transformación. Primero, en el terreno político, consolidando plenamente con encomiable espíritu de consenso la transición a la actual democracia parlamentaria y evitando, al mismo tiempo, fracturas sociales que pusieran en peligro la cohesión entre los eslovenos. Es motivo de general admiración en Europa el que este proceso haya transcurrido en un espíritu de estabilidad propio de las democracias más consolidadas.

En el ámbito económico, su país ha forjado una economía de mercado exitosa y se ha convertido en una de las más prósperas de Europa central. Este resultado no se ha conseguido sin algunos sacrificios necesarios para reconvertir la industria, reestructurar la agricultura, expandir los servicios y, en fin, remontar la contracción económica de finales de los ochenta, al tiempo que se iniciaba una reorientación de las corrientes comerciales tradicionales.

En política exterior, Eslovenia se ha reencontrado con la Europa a la que siempre ha pertenecido, sin haber dejado de ser solidaria con las antiguas Repúblicas yugoslavas. Ello ha sido posible gracias a una diplomacia activa y constructiva, cuyo talante conciliador fue reconocido internacionalmente con la celebración de la Cumbre entre los Presidentes de Estados Unidos y de la Federación Rusa el año pasado, en suelo esloveno.

Todavía quedan, sin duda, tareas por realizar, reformas por acometer, pero la última década de la historia de Eslovenia ofrece ya una perspectiva temporal suficiente para evaluar satisfactoriamente lo mucho que la sociedad eslovena ha conseguido.

Señor Presidente del Gobierno,

Estos últimos años han servido a Eslovenia de sólida preparación para enfrentarse a las citas cruciales que le aguardan próximamente. Como si la historia fuera imponiendo su propia lógica, la transición eslovena ha coincidido con el proceso de maduración de la Unión Europea y de la OTAN, entidades cuya transformación ha venido determinada en gran parte por los importantes cambios operados en el contexto internacional.

Para España y para Eslovenia, la Unión Europea representa un espacio de integración que nos permite maximizar las ventajas y atenuar las desventajas de la globalización. Por ello, la ampliación ha sido, precisamente, una prioridad y un reto para la Presidencia española de la Unión, recientemente concluida. Los Gobiernos de los países candidatos, en particular el esloveno, no han escatimado esfuerzos para facilitar su incorporación a la Unión, labor en la que han contado con el pleno respaldo de España. Todo ello ha permitido poder cerrar veintisiete capítulos durante el semestre presidencial español. Es justo por tanto que nos congratulemos por la magnitud del esfuerzo realizado.

Señor Presidente del Gobierno,

Usted supo ver con claridad desde un principio que España y Eslovenia eran dos países destinados a compartir importantes intereses comunes. Como Presidente del Gobierno esloveno, ha sido un promotor tenaz de las relaciones bilaterales y supo percibir la importancia que su país iba a tener para una España, deseosa de incrementar su presencia en Europa central y oriental y de encontrar a nuevos socios para impulsar una política mediterránea.

Del mismo modo, usted pudo percibir que Eslovenia iba a encontrar en España un aliado fiel en el proceso de incorporación a la Unión Europea y a la OTAN, y un país amigo a la hora de diversificar su política exterior, consciente, entre otras cosas, de la dimensión iberoamericana de la acción exterior de España.

Su clarividencia le permitió ver que ambos países iban a necesitarse mutuamente para promover sus intereses comunes en el seno de la futura Unión Europea ampliada.

Sabemos que tenemos en usted a un probado amigo de España y por ello deseo corresponder y agradecer este afecto en nombre de todos los españoles.

Permitidme que, con este sentimiento, levante mi copa y brinde por vuestra ventura personal, por el estrechamiento de las relaciones entre nuestros dos países y por su prometedor futuro en Europa.

Muchas gracias.

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