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Palabras de Su Majestad el Rey en la Recepción ofrecida al Presidente de la República Islámica de Irán

Palacio Real de Madrid, 29.10.2002

S

eñor Presidente,

Supone para la Reina y para mí una gran satisfacción el poder recibiros en España, junto a la distinguida delegación que os acompaña.

Irán no es un país extraño en nuestro pasado. En efecto, la antigua Persia ha estado siempre presente en nuestra civilización en todos los ámbitos de la ciencia y de la cultura. Recordaré hoy al gran místico y teólogo de la España musulmana, Ibn Arabi, o al granadino Shustari, a quienes tanto deben los sufíes de vuestro país y los místicos españoles.

Nuestros dos países han mantenido contactos desde antiguo. Una primera misión diplomática en 1403 llevó al Embajador del Rey Enrique III de Castilla, el Embajador Clavijo, a atravesar toda Persia. Más tarde, en 1617 partió el Embajador Don García de Silva y Figueroa en una larga misión que duró hasta 1624, y a él debemos la difusión y el conocimiento que en España se tuvo de la civilización persa durante el siglo XVII.

A través de esa comunicación entre civilizaciones, por la que reiteradamente viene abogando Vuestra Excelencia, discurren las vías más adecuadas entre las naciones en el esfuerzo por entendernos y enriquecernos mutuamente.

Con gran fidelidad habéis sabido recoger ese pensamiento del diálogo entre civilizaciones. Un diálogo racional entre comunidades, que pueda generar un amplio espacio para el intercambio de ideas. Un diálogo dirigido a fomentar la comunicación entre las diversas culturas y civilizaciones que hoy coexisten en un mundo globalizado, sin que, por ello, nadie tenga que abdicar de los valores cuando éstos se basen en el respeto a los derechos inalienables y a la dignidad de la persona, y en la renuncia a toda forma de discriminación.

Puedo aseguraros, Señor Presidente, la plena disponibilidad de España para aunar esfuerzos con Irán en las iniciativas destinadas a promover el diálogo entre culturas y civilizaciones, como cauce idóneo para consolidar la paz y la tolerancia a través del conocimiento recíproco.

En el polo opuesto, el terrorismo se ha convertido, Señor Presidente, en uno de los grandes problemas de nuestro tiempo al haber asumido un carácter global que puede afectar al conjunto de la comunidad internacional. Hemos tenido dolorosas experiencias de lo que significa enfrentarse al azote del terrorismo y, por ello, comprendemos la importancia de la solidaridad internacional en la lucha contra esa lacra que condenamos rotundamente y que nos proponemos combatir desde el imperio del derecho y de la ley, sean quienes sean sus autores, sus objetivos y sus víctimas.

Debemos apoyar sin vacilaciones los esfuerzos de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional por articular esa solidaridad en mecanismos efectivos que permitan luchar eficazmente contra el terrorismo. Y no debemos olvidar que sólo la presión constante, firme y tenaz es capaz de doblegar a aquellos que pretenden convertir sus amenazas en dolorosos ataques.

Señor Presidente,

Desde España valoramos en alto grado la dirección que habéis tomado en la conducción de vuestro país. Representáis la confianza de un pueblo que trata de abrirse al mundo para enfrentarse con realismo a sus problemas. Representáis las expectativas de una juventud impaciente por tomar parte activa en el desarrollo político y económico de Irán. Y, por ello, tenéis que responder al reto de traducir los ideales de las grandes mayorías del pueblo iraní que reclaman un nuevo concepto de autoridad, de participación y de reforma democrática para incrementar su prosperidad y su libertad. No quiero dejar de señalar vuestros esfuerzos para avanzar en la dirección que marcan los deseos y esperanzas del pueblo iraní.

Por la experiencia que la historia nos ha legado, sabemos que sólo es posible garantizar un bienestar duradero y un progreso sólidamente enraizado dentro de un marco legal que proteja la igualdad del ciudadano ante la ley, los derechos de la persona y las libertades básicas, y que proscriba toda forma de discriminación por razones de sexo, religión u origen étnico. Un marco que, como en numerosas ocasiones lo ha expresado Vuestra Excelencia, deberá asegurar igualmente "el derecho a la crítica como requisito previo para el progreso social y la libertad de prensa como tribuna para que hablen los ciudadanos" .

Se trata de un camino no exento de dificultades internas y externas. Y por ello podéis contar en ese empeño con el apoyo de España, para avanzar y ahondar en el proceso.

Como habéis afirmado recientemente, el objetivo fundamental de todo buen Gobierno es solucionar los problemas de sus ciudadanos. En ese sentido, las reformas económicas introducidas bajo vuestra dirección son expresiones firmes de vuestro empeño. Estas medidas cuentan con el apoyo de la Unión Europea, y estamos convencidos de que esas reformas constituyen un claro acicate para la creación de una economía más abierta y transparente.

España igualmente es sensible a las preocupaciones de Irán para acceder a los mercados y a su aspiración al ingreso en la Organización Mundial del Comercio, que mi país apoya. En consecuencia, respaldamos todas las medidas de liberalización comercial que el Gobierno de Irán lleve a cabo, y que permitirán a vuestro país ocupar el lugar al que aspira en el orden económico internacional.

La visita realizada hace dos años por el Presidente del Gobierno de España abrió un nuevo ciclo en las relaciones entre nuestros dos países. Desde entonces, debemos congratularnos del clima creado que, entre otras manifestaciones, se ha traducido en un intercambio de puntos de vista y análisis, generados por las visitas en uno y otro sentido.

Tenemos la certeza de que la empresa privada española seguirá dedicando su atención a Irán. Me atrevo a pronosticar que muchas empresas con sede en España, en un próximo futuro, tomarán la decisión de incrementar su presencia en vuestro país.

A todo ello contribuirán decididamente los Acuerdos hispano-iraníes que, en diferentes ámbitos, se han firmado esta mañana.

España tiene una dimensión europea que estoy seguro de que puede enriquecer las relaciones entre nuestros dos países. La Unión Europea se asienta en unos valores humanistas y de progreso que constituyen el auténtico cimiento de la construcción europea. Y esos valores, que son universales, deben ser también la base sobre la que se asienten los vínculos entre Europa y el resto del mundo. En este sentido, no podemos sino congratularnos del papel que ha jugado España como Presidencia de la Unión Europea, en la aprobación, el pasado mes de junio, del mandato necesario para abrir negociaciones con Irán, con vistas a la conclusión de un Acuerdo de Comercio y Cooperación. Este es un paso adelante en las relaciones entre la Unión Europea e Irán que deberán avanzar también en paralelo en sus aspectos políticos.

En vuestra intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas del pasado año para promover vuestra iniciativa de diálogo entre civilizaciones, afirmasteis que "entre los logros más valiosos que la humanidad ha alcanzado en el siglo XX, están la aceptación de la necesidad del diálogo y del rechazo de la fuerza, la promoción del entendimiento en los ámbitos cultural, económico y político y el reforzamiento de los fundamentos de la libertad, la justicia y los derechos humanos". El camino prometedor que se abre con el diálogo entre la Unión Europea e Irán en materia de derechos humanos, cuyo próximo comienzo saludamos, deberá conducir a progresos tangibles y sustanciales en este fundamental aspecto.

Señor Presidente,

Irán es un país clave para la estabilidad de una región compleja sometida a fuertes tensiones, y España reconoce el importante papel que su país puede desempeñar en el ámbito regional e internacional.

España atribuye una gran importancia a la construcción de unas relaciones internacionales basadas en la estabilidad. La no proliferación de armamento y la eliminación del sentimiento de amenaza que la existencia de armas de destrucción masiva plantea, debe formar parte de un compromiso claro de la comunidad internacional con ese objetivo de estabilidad.

Destacamos la importante contribución iraní para promover la pacificación y la reconstrucción de Afganistán, en colaboración con las autoridades legítimas afganas emanadas de los Acuerdos de Bonn, con el resto de países vecinos y con la comunidad internacional en su conjunto.

En estos momentos en los que la situación en Oriente Medio sufre la violencia y la intolerancia, la comunidad internacional espera que Irán contribuya de manera activa y constructiva a los esfuerzos conjuntos para promover una solución global, justa y duradera al conflicto en aquella región, basada en el principio de la coexistencia en paz, seguridad y libertad entre dos Estados, israelí y palestino, y la cooperación pacífica entre todos los países. En este sentido, es absolutamente imprescindible que todos aportemos nuestros más decididos esfuerzos a la distensión para evitar que nuevos brotes de violencia en la zona desestabilicen aún más la región.

El esfuerzo que vuestro país lleva a cabo desde hace años contra el narcotráfico merece el apoyo de todos los países que sufrimos las consecuencias de esa plaga. Sabemos que Irán ha pagado un alto tributo en vidas humanas en su misión para neutralizar el tráfico ilegal de estupefacientes. Vuestro país, Señor Presidente, cuenta con el apoyo de España en esa lucha y en la búsqueda de fórmulas que permitan llevar a cabo políticas y soluciones que derivan de una responsabilidad compartida por toda la comunidad internacional.

Desde 1999 hemos asistido a un activo desarrollo en nuestras relaciones culturales, con la firma de un Memorando de entendimiento para la Cooperación Cultural, Científico-Técnica y Educativa. Los actos culturales y las visitas de personalidades culturales de ambos países, han abierto nuevos caminos para la cooperación y el conocimiento mutuo. Las Universidades españolas e iraníes han comenzado a establecer Acuerdos de Cooperación Interuniversitaria, que debemos animar.

Señor Presidente,

Al concluir mi intervención, permitidme que os formule mis mejores votos por el buen éxito de vuestra misión y mis mejores deseos de salud y ventura personal, así como mis deseos de paz y prosperidad al pueblo amigo de Irán, a quien os ruego transmitáis el saludo fraternal del pueblo de España.

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