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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de Entrega de Despachos a los alumnos de la LIII Promoción de la Carrera Judicial.

Barcelona, 12.05.2003

M

i más cordial felicitación a todos vosotros, miembros de la cincuenta y tres promoción de la Escuela Judicial, que acabáis de recibir los despachos que os acreditan como Jueces.

Siento una especial satisfacción al encontrarme en Barcelona para presidir este acto, y tener la ocasión de compartir con vosotros y con vuestras familias los sentimientos e ilusiones que os embargan al concluir vuestra última etapa de formación e iniciar vuestra importante carrera profesional.

Recibid el afecto del conjunto de la sociedad española, que ve en vuestra juventud, preparación y responsabilidad las mejores bazas para desarrollar vuestra vocación con acierto y eficacia.

Integráis una nueva promoción de Jueces. Sé que no concebís vuestra elevada función en términos de privilegio, sino como servicio a los ciudadanos, y dispuestos a aunar vuestro esfuerzo al de todos cuantos trabajamos por construir una España mejor cada día.

Una España integrada en la Unión Europea, en cuyo espacio de libertad, seguridad y justicia estáis también llamados a ser actores importantes.

La tarea que asumís es, desde luego, tan apasionante y gratificante, como ardua y compleja.

Administrar Justicia supone saber conjugar el respeto a la Ley, expresión de la voluntad soberana de los ciudadanos, con la sensibilidad necesaria para dar una respuesta adecuada, en términos de Justicia material, a las controversias que se sometan a vuestra consideración.

De vuestra prudencia en el estudio de los casos, buen sentido en la apreciación de los hechos, adecuada valoración de las circunstancias, y recto sentido de la Justicia, dependerá en gran medida el acierto en vuestra tarea y el logro de los objetivos generales del Estado de Derecho, piedra angular de nuestro sistema de convivencia.

Al ejercer vuestra función no debéis interpretar la norma en abstracto y aislada del caso al que se aplica.

Como servidores de la sociedad, debéis esforzaros no sólo en conocer el Derecho, sino en aplicarlo con justicia y de conformidad con la realidad en la que vive.

Tenéis, en consecuencia, el deber de estar inmersos en la sociedad, de ser sensibles y receptivos a los problemas y necesidades de los ciudadanos, y de tenerlos presentes, con estricto respeto a la Ley y al Derecho, a la hora de impartir Justicia, para hacerla más visible, próxima, y cada vez mejor valorada por quienes la reclaman.

Vais a ejercer vuestra profesión en los más variados puntos de nuestra geografía, en una España orgullosa de su diversidad y pluralidad que nos enriquece a todos y que ampara nuestro texto constitucional.

Comenzáis vuestra carrera profesional dentro de un ordenamiento jurídico cuyo vértice es nuestra Constitución, que ha impulsado y garantiza un marco sin precedentes de paz y democracia, de convivencia, tolerancia y progreso, forjado con el esfuerzo solidario de todos.

Al impartir Justicia conforme a ella, contribuiréis de forma decisiva a consolidar en la sociedad los grandes principios y valores en que se asienta.

Estamos seguros de que vais a corresponder con creces a la confianza que depositamos en vosotros. La Reina y yo os reiteramos nuestra más efusiva felicitación, con nuestros mejores deseos para vuestras respectivas carreras como jueces.

En esa apasionante tarea que hoy iniciáis, sabed que siempre podréis contar con el aliento y apoyo de la Corona.

Muchas gracias.

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