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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de clausura del curso académico en la Escuela Diplomática

Madrid(Escuela Diplomática), 02.07.2003

C

omo todos los años, es para mi un motivo de especial satisfacción presidir, junto con la Reina, este acto de clausura del Curso Académico de la Escuela Diplomática.

Se trata, sin duda, de un acto relevante para el Estado, cargado de lógica emoción para todos los alumnos, profesores y familiares aquí presentes.

Al recibir los Despachos que les acredita como Secretarios de Embajada, una nueva promoción de funcionarios de la Carrera Diplomática española ve realizada su noble vocación: poder dedicar, a partir de ahora, su vida profesional a España desde el Servicio Exterior.

Por otro lado, hoy también un nutrido grupo de alumnos extranjeros y españoles culmina con éxito el importante y completo ciclo de formación que ofrece el Curso de Estudios Internacionales de esta Escuela.

La Reina se une a mi para expresar a todos nuestra más cordial y sincera felicitación, deseándoles muchos éxitos en el futuro.

Desde su fundación, hace ya sesenta y un años, la Escuela Diplomática ha venido formando con gran acierto a las sucesivas promociones de diplomáticos españoles, y a numerosos alumnos procedentes de otros países.

Muchos proceden de los Servicios Diplomáticos de sus países de origen, lo que avala la calidad y prestigio de la formación de esta Escuela y fomenta el mejor entendimiento con tantos Estados amigos.

En este mundo cada vez mas globalizado e interdependiente, el desarrollo de la cooperación internacional y la mejor defensa de los intereses del Estado, y de todos sus ciudadanos, reposa cada vez mas en la eficacia de su Servicio Exterior.

De ahí la gran responsabilidad que asumen las nuevas promociones de diplomáticos como la que hoy recibe sus Despachos.

Contáis con una sólida y cuidada preparación, que deberéis seguir ampliando y alimentando. Sabemos también del entusiasmo e ilusión, así como de la lealtad y del espíritu de servicio a España que os anima al iniciar vuestra vida profesional.

No dejéis de desarrollar esa capacidad de aprendizaje que habéis adquirido y de defender esos principios y valores que siempre han distinguido a nuestro Servicio Exterior.

Nos ilusiona saber que estáis dispuestos a aunar vuestro esfuerzo al de todos cuantos trabajamos por una España cada vez mejor, que ha sabido labrarse un papel destacado en la escena internacional.

Os animo por ello a dedicaros con atención a las áreas prioritarias de nuestra política exterior: la integración europea, la Comunidad Iberoamericana de Naciones y el Mediterráneo, sin olvidar la importante relación transatlántica y los retos de nuestra presencia en África, Asia y el Pacífico.

Debéis atender asimismo a nuestras responsabilidades en los foros multilaterales, en particular en las Naciones Unidas, a la contribución a la paz y seguridad internacionales, al desarrollo de nuestra política de cooperación, o a la promoción y difusión de nuestra cultura.

Junto a ello, destaca vuestro trabajo en apoyo de la presencia de nuestras empresas en el exterior, clave para nuestra economía y para contribuir a la cooperación y desarrollo de otros países.

Un aspecto esencial de vuestra labor es la defensa de nuestros compatriotas en el exterior, volcando vuestro esfuerzo en la solución de sus problemas y en el apoyo a sus mejores anhelos.

El mundo se enfrenta en la actualidad a profundos desafíos y amenazas que exigen una dedicación especial. La lucha contra el terrorismo, la pobreza, la defensa del medio ambiente, o las recientes amenazas contra la salud mundial, requieren el desarrollo de la cooperación internacional.

Os pido, en definitiva, que os volquéis en la proyección exterior de España como país moderno, dinámico y solidario, comprometido con la defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos.

Termino mis palabras para agradecer a la Dirección, Claustro y Personal de esta Escuela su importante labor.

La sociedad española confía en el sentido de entrega y capacidad de trabajo de sus funcionarios diplomáticos, para la mejor defensa y promoción de los intereses de España y de todos sus ciudadanos en el exterior.

Una noble tarea en la que siempre podréis contar con el apoyo y aliento de la Corona.

Queda clausurado el Curso Académico 2002-2003 de la Escuela Diplomática.

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