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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega del Premio "Carlos V" a Mikhail Gorbachov

Cáceres(Monasterio de Yuste), 03.06.2002

P

ara mí es un honor, que agradezco, y un grato deber, que cumplo con satisfacción, venir a Yuste, atendiendo la invitación del Presidente de la Junta de Extremadura y del Patronato de la Fundación Academia Europea de Yuste, para entregar el Premio Carlos V de este año 2002.

Por eso quiero comenzar dirigiendo mi saludo muy cordial a los miembros del Patronato, al Sr. Mikhail Gorbachov, que recibe el Premio en esta edición, y a los ilustres Académicos que asisten a este acto.

Las piedras de este Real Monasterio y Palacio evocan la vida y la obra del Emperador, y el ejemplo, a la vez ético y estético, de quien escogió este lugar para su retiro. Pero, sobre todo, nos invitan a la reflexión sobre su pensamiento europeo, y su preocupación, para él tan decisiva, por la Europa que quiso, y por la que tanto luchó.

La Academia de Yuste renueva hoy aquel compromiso, con las ideas y acentos de un tiempo distinto. Gracias a la intuición de sus fundadores, y al apoyo de las instituciones, entre las que destacan la Junta de Extremadura y la Comisión Europea, contribuye a la construcción de una identidad europea vinculada a sus raíces históricas y culturales, y asume la tarea de convertir este patrimonio en algo vivo y actuante en nuestros días.

Cada uno de los sillones de esta Corporación, y las distinguidas personalidades que los ocupan, expresan la densidad de esta conciencia europea. Los primeros resumen sus raíces, clásicas y cristianas, humanistas y racionales. Las segundas prolongan y engrandecen su glorioso legado con la diversidad y la excelencia de sus trayectorias personales, científicas, culturales, políticas o intelectuales.

Permítanme decirles, en esta ocasión solemne, que sobre todo comparto sus ideales. Por convicción personal, por mi edad, como Heredero de la Corona y en cuanto llamado a cooperar en el futuro al desarrollo de Europa y de los principios que definen su trayectoria: la libertad y la justicia, la concordia y el progreso, la igualdad de oportunidades y la conciencia de una responsabilidad personal y colectiva.

En este sentido, pienso que nos espera una gran tarea: la de implicar la cultura en nuestro acaecer cotidiano sin vulgarizarla, pero haciéndola accesible a todos, procurando que todos participen en ella y de ella, prendiendo en el corazón de los europeos la ilusión que no muere, sino que permanece y da fruto.

Las profundas convicciones que alientan nuestra vocación europea confluyen plenamente en la figura de Mikhail Gorbachov, un hombre de anticipaciones, que asumió grandes riesgos para abrir nuevos caminos al mundo en que vivía y cuyas claves comprendía perfectamente, pues, como él mismo dijo, "nos hemos propuesto cambiar la situación moral y psicológica de la sociedad. No podemos seguir adelante sin cambios" .

El humanismo, la distensión y la transparencia son las herramientas con que afrontó su misión. "Queremos más apertura en los asuntos públicos en cada esfera de la vida", escribió. "La gente debe saber qué es bueno y también qué es malo, para poder combatir lo malo y multiplicar lo bueno. Así es como deben ser las cosas para que los ciudadanos puedan decidir con responsabilidad y libertad" .

Premio Nobel de la Paz en 1990, su peso histórico sobrepasa los límites de la antigua Unión Soviética. Los pueblos Bálticos y de Europa Central y del Este, y su futuro en la Unión Europea, así como la reunificación de Alemania, hito fundamental del proceso de construcción europeo, deben mucho a su apuesta por la libertad y la paz, que hoy continúa al frente de la Fundación que lleva su nombre.

Los españoles no olvidamos su papel en la Conferencia de Paz que se celebró en Madrid en 1991, e inició un camino para la solución del conflicto en Oriente Próximo, aún por desgracia inconcluso y en fase critica.

Gorbachov encarna también, es preciso recordarlo en esta ocasión, la aportación de Rusia a la cultura europea, tan decidida, no obstante los obstáculos que dentro y fuera se le opusieron, y que es un dato fundamental para la paz y la estabilidad europea.

Al expresarle mi reconocimiento, y felicitarle por esta distinción tan merecida, termino destacando su invitación al optimismo, que explica su temple en las ocasiones más difíciles: Y cito, "les doy una sugerencia, y es que nunca pierdan la esperanza. Siempre surgirán nuevas personas y nuevos líderes, pero no olvidemos que la única vía es la libertad y la democracia" .

Que así sea. Enhorabuena, y muchas gracias por su ejemplo y por la generosidad de su legado.

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