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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la Sesión Plenaria para la Aprobación del Diccionario Panhispanico de Dudas

La Rioja(San Millán de la Cogolla), 13.10.2004

T

an cercana la fecha del aniversario del Descubrimiento y recién regresados de una tierra que siente un resurgir de su parte de herencia hispana, en lengua y cultura, enriquecida con los colores, sabores y sonidos propios del Continente nuevo que la acogió, resulta especialmente significativo y oportuno tener la oportunidad de asistir hoy a vuestras deliberaciones y a la aprobación definitiva del Diccionario Panhispánico de Dudas.

Es para la Princesa y para mi un gran placer y una ocasión excepcional el poder participar en uno de los objetivos más brillantes y decisivos que estáis llevando a cabo, conjuntamente, las 21 Academias americanas y la Real Academia Española. Hacerlo en este entorno especialísimo de San Millán de la Cogolla, acogidos por la Fundación que me honro en presidir, añade a esta sesión y a estos actos una densidad histórica que convierte estos momentos en algo inolvidable. Deseo por ello, en primer lugar, agradeceros esta invitación y felicitaros a todos y cada uno muy efusivamente por la labor impresionante que habéis llevado a cabo.

Como ha recordado el Director de la Real Academia Española, D. Víctor García de la Concha, la Princesa y yo teníamos verdadero interés por vivir en directo la elaboración y procesos de vuestros trabajos. Desde mi experiencia en aquella sesión en que se presentó la Ortografía, también recordada por el Director, guardo el grato recuerdo de las tareas que realizáis con tanta inteligencia y eficacia; en ellas, habéis sabido combinar la solidez de unos proyectos a largo plazo, que exigen minuciosidad y excelencia, con la necesidad de resultados relativamente inmediatos que fortalecen la ilusión y la dedicación de todos vosotros, así como su reconocimiento por parte de la sociedad y de los patronos que apoyan generosamente tales proyectos. El impresionante catálogo de vuestras actividades y, muy especialmente, este Diccionario Panhispánico de Dudas que hoy nos ocupa, da buena cuenta de que vuestros objetivos se cumplen rigurosa y brillantemente y que la utilización de las nuevas tecnologías está permitiendo a las Academias un salto cuantitativo y cualitativo que repercute exponencialmente en beneficio de la lengua española y de sus 400 millones de hablantes que nos repartimos por el mundo.

En unas recientes declaraciones, George Steiner, el eminente filósofo y lingüista,  Premio Príncipe de Asturias y una de las voces europeas más respetadas, manifestaba su admiración por la esperanza y la energía que se palpan "al otro lado del Atlántico"; esperanza y energía  de las que, según él, participan sólo algunos países europeos, entre ellos España  porque -cito textualmente-: "España vive el gran milagro de la lengua española, que vuelve de América Latina como un boomerang. América Latina es hoy tierra de grandes escritores, poetas y novelistas que refuerzan la sensibilidad española con una especie de inyección de alegría y vigor" (Esprit, diciembre 2003).

Ese "gran milagro de la lengua española" a que se refiere Steiner es, en buena medida, una de las consecuencias del trabajo continuado, paciente, independiente, que habéis llevado a cabo en vuestras Academias a lo largo de casi dos siglos de relaciones estrechas a uno y a otro lado del Atlántico. Impresiona conocer la historia detallada de cada una de vuestras Corporaciones y de esa inteligente y fructífera interrelación que supisteis establecer por encima de las diferencias políticas y de cualquier recelo personal o colectivo en momentos difíciles de la situación general de nuestros países. Que en algunas delicadas etapas de nuestra historia común,  prácticamente solo vuestras Academias significaran el punto de conexión y una referencia estable para la preservación de la unidad de la lengua y de todo lo que ello representa, dice suficiente de vuestra generosidad, objetividad e independencia.

Cuando ya, desde mediados del siglo XIX, la Real Academia Española rendía homenaje al eminente gramático D. Andrés Bello y reimprimía, con su beneplácito, la Ortología como cuerpo de doctrina académica, haciendo suyo su contenido; o cuando, casi un siglo más tarde, en 1951, se aprueban los Estatutos para formar la Asociación de Academias, con un articulado verdaderamente ejemplar, en el que en su artículo 13, las corporaciones americanas declaran explícitamente que:

"Siendo, como lo es, puramente literario el fin de las Academias, su asociación entre sí y con la Española se declara completamente ajena a todo objetivo político, y en consecuencia, independiente, en todos conceptos, de la acción política y relaciones de los respectivos gobiernos"; o también cuando, ya en épocas recientes, afianzada  la democracia española, han proseguido de forma tan brillante vuestras conexiones y trabajos, como el que hoy nos congrega en San Millán, es obligado reconocer y agradecer el esfuerzo y el entusiasmo con los que habéis contribuido a ese "gran milagro de la lengua española", en palabras del sabio humanista Steiner. La vitalidad de nuestra lengua, su unidad básica y, al tiempo, esa rica flexibilidad y diversidad, a la que tan excelentemente os habéis referido,   hace de nuestro idioma en cada uno de vuestros países, esa riquísima "constelación de correspondencias trasatlánticas" que,  a partir de Rubén Darío, reconocía Carlos Fuentes como algo ya permanente entre nosotros.

Esa unidad básica del idioma que preserváis con vuestros trabajos no está reñida, pues, sino todo lo contrario, con el  dinamismo lingüístico que crean nuestros pueblos, del que sois, en hermosas palabras que os escuché en alguna ocasión, "notarios de la lengua" que los hablantes hispanos utilizan, transforman y recrean. Ni tampoco esa preservación está separada de la más inmediata actualidad, como demostráis con la utilización de los  potentes medios electrónicos de comunicación que habéis sabido  aprovechar al máximo en un tiempo asombrosamente corto. Si este espectacular Diccionario Panhispánico de Dudas es, como se ha visto, ejemplo de la excelencia, de la rapidez en la ejecución, del entendimiento profundo interacadémico, en beneficio de la lengua española, no lo son menos los demás proyectos que estáis llevando simultáneamente codo con codo a uno y otro lado del Atlántico: Desde el Instituto de Lexicografía, con esa renovación permanente de profesionales jóvenes americanos y peninsulares, al Diccionario de Americanismos, el Escolar,  la Gramática, y los demás proyectos que tenéis en el telar, "a toda marcha", diríamos coloquialmente. 

Poder conjugar la sabiduría acumulada en largos años de estudio y de reflexión siempre despierta,  con los métodos y modelos de la lingüística computacional, así como con la práctica de una ingeniería lingüística que da soluciones a problemas concretos, os convierte en sabios pioneros bien situados en la realidad acelerada y apasionante de nuestros tiempos. Pocas veces tradición e innovación están en una tensión armónica tan enriquecedora como la que vosotros representáis.

Os damos por ello, la Princesa y yo, nuestra felicitación más sincera y nuestro mayor estímulo para proseguir en la obra tan bien emprendida. Espero reencontrarnos el año próximo, año del Cuarto Centenario de la publicación del Quijote, y por tanto fecha especialmente significativa para tener en nuestras manos, ya impreso, este Diccionario Panhispánico de Dudas, ejemplo de excelencia, tesón y hermanamiento de vuestras corporaciones.

Muchas gracias.

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