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Palabras de S.A.R. el Príncipe de Asturias en la Inauguración del VII Congreso Español de Ciencia Política y de la Administración

Madrid, 21.09.2005

A

ntes de nada quisiera dar las gracias, en primer lugar a la Asociación Española de Ciencia Política y de la Administración, por su amabilidad al invitarme a presidir la inauguración formal de este Congreso, ahora en su séptima edición, que tan diligentemente organiza prácticamente desde que se creara la Asociación en 1993. Aprecio mucho poder estar entre vosotros y dirigiros unas palabras, aunque tan solo sea para esta sesión inaugural, y sobre todo poder escuchar las reflexiones comprometidas, valientes y profundas del profesor Giovanni Sartori, al que dentro de unas semanas tendré el honor de entregar en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Mi gratitud también va dirigida a la Universidad Complutense de Madrid por acogernos hoy en su Paraninfo y que tanto nos inspira a los que nos sentimos siempre cercanos a la Universidad. "Comprender la realidad política para organizar mejor nuestra convivencia" podría ser el lema que ya desde Aristóteles ha guiado a esta línea de pensamiento que hoy llamamos Ciencia Política. En virtud de mi condición de Heredero de la Corona y por la inquietud muy temprana que todo lo público y relativo a la organización de nuestra convivencia ha despertado en mí, no hace falta que os diga cuánto es el interés que tengo por dicha disciplina. Además de lo cerca que, desde siempre, he vivido la intensidad política de nuestra sociedad, tuve la oportunidad de familiarizarme más con la Ciencia Política durante mi paso por la Universidad Autónoma de Madrid primero, y por la Universidad de Georgetown después, ya con el rigor y la profundidad propios de esos Centros Universitarios. Por tanto, mi presencia aquí también adquiere una connotación interesada: todo lo que aquí se hable o debata tiene y tendrá mucho impacto en el manejo y gestión del interés general de la sociedad española; y eso naturalmente me importa mucho.Estudiar las bases de la convivencia humana con un impulso transformador enseguida condujo al establecimiento de un razonamiento autónomo, que permitió generalizar y ordenar el conjunto de hechos e instituciones de la política dentro de una organización sistemática, desembocando en una ciencia social madura. El conocimiento así adquirido no sólo contribuye a alimentar las necesidades de organización y funcionamiento de todas las instancias de decisión política; también participa de ese carácter "reflexivo" e "ilustrativo" que tienen todos los estudios sociales.De ahí la responsabilidad que tenéis quienes os dedicáis a la investigación politológica. Vuestro trabajo contribuye a que los ciudadanos puedan acceder a un mejor juicio de la política práctica y de nuestro orden institucional, y a una mejor comprensión del sistema político en el que vivimos. El tema central que preside este Congreso, La Democracia y el Buen Gobierno, es bien expresivo de esa combinación entre los dos fines principales que ha perseguido la Ciencia Política moderna: el conocimiento científico y el impulso por acceder a una sociedad bien ordenada y más perfectible, dimensiones ambas que se dan en el propio concepto de Democracia.La Ciencia Política como disciplina académica autónoma, que nace en Estados Unidos a comienzos del siglo pasado, se caracterizó precisamente por estar ligada al estudio de la Democracia. Curiosamente, el vínculo entre Ciencia Política académica y Democracia está también en el origen de la profesionalización de esta disciplina en España, corriendo en paralelo al proceso de transición que dio lugar a nuestra Constitución. El enorme desafío que significó la construcción de nuestra Democracia convirtió al proceso de transición español en uno de los hechos más relevantes de nuestra joven Ciencia Política; y no puede ignorarse la importante contribución que prestasteis los politólogos españoles a la familiarización y socialización de los ciudadanos con todas y cada una de las dimensiones que entran en el concepto y en la práctica democrática. Los procesos de transición y consolidación democrática, probablemente, fueron el principal objeto de estudio de aquellos primeros años del despegue de la Ciencia Política española.La propia disciplina ha protagonizado su despliegue académico en más de treinta Universidades españolas y su homologación internacional, al compás de la democratización de nuestra sociedad, a la que varias generaciones de politólogos habéis contribuido tanto con vuestro trabajo y vuestro compromiso. Por ello, quiero dirigir una sincera felicitación a todos los politólogos que, por cuenta propia, en las Administraciones Públicas o el mundo académico, o desde los medios de comunicación, ejercéis esta actividad profesional, de tanta relevancia para el desarrollo y el progreso político de España.Todos somos conscientes de que la realidad y la teoría nos proporcionan una enseñanza: que la existencia de una cultura democrática constituye uno de los elementos básicos para fortalecer el marco de convivencia que consagra nuestra Constitución. Una Constitución que ha alumbrado una sociedad moderna, dinámica, libre, plural y solidaria, y a la que todos los españoles debemos el más largo y fecundo período de estabilidad política, desarrollo económico y progreso social de nuestra Historia. Un lugar muy destacado en la creación y consolidación de esa cultura os corresponde a los politólogos, como científicos de la política. De vuestro compromiso con el avance democrático de nuestra sociedad dan cuenta el medio millar largo de ponencias que ya habéis empezado a discutir esta mañana en los grupos de trabajo, las que ya habéis discutido en los seis congresos anteriores que han ido jalonando la década larga de vuestra vida corporativa, los doce números de vuestra prestigiosa revista y la amplia bibliografía que acumula vuestra comunidad científica. Este Congreso servirá, sin duda, como cauce importante para una comunicación intelectual crítica y sistemática, de la que todos nos beneficiaremos. La sociedad española agradece y necesita vuestro quehacer para seguir enriqueciendo nuestra cultura democrática y comprender nuestra complejidad, para ilustrar a ciudadanos cada vez más conscientes de sus derechos y deberes, reflexivos, responsables y participativos; para mejorar, en definitiva, la calidad de nuestra convivencia en Democrática.Os aliento a mantener viva vuestra probada capacidad profesional, y os invito a seguir trabajando con ahínco y dedicación, siempre en busca del bienestar de nuestra sociedad y de la prosperidad de España. Muchas gracias.

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