Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Activitats i agenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Finlandia Urho Kekkonen y al pueblo finlandés

Madrid, 10.12.1978

S

eñor Presidente, es un alto honor y una viva satisfacción, tanto para la Reina como para mí, el acogeros hoy y expresaros los sentimientos de afecto y admiración que os damos la bienvenida a nuestro país.

Por primera vez, un Presidente de Finlandia visita oficialmente España, lo que constituye un acontecimiento de importancia relevante y que reviste una honda significación.

Llegáis a España, señor Presidente, en un momento que con justo título podemos calificar de histórico. Hace sólo cuatro días que el pueblo español, en un acto de suprema libertad colectiva, ha elegido el camino de su futuro y el marco jurídico de su convivencia al aprobar la carta fundamental que ha de regirnos como Estado social y democrático de derecho.

Esta Constitución supone una afirmación de voluntad para un proyecto de vida en común que nos ha de llevar, en el trabajo y en el esfuerzo, hacia nuevas y más elevadas metas de progreso en libertad, justicia, igualdad y pluralismo.

Sois, por consiguiente, entre los estadistas de los países amigos, el primer testigo presencial de una nueva vida política que los españoles inauguramos con la esperanza, con la certeza, de haber establecido finalmente firmes bases políticas de nuestro futuro.

Señor Presidente, Finlandia es un país joven que, sin embargo, hunde sus raíces y sus características étnicas y lingüísticas en un pasado remoto y venerable; aquel pasado de héroes legendarios, cuya expresión poética, recogida por Elías Lonnroth en vuestro gran poema nacional, el Kalvala, sirvió también de inspiración a Jan Sibelius, uno de los más insignes compositores sinfónicos de nuestro siglo.

Vuestra nación ha sabido construir su vida independiente sobre fundamentos sólidos, que le han permitido un acelerado progreso.

Ante nuestra imaginación de europeos meridionales, ese país moderno y adelantado aparece al mismo tiempo rodeado de todo el prestigio romántico del norte lejano, con su extensa geografía esmaltada de bosques, lagos y caudalosos ríos, con su población activa, seria, laboriosa y enérgica.Su alto nivel cultural y sus notables realizaciones en campos como el de la arquitectura y el urbanismo sitúan a Finlandia en un puesto de primer plano y de renombre mundial, con un estilo propio y peculiar, especialmente adaptado a las necesidades de la urbanística moderna.

Aunque nuestros dos países están relativamente distantes y han seguido trayectorias históricas dispares, no faltan las semejanzas que pueden inspirar coincidencias en nuestro modo de ver el mundo, por estar situados en las extremidades del mismo continente y próximos a zonas estratégicas sobre las que se proyectan poderosos intereses.

Intereses que debemos tomar en consideración, cada uno en forma coherente con su propia e independiente posición en el ámbito internacional.Por ellos damos tanta importancia al mantenimiento de la distensión y a la creación de la confianza y la solidaridad entre las naciones.

Helsinki fue en 1975 la sede de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Los esfuerzos de vuestro gobierno, señor Presidente, el impulso y la inspiración que usted mismo aportó en la etapa preparatoria y durante la conferencia hicieron posible el éxito final de lo que por algún tiempo se juzgó irrealizable, y la adopción unánime del Acta Final, uno de los grandes documentos del derecho internacional contemporáneo, que justamente ha quedado asociado en su denominación al nombre de vuestra capital.

El Acta de Helsinki consagró unos principios para la ordenada convivencia internacional y estableció unas medidas prácticas para su aplicación, que han abierto el camino para una nueva etapa de las relaciones entre los Estados y entre los pueblos.

El respeto de esos principios y el desarrollo de esas medidas requieren, sin embargo, un esfuerzo continuado y una voluntad política inequívoca de todos los Estados miembros de la Conferencia.

España, que será en 1980 la sede de la segunda reunión de las previstas en el Acta Final para asegurar la continuidad del esfuerzo común, dará su contribución decidida y su firme empeño al servicio de esa finalidad.

La experiencia de Finlandia es un elemento precioso para nosotros al desempeñar tan delicada responsabilidad.

Permitidme, señor Presidente, que, al rememorar el período preparatorio de la Conferencia de Helsinki, evoque también el viaje que la Reina y yo hicimos a vuestro país en junio de aquel mismo año de 1975, siendo Príncipes de España.

Todavía están presentes en nuestro recuerdo, y lo estarán siempre, aquellos días pasados en vuestra compañía, rodeados de tantas atenciones y muestras de aprecio por parte de las autoridades y del pueblo finlandés.

Quiero expresaros de nuevo, señor Presidente, nuestro más vivo agradecimiento por la acogida, tan cordial y sincera que nos dispensasteis en aquella ocasión, y que ha creado entre nosotros vínculos de perdurable afecto y personal estima.

Durante nuestra estancia pudimos advertir el alto nivel de progreso y de bienestar que habéis alcanzado, y las grandes esperanzas de futuro que ofrecen vuestras jóvenes generaciones, con las que pudimos entrar en contacto directo durante nuestra visita a la Universidad de Helsinki, heredera de una tradición académica de más de tres siglos de antigüedad.

Asimismo pudimos comprobar entonces que nuestros dos países comparten muchos valores e ideales comunes, y tienen ante sí un ancho horizonte de cooperación, tanto para la diversificación y el enriquecimiento de sus relaciones bilaterales como para aportar juntos una contribución valiosa a empresas de interés general.

Nuestras relaciones continúan desarrollándose de una manera satisfactoria, aunque susceptible de intensificación en algunos aspectos, como el de los intercambios comerciales.

Estos pueden verse favorecidos como consecuencia de recientes avances logrados en el contexto multilateral entre España y los países de la Asociación Europea de Libre Comercio, precisamente en el período en que la presidencia de esa entidad corresponde a Finlandia; avances que han plasmado ya en la rúbrica de un acuerdo de libre cambio, que permitirá un incremento de la cooperación entre España y los países de la EFTA.

Hay un renovado interés recíproco en el ámbito cultural y de intercambios universitarios, y se encuentra en preparación un acuerdo marco, que muy pronto puede ser una realidad.

Debemos intensificar los contactos entre los ciudadanos de nuestros países, pues la relación personal es, en todos los niveles, un elemento decisivo para la amistad y la confianza entre las naciones.

Por ello, señor Presidente, esta visita vuestra a España, que tanto nos honra, y la ocasión excepcional en que tiene lugar, son garantía segura de un acercamiento entre dos pueblos llamados a entenderse, a trabajar juntos desde los confines septentrional y meridional de la vieja Europa, para desterrar de ella la desconfianza, el temor y los egoísmos nacionales, para imprimirle un nuevo espíritu de vida en común y una nueva esperanza.

Levanto mi copa por la prosperidad y el bienestar de la noble nación finlandesa, por su gobierno, y por la ventura personal de su digno Presidente.

Tornar a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+