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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Túnez Ben Alí y al Pueblo Tunecino

Túnez, 09.11.1994

S

eñor Presidente, señora de Ben Alí, señoras y señores, la Reina y yo queremos expresaros nuestro sincero agradecimiento por su amable invitación a efectuar una visita oficial a vuestro bello país y por el caluroso recibimiento que se nos ha tributado desde el momento mismo de nuestra llegada.

En el pasado tuvimos el honor de disfrutar por vez primera de la belleza de las tierras y patrimonio de su país, y de la generosa hospitalidad de sus gentes. Con la misma intensidad que entonces, Túnez vuelve a hacer aflorar en nosotros una neta impresión de proximidad y familiaridad. Nuestros dos países de conocen y tratan desde antiguo y juntos hemos habitado las riberas del mismo mar y abierto las múltiples rutas surcando sus aguas. Todavía perviven en nuestro suelo las huellas del genio político-militar y avanzada organización social de los cartagineses.

Más adelante, Al Andalus y Al Magreb fueron unidad, como brillantes pilares occidentales de la gran civilización árabe y musulmana. En vuestro país se rinde generoso homenaje al variado y enriquecedor aporte de los hispano-musulmanes que en el siglo XVI vieron en las tierras tunecinas una prolongación natural de sus paisajes y formas de vida.

De inmediato percibimos la impronta mediterránea que en la personalidad de nuestros dos pueblos ha marcado una historia multisecular. Esta cultura compartida es un valor precioso. En torno a ella, Túnez y España pueden contribuir valiosamente a hacer del Mediterráneo un lugar seguro y próspero.

Es éste sin duda, uno de los grandes retos que afrontamos en los albores del siglo XXI.Señor Presidente, la Conferencia de Madrid dio un renovado impulso al proceso de paz en Oriente Medio, que más tarde se ha ido concretando, con el decidido esfuerzo de todos, en la firma de los Acuerdos de Washington, El Cario y Arava. Pese a la propia complejidad del proceso, éste parece encontrarse ya en una vía de progreso sostenido que deberá desembocar en una solución de paz y estabilidad para toda la región.

No se puede pasar por alto el papel destacado que Túnez ha tenido en estos acontecimientos, partiendo de su generosa acogida de la Organización para la Liberación de Palestina en momentos muy difíciles. La solidaridad tunecina con la causa de la nación árabe se ha demostrado asimismo en los años que albergó la sede de la Liga de Estados Arabes.

Nuestros dos países son expresión formal de esa síntesis plural que es el Mediterráneo. Túnez y España comparten una misma fe en el diálogo permanente y la puesta en marcha de mecanismos concretos de cooperación como mejor fórmula para desactivar los focos de tensión presentes y futuros en nuestra cuenca mediterránea y convertirse en un ámbito de paz, solidaridad y progreso, que aleje el miedo de lo incierto y garantice con serenidad el bienestar y el porvenir de las poblaciones mediterráneas.

El futuro inmediato brindará la ocasión de reforzar esta comunidad de acción a través de la Conferencia entre la Unión Europea y sus asociados mediterráneos. España está dispuesta a trabajar activamente para que la Conferencia sea la plataforma de lanzamiento de un proceso de cooperación estructurado y ambicioso.

España sigue con interés el papel impulsor desempeñado por Túnez en su dimensión magrebina y africana. Su reciente presidencia de la Unión del Magreb Arabe ha sido un ejemplo de tenacidad y perseverancia en llevar hacia adelante este proceso de integración regional que, pese a las dificultades coyunturales, España seguirá apoyando.

Su país ejerce actualmente la presidencia de la Organización de la Unidad Africana. En junio pasado Túnez organizó con brillantez la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OUA y todos tenemos presentes sus iniciativas en favor de una estrategia internacional global para el desarrollo de Africa así como su llamamiento al apoyo del mecanismo con arreglo de conflictos de la propia organización.

Señor Presidente, en el ámbito de las relaciones bilaterales nuestros dos países encaran con esperanza el futuro. Vuestra visita oficial a España nos dio la ocasión de renovar el marco convencional de nuestras relaciones.

En el terreno de la cooperación científica y técnica, la Comisión Mixta que se reunirá el año próximo deberá hacer balance de todo lo realizado hasta ahora y examinar nuevos campos de actuación.

Mencionaré únicamente nuestra satisfacción por los trabajos que se desarrollan en Túnez para la restauración de monumentos de origen hispánico y los relativos a la ordenación del territorio.

En lo cultural, nuestros dos países trabajan para lograr un mejor conocimiento mutuo de nuestro patrimonio y valores respectivos, aprovechando todos los elementos de nuestra común cultura mediterránea. En su tarea de difundir la lengua y la cultura españolas en Túnez, el Instituto Cervantes, que se inaugura mañana en esta capital, contribuirá a lograr aquellos objetivos.

La cooperación económica y financiera es otro de los pilares básicos de nuestra relación bilateral. En los últimos tiempos las relaciones económicas han alcanzado una velocidad más ajustada a los tiempos que corren y cada día es mayor la presencia de empresas españolas en diferentes proyectos de cooperación y desarrollo en Túnez. Ello permite ser optimistas ante las perspectivas de incremento de dicha cooperación en sectores tales como infraestructuras, transporte o construcción naval.

Señor Presidente, desde España percibimos con satisfacción la incorporación de elementos nuevos de pluralismo democrático a la vida parlamentaria de Túnez, y compartimos su interés por asegurar el desarrollo político, económico y social de la sociedad tunecina. Los valores de la democracia son compatibles con los tradicionales y contribuyen a facilitar la modernización de las estructuras económicas y una mayor transparencia de la gestión política. Podéis contar con el pleno apoyo de los españoles a la tarea de reforzamiento del Estado de derecho y a la promoción de los derechos humanos.

La intensificación progresiva de nuestras relaciones bilaterales, basada en la comunidad de intereses, prepara el inicio de una nueva era. Se ha cumplido hace poco el segundo centenario del Tratado de Paz hispano-tunecino de 1791, desde cuya fecha nuestros dos países no han conocido el conflicto.

Recogiendo el testigo histórico, ha llegado el momento de dar un impulso decidido para dotar a las relaciones bilaterales de una dimensión cualitativamente mejorada. Su marco ideal habrá de ser el futuro Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre España y la República tunecina.

La Declaración política que mañana firmarán los dos Ministros de Asuntos Exteriores constituirá el punto de arranque para la elaboración conjunta de ese nuevo marco institucional, expresión solemne de una renovada voluntad de relación y convivencia acorde con los retos del futuro.

Señor Presidente, permítame proponer un brindis por la ventura personal de Vuestra Excelencia y de vuestra esposa, por la felicidad y prosperidad del pueblo tunecino y por la amistad entre Túnez y España.

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