Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Activitats i agenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey a los participantes en el X Congreso Nacional de Medicina, Higiene y Seguridad en el Trabajo

Granada, 14.11.1984

E

n este acto inaugural del X Congreso Nacional de Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo, quisiera que mis palabras fueran, ante todo, la expresión de un sentimiento que, con seguridad, compartimos todos los presentes, el de la honda preocupación sentida por el grave problema de la siniestralidad laboral.

Cada año se producen en España miles de accidentes de trabajo como consecuencia de los cuales muchos hombres y mujeres sufren heridas y algunos mueren o quedan inválidos, realidad ésta cuyo profundo significado, también económico, pero sobre todo social y humano, no puede disimularse por la frialdad de las estadísticas, sino que ha de constituir una llamada permanente a la sensibilidad colectiva de cualquier sociedad civilizada, que de ningún modo debe quedar sin una respuesta de cuya rapidez, adecuación a la realidad y eficacia, todos debemos sentirnos responsables.

No ofrece ninguna duda que, entre los graves problemas de todo orden que afectan al mundo del trabajo, los accidentes laborales y las enfermedades profesionales, ocupan un lugar destacado por cuanto constituyen agresiones directas a uno de los derechos más elementales y primarios del trabajador: el derecho a la vida, a la salud y a la integridad física. Y ello hace imperiosa la necesidad de una acción constante en el estudio, perfeccionamiento y aplicación práctica de todas las medidas posibles de prevención y protección contra los riesgos inherentes a la actividad laboral.

Esta tarea noble en la que los asistentes al Congreso que hoy inauguramos se encuentran implicados desde distintas parcelas de actividad, requiere una actualización constante y una permanente atención a las circunstancias que caracterizan la realidad de cada momento, condicionando tanto el hecho mismo determinante del riesgo como la actitud que ante él se adopte por los protagonistas de la relación de trabajo.

De este modo, en el concreto momento histórico que vivimos, la rapidez de la evolución tecnológica por un lado y la situación de crisis económica por otro, constituyen dos factores cuya incidencia en la problemática de la seguridad y la higiene en el trabajo no es posible desconocer.

Es evidente, a la vista de algunos de los temas que van a ser abordados en este Congreso, que la necesidad de dar respuesta a los problemas nuevos que la realidad de una sociedad altamente tecnificada plantea en el mundo del trabajo, ha sido conscientemente considerada a la hora de programar sus actividades.

Y es igualmente seguro que no podrá estar ausente en el fondo de las reflexiones conjuntas que estos días se van a llevar a cabo, el condicionamiento que sobre la materia ejerce, de forma inevitable, el fenómeno de la crisis económica y la necesidad de impedir que el continuo avance en la lucha contra los riesgos del trabajo se detenga o retroceda a causa de los obstáculos derivados de una situación económica determinada.

La magnitud del problema de la siniestralidad laboral y la complejidad que encierra por la incidencia sobre él de factores de índole muy diversa, tecnológicos, económicos, sociales e incluso culturales, hacen que una prevención eficaz no pueda ser adoptada, en la actualidad, mediante la acción aislada de grupos de especialistas que realicen la elaboración y aplicación de normas técnicas encaminadas a la disminución del riesgo.

Es preciso que junto a esa labor, primordial y necesaria, se produzca una verdadera movilización de todos los estamentos sociales que por su función específica, por su implicación en el mundo del trabajo o por los conocimientos o medios que puedan aportar, sean capaces de contribuir en una labor preventiva en la cual la participación y la colaboración de todo resulta cada día más imprescindible.

Por ello, debe ser motivo de satisfacción para todos, constatar la presencia en este congreso de representaciones de la administración pública, empresas, organizaciones sindicales y empresariales, universidades, colegios profesionales, mutuas patronales y, en resumen, de cuantas instituciones y estamentos de la sociedad española tienen algo que aportar a las tareas que en él se van a desarrollar.

Porque esta participación es prueba de un alto grado de sensibilización de nuestra sociedad ante la importancia del tema que va a ser objeto de estudio, y esperanza de un ininterrumpido avance en el camino de la prevención contra los riesgos derivados de la actividad laboral.

Que los mejores logros en este camino sean el resultado fructífero del programa de trabajo que se han marcado para estos días.

Queda inaugurado el X Congreso Nacional de Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo.

Tornar a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+