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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega de Diplomas de Estado Mayor

Madrid, 28.02.1985

U

na nueva promoción de Estado Mayor se incorpora a partir de hoy al importante servicio que esta actividad encierra. No sólo en mi nombre, sino también en el del pueblo español y de sus Fuerzas Armadas, a quienes con abnegación servís, deseo felicitaros por el esfuerzo realizado y por la superación final de las pruebas académicas.

En esta nueva etapa que se abre para vuestra labor, estoy seguro que cumpliréis vuestro deber con total y eficaz dedicación.

La defensa de la paz y de la unidad de España, el respaldo de su libertad democrática y de las instituciones del Estado, requieren por parte de todos vosotros una puntual y sacrificada actitud. Y no dudo que la promoción que ya constituís, unida y esperanzada ante las próximas tareas que se os encomienden, se alineará con las que os precedieron en el más riguroso y acendrado servicio a la patria.

Quiero destacar, una vez más, el alto nivel de las enseñanzas que aquí se imparten y el elevado espíritu que han convertido a esta Escuela en un tradicional y decisivo centro de preparación superior para nuestros cuadros.

Agradezco la preparación y entusiasmo del General director del centro y del resto de los profesores que velan porque en ningún momento decaiga el alto nivel de exigencias de las enseñanzas que aquí se proporcionan.

Los que desde hoy os vais a incorporar a las tareas del servicio de Estado Mayor podéis estar orgullosos de la función que asumís y en la que habréis de probar cada día la capacidad de nuestras Fuerzas Armadas para estar a la altura que requiere la compleja misión que incumbe a los ejércitos. Modernizar nuestras estructuras, establecer y desarrollar los organigramas que se precisan, son objetivos como ya he señalado en otras ocasiones- por los que debéis trabajar sin descanso. Pero ninguno de estos propósitos será alcanzado si las enseñanzas recibidas no se aplican con la más estricta fidelidad a nuestros valores de soldados.

La disciplina, la colaboración y la iniciativa en aras de un perfeccionamiento continuo, debe acompañarnos siempre.

Felicito sinceramente a los profesores de este curso por el éxito conseguido. De la misma manera, felicito también a vuestros familiares que han compartido los esfuerzos y ahora también disfrutan con vosotros la satisfacción que os embarga por la superación de las pruebas.

A los militares de otras naciones que han convivido con vosotros y llevan el bagaje de conocimientos aquí recibidos, les doy también mi cordial enhorabuena y esto seguro que los lazos de compañerismo y amistad ahora alcanzados servirán en el futuro para el entendimiento más profundo de nuestros respectivos países. Con ellos lucharemos por la paz del mundo, la civilización y la cultura comunes.

Muchas gracias.

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