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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Checoslovaquia Gustav Husak y al pueblo checoslovaco

Praga, 08.07.1987

S

eñor Presidente, en nombre de la Reina y en el mío propio, deseo agradeceros vuestras amables palabras, así como la afectuosa acogida que nos habéis dispensado en esta nuestra primera visita a Checoslovaquia, y expresaros nuestra satisfacción por encontrarnos en esta hermosa e histórica ciudad de Praga.

Nuestros dos países han coincidido muchas veces a lo largo de la historia en la tarea común de configurar la identidad europea. La Reconquista española y la lucha del pueblo checoslovaco por su independencia son ejemplos de ese paralelismo, ejemplos que se han concretado en numerosos puntos de encuentro en su pasado común: baste mencionar la alianza entre los Reyes Ottakar II de Bohemia y Alfonso X el Sabio de Castilla, el viaje a la Península Ibérica de León de Rozmital, en misión de paz del Rey Jorge de Podebrady, o la elección al trono de Bohemia de Fernando I de Habsburgo, segundo de los nietos de los Reyes Católicos.

Si en el siglo XV el Reino de Bohemia era el motor de Europa central, el de España acometió una de las empresas más gloriosas de la historia con el descubrimiento del continente americano, una gesta que permitió a Europa entrar en contacto con nuevos pueblos y civilizaciones, lo que iba a dar una nueva dimensión al hombre y al mundo.

Dentro de cinco años, en 1992, se celebrará el V Centenario de ese magno acontecimiento con una exposición universal, cuya sede europea estará en Sevilla. España se honraría en poder contar con la valiosa presencia de Checoslovaquia en este importante acontecimiento. Ello, al mismo tiempo que subrayaría aún más lo que tuvo de proyección europea la empresa del descubrimiento, daría un nuevo impulso a la cooperación, ya reemprendida, entre nuestros dos países.

Señor Presidente, la contribución de nuestros pueblos al acervo cultural europeo merece una referencia especial. Salamanca funda su Universidad en el siglo XIII y la Universidad Carolina de Praga nace en el XIV. Ambas se encuentran entre las primeras de Europa, que no sería la misma sin las aportaciones efectuadas por aquellos focos de ciencia y los que fueron surgiendo en la eclosión del Renacimiento.

Con el paso del tiempo, nuestros dos pueblos han contribuido con sus obras a la creación de unas señas de identidad indelebles que, por encima de los diferentes sistemas socioeconómicos, definen ese espacio cultural y no sólo geográfico llamado Europa.

Señor Presidente, España es hoy una democracia basada en el respeto de las libertades individuales y colectivas y en la plena participación política, que aspira a asentar una convivencia segura y pacífica y alcanzar cotas cada vez más altas de desarrollo económico y bienestar social.

El año pasado, mi país ingresó como miembro de pleno derecho en las Comunidades Europeas y, por voluntad popular, ha decidido permanecer en la Alianza Atlántica, en los términos propuestos por el gobierno. Por historia y por voluntad presente, mantiene relaciones fraternales con los pueblos de Iberoamérica, con los que nos unen profundos vínculos culturales y étnicos. Además España tiene una importante dimensión mediterránea, lo que nos incita a trabajar sin desmayo para que esa cuenca vuelva a ser foco de cultura y prosperidad en vez de confrontación y conflicto.

Por añadidura, España cree que la cooperación entre países con diferentes sistemas sociales no es sólo posible, sino necesaria, para una convivencia provechosa basada en el respeto mutuo, y encaminada al reforzamiento del orden internacional.

En este sentido, España trabaja, en las Naciones Unidas y en los demás foros internacionales, por fomentar la confianza y la distensión, teniendo la paz, la seguridad y la cooperación como máximos objetivos de su política exterior.

Señor Presidente, mi país se esfuerza por incrementar los contactos bilaterales y multilaterales entre todos los países de Europa, tratando que, mediante el diálogo y la cooperación, disminuyan los elementos de división en nuestro continente.

Una prueba de ese esfuerzo es su activa participación en el proceso de la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa y, de forma especial, en la reunión de Madrid, celebrada entre 1980 y 1983, que consiguió relanzar el proceso de la distensión que atravesaba momentos difíciles. España concibe la Conferencia como un todo armónico en el que se debe avanzar progresiva y paralelamente en sus tres capítulos principales: la seguridad, la cooperación y los derechos humanos.

En el plano de la seguridad, el documento final de la Conferencia de Estocolmo sobre medidas de confianza militar es un paso muy importante, que debe abrir camino a otros más ambiciosos en el campo del desarme. En este sentido, hemos visto con satisfacción y esperanza la reanudación del diálogo entre las grandes potencias en Ginebra y Reykjavik y confiamos en que las ideas y propuestas allí presentadas puedan cristalizar en acuerdos en un futuro próximo.

Por su parte, la cooperación económica, comercial, tecnológica y turística crea los vínculos que permitan alcanzar un mejor entendimiento entre los pueblos y un mayor grado de prosperidad y paz en los treinta y cinco países participantes.

En última instancia, en la base del concepto mismo de entendimiento entre los pueblos y, más aún en la del propio concepto de seguridad, está la idea de los derechos humanos.

Sólo mediante la afirmación y el respeto de los derechos humanos en todas partes podrá darse una base firme y estable a la convivencia entre los pueblos.

Hoy y aquí, desde el mismo corazón de Europa, queremos recordar su carácter de empresa intelectual y moral: si nuestro pequeño continente ha llegado a ser grandioso, ha sido por la dimensión humana que ha sabido imprimir a sus obras.

Señor Presidente, en lo que se refiere a las relaciones bilaterales, nuestra visita, que es también la primera que unos Reyes de España efectúan a Checoslovaquia, coincide con el décimo aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre nuestros dos Estados.

En estos diez años, se han intercambiado visitas, se han firmado acuerdos y se han sentado las bases para una cooperación mutuamente ventajosa.

Si las relaciones políticas y culturales pueden considerarse satisfactorias, las económicas deberán incrementarse hasta situarse a la altura del potencial industrial de nuestros dos países. En esa dirección se está trabajando y habrá aún que redoblar los esfuerzos por ambas partes.

Quisiera concluir, señor Presidente, expresando el deseo y la esperanza de que esta visita sirva para impulsar la comprensión y la cooperación entre nuestros dos pueblos, así como la causa de la paz, la justicia y la libertad en Europa y en todo el mundo.

Con este espíritu, que preside nuestro ánimo en el acercamiento al pueblo checoslovaco, levanto mi copa por vuestra ventura personal, por la prosperidad y progreso de vuestro pueblo y por el futuro de las relaciones entre Checoslovaquia y España.

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