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Palabras de Su Majestad el Rey a los miembros de la Agrupación Madrid al regresar de Bosnia

Madrid, 05.05.1994

S

oldados de la Agrupación Madrid, sed bienvenidos a España tras el cumplimiento de la misión que la comunidad internacional nos ha encomendado y que durante estos meses tan ejemplarmente habéis llevado a cabo: la ayuda humanitaria y toda acción posible en favor de la paz en el dramático escenario de guerra de Bosnia-Herzegovina, dentro de la más estricta neutralidad.

El reconocimiento a vuestra labor ha ido aumentando día a día con las noticias que nos informaban de que la misión de socorro que habéis estado realizando, especialmente con los más débiles, llegaba puntualmente a enfermos, heridos y refugiados, a los que habéis hecho partícipes, no sólo de vuestras raciones de campaña, sino de lo mejor de vosotros mismos, vuestra generosidad y vuestro espíritu de paz y de solidaridad, un aliento de esperanza en aquella tierra de sufrimiento.

Habéis desarrollado vuestra misión de ayuda en un duro invierno y en una fuerte escalada de violaciones masivas de los derechos humanos.

Habéis vivido la retención de vuestros compañeros observadores, españoles y de otras nacionalidades, y visto seriamente dificultada la libertad de movimientos de vuestras columnas de socorro.

Una ininterrumpida secuencia de horrores, sufrimiento y muerte en medio de infames actitudes, ha herido vuestra sensibilidad humana y castrense.

Pero el mayor sacrificio que España paga en su acción decidida de asistencia a las víctimas de esta sórdida guerra, es la pérdida de su propios hijos.

Con especial y contenida emoción, recordamos al capitán Fernando Alvarez Rodríguez, que halló la muerte desactivando minas.

Lección magistral que no se recibe de las academias ni escuelas, sino de estos hombres singulares que ofrecen sus vidas en su vocación de salvar otras.

Mi cariño y mi abrazo a sus seres más queridos.

También tengo un especial recuerdo para los heridos de la Agrupación Madrid, a quienes deseo un pronto y total restablecimiento.Estamos persuadidos y sentimos el orgullo de tener los mejores soldados, los que construyen la paz.

A su paso por aquella tierra han ido dejando la huella del consuelo y la esperanza y el recuerdo de España como una noble nación. El puente Dreznica ahora se llama Puente Delgado, en memoria del Sargento Delgado y de los tres caballeros legionarios paracaidistas de la Agrupación Canarias, que allí dejaron su vida en favor de la de otros. Celebro mucho que, dentro de unos días, allí mismo, se descubra una placa que perpetúe aquella acción generosa.Desde aquí dirijo mi aliento y afecto a cada uno de los componentes de la Agrupación Córdoba.

Mucha suerte, pues, y mis mejores deseos de éxito en el cumplimiento de su misión a nuestros compañeros que os han relevado.

Deseo felicitar también a la Armada, al Ejército del Aire y a la Guardia Civil, por la importante labor de apoyo que están llevando a cabo.

Hombres y mujeres de la Agrupación Madrid, de nuevo en el nombre de España y en el mío propio, bienvenidos y gracias.

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