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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Rusia Boris Yeltsin y al Pueblo Ruso

Madrid, 11.04.1994

S

eñor Presidente, me complace de manera muy especial daros la bienvenida en esta visita de Estado como Presidente de Rusia.

Saludamos hoy al primer Presidente elegido democráticamente de la Federación Rusa, y a quien supo responder con decisión y voluntad política a la necesidad histórica de encabezar el esfuerzo colectivo de los demócratas rusos hacia la instauración del Estado de derecho y la economía de mercado en vuestro gran país, recuperando el lugar que le corresponde a Rusia entre las naciones de Europa y del mundo.

Seguimos con enorme interés el proceso de transformaciones profundas que tienen lugar en su país. Todo lo que ocurre en Rusia tiene significación y trascendencia en los demás países europeos. Desde España les animamos y les apoyamos en su tarea de hacer de Rusia un gran país democrático e insertado plenamente en la economía mundial.

Probablemente nuestra propia historia reciente nos ha preparado mejor que a otros para estimar en su justo valor las dificultades que tienen que ser superadas para llegar a esa meta y la inteligencia política desplegada para ello.

Hace casi veinte años España inició también la transición hacia la democracia, en la que ha habido que superar obstáculos e incomprensiones. Sin embargo, buscando entre todos la concordia nacional, asumiendo los sacrificios que imponía el interés general, y anteponiendo el patriotismo a los intereses particulares, la transición pudo llevarse a buen puerto. La España democrática se constituyó a partir de la voluntad general de todos los españoles, buscando, por encima de todo, lo que nos unía, sin otro objetivo que el bien común.

Las fuerzas políticas, que representaban las distintas sensibilidades de los españoles, supieron alcanzar primero un amplio consenso económico y social y posteriormente un gran acuerdo en torno a la nueva Constitución democrática. Así, cada una de las instituciones del Estado, de las nacionalidades y regiones, y cada uno de los ciudadanos, pudieron asumir plenamente la nueva responsabilidad de dirigir su destino en la nueva España democrática.

Señor Presidente, Rusia es una vieja nación que ha forjado una identidad llena de matices y riquezas con la que ha hecho aportaciones capitales al pensamiento, a la ciencia, al arte y a la política.

A partir de esa identidad ha sacado lo mejor de sí misma en los momentos de mayor dificultad de su historia. Por eso estamos convencidos de que encontrará su propio camino entre las naciones de Europa para enriquecer una vez más los ideales democráticos que todos compartimos.

A nosotros nos cabe un deber de solidaridad que debe traducirse en fórmulas de acercamiento y cooperación entre las diversas estructuras de integración europea y Rusia. La Federación rusa tiene unos intereses legítimos que deben ser tenidos en cuenta por el conjunto de los países democráticos. Por eso esperamos la conclusión, en breve plazo, del Acuerdo de Asociación y Cooperación entre la Unión Europea y Rusia.

La mejor muestra de que la nueva Rusia democrática está dispuesta a asumir su lugar en la responsabilidad colectiva, en la estabilidad y la paz de nuestro continente y en el mundo, es su deseo manifestado de participar en la Asociación para la Paz. Estamos seguros que a través de ella la Alianza Atlántica y Rusia, como socios leales, estarán en mejores condiciones de participar decisivamente en la construcción de un futuro de entendimiento y amistad en Europa.

Señor Presidente, España ha saludado la importante contribución de Rusia a los esfuerzos por alcanzar una solución al terrible conflicto de Bosnia-Herzegovina, donde vemos ahora -después de más de dos años de sufrimientos- un rayo de esperanza.

Como sabe, España viene participando en la labor de pacificación de la Unión Europea y de las Naciones Unidas desde el inicio del conflicto, tanto en el plano político, como en el militar sobre el terreno.

Nuestros soldados, integrados en las Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas, llevan dieciséis meses desplegados en el área, procurando alivio y seguridad a una población abrumada por los horrores de la guerra. Una docena de ellos, a los que rindo una vez más emocionado homenaje, han dejado su vida en este empeño.

Colaboramos también en el Consejo de Seguridad y en la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa que ambos querríamos ver consolidarse como una verdadera organización de seguridad y cooperación paneuropea, capaz de desarrollar eficazmente la labor de prevención de conflictos y gestión de crisis.

Esta colaboración encuentra su mejor complemento en el fortalecimiento de nuestras relaciones bilaterales.

Hoy se han firmado varios acuerdos y convenios en diversos ámbitos y mañana se firmará el Tratado Marco de Amistad y Cooperación entre Rusia y España. Estableceremos de este modo una sólida base para el futuro desarrollo de nuestras relaciones.

Existe entre nuestros pueblos una clara corriente de simpatía y admiración y una antigua relación diplomática. El primer contacto oficial de que se tiene noticia es la embajada del Gran Duque de Moscú, Vasili Ivánovich, a Carlos V en 1524, y se sabe de mercaderes españoles que residían en Rusia durante el reinado de Iván el Terrible.

España y Rusia comparten el privilegio de ser países con culturas universales. Son numerosos los españoles cuyo primer contacto directo con Rusia ha sido una novela de Tolstoi, una película de Eisenstein, unos versos de Pasternak o un concierto de Rostropovich, de igual forma que la imagen de España en Rusia está unida a los grandes nombres de nuestra cultura.

Vuestro país cuenta con una tradición rica y viva de estudios hispánicos, como ha mostrado la primera Conferencia de Hispanistas Rusos celebrada recientemente en Moscú.Pero mucho antes, en las obras de Pushkin, Gógol, Bielinski, Dostoiévski y Turgueniev se pueden encontrar referencias e inspiración en nuestra literatura, que comentaron e interpretaron con entusiasmo para los lectores de vuestro país.

Asimismo, la cooperación económica y comercial tiene importantes posibilidades de desarrollo y las fórmulas concebidas en el Convenio que se ha firmado durante vuestra visita, contribuirán a él. Aunque la situación no sea fácil, hay ya empresarios españoles que han encontrado relaciones mutuamente beneficiosas con sus socios rusos y estamos convencidos de que estas relaciones no podrán sino crecer en el futuro.

Hace más de cinco décadas, un grupo numeroso de españoles llegó a Rusia y las circunstancias históricas y la solidaridad con que fueron recibidos hicieron que pasaran allí la mayor parte de sus vidas, encontrando una segunda patria, sin olvidar por ello sus raíces y su tierra natal.

Hoy, debemos alegrarnos sinceramente de que nuestros gobiernos hayan concluido un Acuerdo de Seguridad Social, que ofrece soluciones claras y eficaces para cuantos españoles y rusos trabajan o han trabajado en el otro país.

Señor Presidente, estamos firmemente convencidos de que la vieja y gloriosa civilización rusa tiene recursos humanos, materiales y morales suficientes para superar la difícil transición con la que se enfrenta, regenerarse a sí misma y alcanzar sus metas de crear una democracia y una economía floreciente. Así lo esperamos y deseamos para que Rusia continúe siendo un punto de referencia obligado en el desarrollo de las relaciones internacionales.

Con este espíritu, quiero brindar por la amistad entre nuestros pueblos, por vuestra ventura personal, por la de vuestra esposa y la de quienes os acompañan en esta visita y por la paz y la estabilidad del mundo.

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