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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de la Republica Federal de Alemania Richard Von Weizsacker y al pueblo aleman

Madrid, 04.04.1989

S

eñor Presidente Federal, constituye una gran satisfacción para la Reina y para mí recibiros oficialmente en España, en especial al recordar que, en febrero de 1986, tuvimos el honor de ser huéspedes de Vuestra Excelencia y de la señora von Weizsäcker.

La ausencia de problemas que ha caracterizado las relaciones entre nuestros países sigue siendo cierta en la actualidad, cuando España y la República Federal de Alemania comparten unos mismos principios y, por ello, participan conjuntamente en las instituciones europeas y occidentales de integración económica y de seguridad.

España y Alemania son dos países de antigua cultura, que han vivido durante siglos en una acción enriquecedora para ambos.

En un pasado más reciente cabe subrayar la enorme influencia que la filosofía y la ciencia alemanas del siglo xix tuvieron, tanto en el plano científico-cultural, como en el ideológico, inspirando importantes esfuerzos reformistas que se emprendieron en mi país, como el movimiento de la institución libre de enseñanza.

Hoy en día, las corrientes turísticas y de inversión y la libre circulación de trabajadores, de bienes y de servicios propiciadas por la Comunidad Europea, han contribuido a que nuestros vínculos sean cada vez más intensos.

La República Federal representa un buen ejemplo para nuestra preparación ante los retos de la civilización moderna; retos que exigen una especial sensibilidad hacia algunos problemas que pueden condicionar el futuro de la humanidad y muy especialmente los relativos a la protección del medio ambiente que, como vuestra excelencia ha tenido ya ocasión de señalar, nos colocan a todos en un estado de mutua dependencia a escala mundial.

Señor Presidente Federal, sé que conocéis bien España y por ello os agradezco que hayáis querido en esta ocasión viajar por distintas regiones de nuestro país.

Esta nueva estancia os permitirá profundizar en el conocimiento de una España moderna, orgullosa de su pasado, fiel a sus tradiciones y comprometida con entusiasmo en su vocación europea; una España que mira con optimismo el futuro de Europa, en cuya construcción está decidida a participar activamente.

El Acta Unica Europea es un compromiso para todos en el proceso irreversible de construcción de un gran espacio europeo integrado que permita a Europa mantenerse a la cabeza del progreso tecnológico y económico.

La consecución del mercado interior sin fronteras supone para alemanes y españoles un objetivo prioritario dentro de este proceso, y así se está impulsando desde la presidencia del Consejo de las Comunidades Europeas que por primera vez ostenta España en este semestre.

La Europa que ambicionamos ha de llevar el signo de la solidaridad. Ha de ser una Europa donde los ciudadanos sean auténticos protagonistas y copartícipes de su destino. Una Europa en la que la integración económica vaya estrechamente unida a la protección de los derechos de los trabajadores, a la consecución del bienestar de todos y la superación de los desequilibrios regionales que todavía subsisten.

Señor Presidente Federal, vuestra excelencia sabe la importancia que otorgamos al estímulo de las relaciones y del conocimiento entre Europa e Iberoamérica.

Creemos que Europa tiene la obligación moral de contribuir y apoyar los esfuerzos que hacen los propios iberoamericanos para conseguir un justo desarrollo y la consolidación de sus democracias.

La magnitud de los problemas económicos de estos países hace que algunos puedan vaticinar conclusiones pesimistas; pero no podemos los europeos dejar de apoyar la valerosa voluntad de superación de estos pueblos y sus justas aspiraciones de prosperidad y libertad.

Faltan menos de tres años para 1992, un año decisivo para todos nosotros.Para los españoles es, además, el año en que conmemoramos el V Centenario del descubrimiento de América y del Encuentro entre Dos Mundos.

Mi país será anfitrión en Sevilla de una magna exposición universal bajo el lema La Era de los Descubrimientos. En Barcelona se celebrarán los Juegos Olímpicos de verano. Y Madrid será por decisión de los países miembros de la Comunidad Europea, la Ciudad Cultural de Europa como hasta hace poco lo ha sido Berlín.

Estoy convencido de que la participación de la República Federal de Alemania en estos acontecimientos, será de gran altura. Por nuestra parte, le puedo asegurar, señor Presidente, que España asume esos compromisos con la voluntad de dar lo mejor de sí misma, en la certeza de que el mundo estará pendiente de lo que hagamos.

Señor Presidente Federal, en los últimos años estamos asistiendo a un proceso de distensión y diálogo entre el este y el oeste, quizá sin precedentes desde el fin de la II Guerra Mundial, un proceso al que España y la República Federal de Alemania han prestado desde el primer momento un decidido apoyo.Hago votos porque se continúe avanzando por ese camino, de tal manera que lleguemos a una Europa de fronteras cada vez más permeables y fluidas que se constituyan en puertas de acceso, en lugar de ser barreras de separación.

Al reiteraros, en nombre de la Reina y en el mío propio, nuestra más cordial y afectuosa bienvenida, invito a todos los presentes a brindar por vuestra ventura personal y la de vuestra esposa, por la creciente e intensa amistad entre nuestros países y por el futuro de Europa, nuestro futuro.

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