Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Activitats i agenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey en la inauguración de la VIII Conferencia de Ministros y Jefes de Planificación de América Latina y Caribe

Madrid, 22.03.1992

E

xcelentísimos señores Ministros y Jefes de Planificación, Excelentísimos señores Embajadores, señoras y señores, me produce una gran satisfacción pronunciar unas palabras con ocasión de esta Conferencia de Ministros y Jefes de Planificación de América Latina y el Caribe, que viene a celebrarse en un momento muy especial de la historia del mundo.

Tiene un valor simbólico que este encuentro de los responsables de planificación de América, Portugal y España tenga lugar a principios de este año 1992 en que conmemoramos el V Centenario de uno de los hechos más significativos en la historia de la humanidad, como es el encuentro entre nuestros dos mundos.

Es este además un momento histórico porque estamos asistiendo a transformaciones muy importantes del panorama político mundial, que pueden conducir a un orden internacional más justo sobre la base de una mayor apertura e integración económica mundial.

Vivimos, pues, una situación que se abre hacia un futuro de promesas, que pueden y deben alcanzar a todos los habitantes de nuestro planeta, si somos capaces de despejar barreras e incertidumbres y de asumir una conciencia de solidaridad a nivel internacional.

En esta hora, los países latinoamericanos, y en particular los países de Iberoamérica, pueden enfrentarse al mundo con orgullo. Queda atrás la década de los ochenta que ha representado en la mayor parte de los países una etapa de profunda transformación económica y política. En el ámbito económico, y salvando las peculiaridades de los respectivos países, se ha optado por aumentar la liberalización de los mercados interiores y una mayor apertura a la competencia a fin de conseguir una más sólida proyección internacional, aún a pesar del sacrificio que ello pueda suponer a corto plazo.

Sacrificio que ha sido posible porque ha sido asumido como un reto democrático, en el marco de una transformación general que hará recordar los últimos diez años no como la década perdida, sino como la década de la democratización.

Sin embargo, pese a la profundidad de los cambios operados y al coste de los programas de ajuste, la consolidación de un proceso de crecimiento sostenido exige el apoyo de la comunidad internacional, sobre todo cuando se está avanzando ineludiblemente hacia una mayor relación e interdependencia global. La existencia de un marco institucional, claro, estable y favorable es esencial para el diseño de estrategias a medio plazo y para facilitar el proceso de inversión y crecimiento económico.

En este contexto, cobra particular relevancia el acercamiento en las relaciones de Iberoamérica con la Comunidad Europea, cuya importancia está siendo creciente en los últimos años y a cuya evolución ha contribuido favorablemente la actitud de España en el seno de Europa.

En el ámbito político el apoyo a los procesos de paz y democratización ha dado lugar a una importante renovación y fortalecimiento de los lazos interregionales. En el ámbito económico a pesar de los márgenes de mejora que existen, son numerosas las medidas que avalan la existencia de unos lazos más estrechos. Sin embargo la construcción del mercado único en Europa, así como la transformación político-económica de los países de Europa central y del este, son elementos que han generado una cierta inquietud al otro lado del Atlántico.

A pesar de lo arriesgado que supone aventurar el impacto de transformaciones de tal envergadura, es importante desechar la imagen de una Europa fortaleza. Por el contrario, la Comunidad, como primera potencia comercial del mundo seguirá estando abierta al comercio. Así, el mercado único será un resorte de crecimiento económico que incidirá favorablemente en sus socios comerciales permitiendo, adicionalmente, una mayor movilización de recursos y tecnología hacia una región como la iberoamericana, que tiene un extraordinario potencial de crecimiento.

Estoy seguro que los debates de estos días contribuirán a mejorar los vínculos interregionales y a esclarecer el marco para el diseño de políticas económicas más eficaces, que promuevan un crecimiento sostenido en América Latina. Además, en el intercambio de información sobre experiencias tan ricas y tan diversas podréis aportar enseñanzas a muchos países que ahora comienzan a enfrentarse al doble reto de sustituir una economía de planificación centralizada por una economía de mercado y a implantar instituciones democráticas sólidas y durables.

De este modo las deliberaciones de esta Conferencia contribuirán a mejorar el bienestar de los pueblos de América Latina y adicionalmente a sentar las bases de un orden internacional que asegure la paz y la prosperidad a todos.

Así serán tenidas en cuenta, como un prolegómeno importante de la Cumbre de Jefes de Estado y Presidentes Iberoamericanos, que se reunirá en Madrid el próximo mes de julio.

Queda inaugurada la Octava Conferencia de Ministros y Jefes de Planificación de América Latina y Caribe.

Se levanta la sesión.

Tornar a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+