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Palabras de su Majestad el Rey en el acto conmemorativo del Centenario de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre

Madrid, 10.06.1993

Q

uiero agradecer, en primer lugar, a la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre el obsequio que me hacen de estas preciosas medallas, que tienen para mí un especial significado.        La conmemorativa del primer centenario refleja, en su anverso, el retrato de mi bisabuela, la Reina Regente doña María Cristina de Habsburgo, personaje muy entrañable y querido en nuestra familia y que ocupa un lugar de honor en la historia de España.

Es para mí una gran satisfacción personal el que, en cierta medida, la exposición que más tarde inauguraré quiera rendir un homenaje a su figura, lo que agradezco de todo corazón.En cuanto a la otra medalla, la conmemorativa de la visita, entronca con la larga tradición de la Corona de visitar la casa de la moneda. Hace ahora treinta años, eran recibidos en este edificio, aún sin inaugurar, los entonces Príncipes de España; hoy me cabe el orgullo de visitarla, por vez primera, como Rey de España, y coincidiendo con la celebración del primer centenario de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

La Casa de la Moneda es secularmente una de las instituciones más estrechamente vinculadas a la Corona y con la imagen de ésta. Tradicionalmente, se ha utilizado la moneda como objeto de la política económica y monetaria del Estado y de la sociedad, que, hasta hace poco tiempo, sólo tenía acceso a la imagen de su Rey a través de los retratos que de éstos lucían las monedas, los sellos de correos o las medallas.

La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, fiel a esta larga tradición, que en este caso y como Casa de la Moneda de Madrid supera el centenario y se remonta al reinado de Enrique IV, se mantiene íntimamente ligada a la Corona y sus sellos y monedas dan la mayor difusión, dentro y fuera de nuestras fronteras, a la forma de Estado con la que el pueblo español se ha dotado.

Finalmente, quisiera agradecer la presencia de todos ustedes en este acto, dando realce y apoyo al primer centenario de este organismo, básico para el buen funcionamiento del Estado.

Una institución a la que deseo, de todo corazón, que el futuro le depare el desarrollo y el crecimiento que todos esperamos y en el que podemos confiar por la magnífica preparación de su personal y la elevada capacidad tecnológica de sus instalaciones.

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